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martes, 3 de agosto de 2010

Damage

imageTrey Gunn formó parte por un tiempo de King Crimson. Allí lo conocimos muchos a partir de 1994. Además, muchos argentinos lo conocimos, particularmente, porque la resurrección de King Crimson de 1994 ocurrió aquí, en Buenos Aires, en la calle Corrientes. Me es imposible explicar qué es lo que tocan, es como cuando comenté el concierto de Tony Levin.
Pero el punto de esta entrada es el dilema de la música en internet. Ni siquiera me refiero a la pésima calidad a la que nos estamos acostumbrando a escuchar música (se escucha música?). El dilema aquí es piratear o no piratear. Toda la tecnología está para que se pueda compartir archivos, hacerlos accesibles y mil cosas más. Qué consecuencias tiene eso para el que jamás va a poder bajar inspiración de ningún Taringa ni nada que se le parezca.
Trey Gunn escribió lo siguiente en su blog presentando una carta que distribuye en los sitios donde se puede bajar su música. Está en inglés, ojalá lo puedan leer o pidan que se lo lean, hasta creo que se lo pueden imaginar si pensamos seriamente en el asunto.
Cali
PS: gracias Pedro, porque te lo robé del facebook  

Monday, July 19, 2010 at 4:39PM
It has now been just enough time since the release of Modulator that the free downloaders have ripped their files and are making the recording available for free. There are even some sites that make my entirely personal catalog available with one click! My life's work transmitted to you for free. Yikes. How would a plumber or a car mechanic feel about that??image
There are many arguments in the debate regarding the goodness/e-vile-ness of this. Some have decent point and some are just plain uninformed and stupid. One of the silliest is that artists make all their money from touring and that is just the way it works nowadays