Por un lado he hecho algunas correcciones ortográficas y de redacción en la entrada anterior porque por suerte me las señalan. A veces la urgencia por ponerlas hace que me coma letras, palabras e ideas enteras. Pero para que el “retoque” tenga un doble valor, puse a Serú Girán haciendo un tema que van a conocer, pero tal como lo cantaban entonces, con toda la urgencia del caso. Está grabado en diciembre de 1981.
También puse las fechas de los años de la vida de Alfonsín, porque pasado cierto tiempo puede que ese video sea visto fuera de contexto e incluí también la referencia de cuando fue dicho su último discurso.
Gracias por las observaciones y dejar todo un poco más comprensible.
Luego de repasar la atmósfera que respirábamos durante la guerra de Malvinas continúo con el número 5. La revista estaba casi lista y el material era más abundante que nunca. Abril era el mes para que salga y sucede el 2 de abril.
El dilema era cómo salir en ese contexto. ¿Qué decir? ¿Ignorar lo que pasaba? Francamente no quisimos siquiera mencionar al conflicto porque no queríamos decir algo que no fuero lo que pensábamos, y decir lo que pensábamos era imposible. Tampoco queríamos decir alguna tibieza con apelaciones a la “paz” que hacían mención todos y abundaban, una “paz” ridícula, sin moral, engañosa y sin convicción. Así es que atrasamos la salida del número tratando de balbucear algo coherente y convincente.
Por Canal 5 todos los mediodías iba un programa llamado “El Clan” conducido por Raúl Granados (el padre del Pablo Granados) que era una especie de ensalada con shows en vivo y columnistas diversos. Varios columnistas venían de la Democracia Progresista, el partido provincial de Lisandro de la Torre. En ese entonces los demoprogresistas tenían ciertas licencias. Recordemos que Natale era intendente de Rosario. El programa era bueno y tenía un poco de margen.
Uno de los columnistas que aparecía con cierta regularidad era el abogado Oscar Blando, un abogado joven que pertenecía a la corriente interna de los democrataprogresistas, el "latorrismo”, corriente crítica de la dirigencia que bancaba al “Proceso”
A comienzos de mayo Oscar Blando hace una columna maestra, sin decir una palabra de Malvinas, aprovecha la cercanía del 25 de Mayo para rescatar la idea de “soberanía popular” que está presente en ese episodio de la historia argentina frente a las idiotas apelaciones a la soberanía de esos días. Cuando lo escuchamos, no lo dudamos. Inmediatamente lo ubicamos y así fue que lo visitamos a su estudio.
Con todas las cautelas del caso (no nos conocíamos) le explicamos la idea de que escribiera una nota par la revista en base a su intervención en "El Clán". Lo hizo y es una de las mejores notas de ese número. Para mi es un orgullo haber publicado esa nota en esos días. Aguardamos su entrega y la revista fue a imprenta. Teníamos nuestra "nota" sobre la guerra. En todo el número no hay una sola mención directa al conflicto. A buen entendedor pocas palabras.
Fragmento final de la nota:
Nacimos a la vida bajo esta voluntad, bajo una voluntad inclaudicable de libertad y allí están en nuestra historia las grandes conquistas que marcan el camino y que los argentinos muchas veces hemos subalternizado con imprudencia; allí están nuestros grandes hombres olvidados injustamente “por cuyos nobles ideales lucharon y murieron en los campos de batalla o en los menos cruentos combates morales de la vida civil”; por ello los argentinos cuando hemos perdido nuestra ruta, nuestras libertades y nuestra democracia, hemos sentido tan hondo tan hondo nuestras derrotas: porque muchas veces fueron acompañadas por ese consciente y amargo sabor de la complicidad y la omisión.
Hemos nacido a la vida bajo la advocación de los derechos soberanos del pueblo, y tal vez allí esté presente, paradójicamente, nuestro drama histórico: el no haber advertido a tiempo que nuestra lucha no fue ni deberá ser otra que “la afanosa y cruenta lucha contra las desviaciones de todas las formas de dictadura, que pugnan por llevar a la Nación a traicionar su fe democrática y al pueblo a negarse a si mismo”. Ojalá hayamos aprendido definitivamente la lección…
Hoy Oscar Blando es el Director Provincial de Programas de Derechos Humanos en Santa Fe.
Aprovecho para reproducir una nota periodística mas o menos reciente acerca del trabajo de Blando.
EL DIRECTOR PROVINCIAL DE PROGRAMAS DE DERECHOS HUMANOS Santa Fe: Oscar Blando, "Lo más importante es que un civil esté a cargo" 18/05/2008
Será encargado del programa de protección de testigos en las causas por Terrorismo de Estado de Santa Fe.
Algo que no es sencillo porque muchos no quieren protección policial. Oscar Blando fue designado en la Dirección Provincial de Programas de Derechos Humanos, del que depende el Programa de Protección de testigos y querellantes. Desde ese lugar esta diseñando el programa dirigido a las víctimas de la represión durante la última dictadura que este mismo año van a sentarse frente a sus victimarios en la justicia federal . Este abogado ligado a la defensa de los derechos humanos, es hijo de Manuel Blando quien fuera presidente de la CONADEP Rosario, que recabara las primeras denuncias contra el terrorismo de estado. Entre los puntos destacados Blando propuso que el personal policial que brinde la seguridad entre los testigos sea seleccionado por los propios organismos de derechos humanos entre los hombres de las Tropas de Operaciones Especiales, la tropa de elite de la fuerza provincial.
"La decisión de crear este programa surge del propio gobernador Hermes Binner que lo remarcó en su discurso del 1º de mayo. La idea básica del programa de protección de testigos de causas federales por genocidio o delitos de lesa humanidad, es la de la prevención, por lo tanto es una desafío pensarla en términos de seguridad y dentro del estado democrático. Hoy el Estado tiene el desafío de proteger a sus ciudadanos, y muy particularmente a estos ciudadanos: la otra gran cuestión es la necesidad de que estos testigos con su prueba testimonial lleguen a las causas federales y aporten a las mismas" señala Blando.
En el mismo sentido remarca que "esto tiene que estar alejado de las políticas oficiales y de la oposición. Concretamente pienso en el justicialismo que es oposición, del que necesitamos apoyo y colaboración como principal partido opositor. Más aun cuando muchos de sus militantes son testigos y fueron víctimas. Por lo tanto desde este punto de vista esto debe estar alejado de cualquier cuestión en ese sentido". Para el flamante funcionario es importante que "sea un civil el que esté a la cabeza de este programa, como es mi cargo".
"La otra gran cuestión -apunta- es el involucramiento de los organismos de derechos humanos que son parte fundamental de la cuestión, además de los abogados patrocinantes en las causas, y con ellos vamos a hablar ya que son quienes pueden dar las mejores y más fidedignas informaciones. Por eso vamos a hacer esta semana con la secretaria de Derechos Humanos Maria Bressa, la primera reunión con la Comisión de Derechos y Garantías de Diputados y los abogados patrocinantes, así como con los organismos de derechos humanos de Rosario para darle información concreta acerca de la idea que tiene el gobierno sobre este tema. Por eso los detalles técnicos se los vamos a brindar primero a ellos.
-¿Cuáles son las ideas fuerza del programa de protección de testigos?
-Está en marcha un decreto provincial que establece las reglas generales. La idea es que este no es un programa de protección eminentemente de seguridad en términos tradicionales policiales, sino que hay ejes esenciales: uno es el de la Seguridad, el otro el de la Asistencia y el restante del Monitoreo de las causas judiciales. En a cuanto a la Asistencia se prevé que sea jurídica, médica, psicológica, asi como las necesidades básicas que requieran, asi como la gestión de trámites. Es decir todo lo que tienen que ver con facilitarle lo que necesiten los testigos. En cuanto a la seguridad es el tema más sensible: aquí se crea una Unidad Especial que con personal capacitado y especializado, que dependerá directamente el Ministro Daniel Cuenca.
-¿Cuál es la premisa en este programa de protección?
La protección de la vida y la integridad es lo sustancial, la idea es proteger y prevenir, por lo cual habrá normas que regirán el trabajo del personal que va a trabajar en este tema. Estas reglas marcaran como serán usadas las armas en casos necesarios, anteponer al éxito de la actuación la preservación de la vida en general y la integridad física, psíquica y moral de las personas a proteger así como el respeto irrestricto a los derechos humanos. Estas son las líneas que se van a bajar para que se trabaje.
-En la anterior administración se habían adquirido pulseras para identificar el lugar donde se encontraba cada testigo. ¿Qué piensan hacer con este tema?
-Hay un convenio que se cayó, pero las críticas que se hacían es por el poco alcance y duración de esas pulseras, y el otro punto criticado por los posibles usuarios es que los tenían identificados las 24 horas.
Finalmente, Serú Girán haciendo un tema inédito el 26 de diciembre de 1981. El tema se grabaría luego, pero aquí lo hacen con un ritmo urgente y desesperado muy muy oportuno.
Sabía que cuando llegara este punto, la historia se me iba a poner difícil. Continuar con un relato lineal me es casi imposible porque el año 1982 tiene una clave que lo determina todo: el significado de los meses previos, por supuesto la densidad del durante y el giro de lo que vino después. Esa clave es Malvinas.
He estado intentando pensar en cómo seguir relatando Acuarela 5, metiéndonos en el ´82, y si el mejor modo es dándole un rodeo, si hacerlo cronológicamente lineal o contar las cosas de atrás para adelante. En fin. No es fácil. Porque Acuarela 5 y lo que sucedía alrededor nuestro está muy impregnado por la atmósfera Malvinas.
Hace unos pocos días atrás, en un nuevo 2 de abril, pensando sobre esto, tuve la misma sensación de siempre, la de aquellos días, y la que siento cada vez que me lo hacen recordar. Náuseas. Asco y un profundo odio para con los sentimientos más bajos y criminales que se esconden debajo de la piel de la sociedad.
Entonces, nada mejor que vomitarlo y, después, puede que sea más fácil.
Como ya lo he venido describiendo, el régimen militar había entrado en una fase crítica, sus errores económicos y su criminalidad se volvían manifiestas e imposibles de seguir escondiendo. En ese infierno, una tenue, pero muy importante reacción de la sociedad comenzó a generar algunos brillos de esperanza. No estábamos tan muertos. Pero…
Repentinamente, si bien algunos pocos reconocían señales que delataban la movida, ese 2 de abril de 1982 amanecimos dentro de una jugada siniestra. Otra jugada siniestra y criminal, pero esta vez, bajo el ropaje de símbolos “patrióticos” cuasi familiares y una retórica estúpida, vacía y carente de razonabilidad. La reacción popular fue instantánea. Esa madrugada “habíamos recuperado las Malvinas!”.
La adhesión masiva, unánime y complaciente para con los militares era asombrosa. El toque emotivo era puesto por los acordes castrenses, esos que hacen vibrar el estrato mas “reptiliano” de nuestro cerebro. Por supuesto que el nacionalismo “victimista”argentino y las reacciones automáticas incubadas en años y años de educación autoritaria hicieron la gran tarea. Así la sociedad argentina se embarcó en un nuevo baño de sangre, esta vez de manera desenmascarada, filicida y yendo un peldaño más abajo en lo más miserable de los seres humanos.
No tengo piedad para medir mis opiniones sobre esa sociedad. Trato de entender, comprender y razonar los motivos por las que llega a ese punto. Pero es muy grosero el pasar por alto lo que ya todos sabíamos de los militares y la dictadura para acompañarlos en una aventura demagógica, oportunista y de alto riesgo. Eso nos habla de una actitud canalla y cobarde.
Esto le cabe a la casi totalidad de la dirigencia política argentina. Todo el arco político ideológico local reaccionó bajo los instintos militaristas y siguió los acordes triunfales. Vale recordar que la entonces recientemente creada Multipartidaria, coalición de diversos partidos políticos que había convocado a un masivo acto de repudio al régimen tan sólo tres días antes del 2 de abril, respaldó el mamarracho y además, viajó a Malvinas (por supuesto que antes que lleguen lo ingleses!) a saludar a “los muchachos”. Muy pocos resisten el archivo 1982.
Quizás, una de las excepciones sea la de Raúl Alfonsín, que siendo ya una figura que se destacaba en la UCR, criticó frontalmente la operación de Galtieri y no viajó con la Multipartidaria a las islas a sacarse la foto.
Repentinamente los militares encarnaban los ideales patrióticos. Las reivindicaciones más sentidas de la sociedad. Era los héroes contemporáneos que lograrían poner a la Argentina de pie. Las Malvinas pasaron a ser nuestra razón de ser y por ellas haríamos la guerra, bah!, jugaríamos a la guerra con soldaditos, con soldaditos de 18 y 19 años.
Puedo recordar uno a uno esos días, cómo la gente “adulta”, señoras y señores, padres, madres, todos, se exaltaban en cada conversación, no entendían ni querían escuchar otras opiniones, esgrimían argumentos de soberanía, patria y bandera, cuando jamás esas palabras les habían sido relevantes en lo más mínimo. Sólo era cuestión de que los “pibes” les llenen la canasta a los ingleses como antes habíamos tenido al “matador” Kempes en el mundial. Conocí en esos días lo que significa el espíritu de guerra en la gente común. Vi a la gente irracional como nunca. Me di cuenta la fascinación que genera el autoritarismo, el sonido de las armas y el patrioterismo desatado. Puedo apenas imaginarme lo que habrán sido tantas otras situaciones mucho más devastadoras en la historia que ésta.
No tengo palabras suaves, no tengo atenuantes. A partir de cierta edad, las personas, bajo mínimas condiciones de libertad y alimentación, no tienen atenuantes para ciertas cosas. Se es canalla y punto. Y no por ser hincha de Central precisamente.
Mucho se ha escrito de la hipocresía de la sociedad que continuó viviendo como si nada mientras en Malvinas se mataban pibes y se congelaban de manera imposible de imaginar, con el estómago vacío y cagados encima. Eso ocurrió porque la sociedad argentina lo permitió. Todavía son muy pocos los que se han hecho cargo. Es fácil decir que fue Galtieri. Basta repasar un poco lo que sucedió y vamos a ver que los cómplices fueron millares, tratando de ser conservador.
Nunca antes había vivido, espero nunca más, en una sociedad que se prepara y vive una "guerra” convencional. La sociedad se transforma, la “buena gente” se convierte en criminales que les importa nada la vida de quienes están peleando, se dicen las mayores idioteces, se las escribe y se las publica.
Ojo, que muchas cosas no hacían falta escribirlas ni publicarlas, pero atención, no es que el aparato represivo y la censura estatal los obligara, no, la Sociedad toda se convierte en una gran maquinaria de censura, represión y adoctrinamiento. La uniformidad de opinión se logra fácilmente. Siempre recuerdo esa frase que dice “la primera víctima en una guerra es la verdad”, y es cierto. Absolutamente cierto.
No solo se miente. Hay una inmensa mayoría que no le importa la verdad, quiere escuchar himnos, desfiles y noticias falsas.La verdad en una guerra es molesta para todos. No nos dejaría dormir. No nos dejaría respirar sin sentirnos cómplices. Se debe mentir. Entonces podemos comer y dormir tranquilos sin dejar de sentirnos patriotas.
Así, en una mezcla de acto escolar con chocolate caliente y comedia de humor nacional, sonaba insistente la marchita que nos empujaba a sentirnos alegremente patriotas las 24 horas del día a través de cables y noticieros que nos convertían en charlatanes a la hora de la cena sobre el teatro de operaciones, sea harriers, gurkas, principitos, exocets, mirages, cabeceras de playa…hasta que llegó el 14 de junio. La escucho y me sigue taladrando los sesos.
No hace falta que lo aclare. Esta ha sido para mí una experiencia muy dura. Trato de no olvidar ningún detalle, cada gesto que vi y escuché en esos días. Trato de tenerlos grabados, porque era el rostro de una sociedad que estaba dispuesta a mandar a matar y morir a sus hijos por lo que no tenía ni la menor idea.
Eramos prisioneros de guerra en nuestro país y reclamábamos a los gritos la soberanía de unas islas cuya única vinculación que teníamos era haberlas pintado en un mapa en la primaria.
El desastre fue provocado por la desesperación de la dictadura. Todo se agravó con el apoyo masivo a Galtieri y la falta total de idoneidad y un apego brutal a los valores militaristas de la dirigencia argentina, que fogonearon el conflicto y confundieron aún más a la gente. Luego, viene la derrota y tres movimientos simultáneos: el primero, “escondamos a los chicos” que volvían, eso mejor no verlo. Además, mejor que no cuenten nada. El segundo movimiento, “fueron Galtieri y los milicos atorrantes”, nosotros, “argentinos” como siempre, hasta la muerte. El tercero, la salida hacia la democracia. Esto último era imprescindible, vital y más urgente que nunca, aunque de Malvinas los candidatos dirán: “nosotros lo advertimos que era una aventura”.
De más está decir que viví tres meses encerrado, evitando al mínimo tener que escuchar las cosas que la gente decía en la calle. Todo era muy confuso para todos. Repentinamente la radio sólo pasaba rock nacional, discos prohibidos pasaban a escucharse en la radio, se saludaba la solidaridad latinoamericana, aunque vinera de Nicaragua o Cuba. Se miraba el mundial de España. Todo era una borrachera, pero de las peores. Eran tiempos bien malos. Para vivir realmente enojado: Galtieri, Pinochet, Reagan, Thatcher y un largo etcétera.
Los muertos de Malvinas son la última parte de la masacre realizada por la dictadura. Más allá de convicciones, ilusiones, heroísmos y distintas actitudes que desarrollaron durante el conflicto, cada uno como pudo, ellos fueron víctimas de la dictadura. Con el tremendo agravante de la bendición popular expresa.
Tuve mi día de contradicción y duda. Recuerdo mi cumpleaños, en pleno combate, los ingleses ya estaban en Malvinas en mayo. Me compré el producto de mis ahorros de ese momento, un deck Aiwa para grabar cassettes, hoy ya en desudo. Me lo llevé a mi casa sintiéndome un completo idiota. ¿Paraba la guerra si yo no lo compraba? ¿Debía suspender la compra? ¿Hasta cuándo?
Durante esos tres meses una sola vez leí la palabra Paz con su verdadero significado. Porque en ese entonces se hablaba de paz con múltiples y diferentes connotaciones, pero que no excluían hacer la guerra. Esa única vez que leí a alguien hablar de la Paz y la inutilidad de la guerra era en una carta de lectores en La Capital (Rosario). La firmaba un DNI de un valiente y alguien que no era un canalla.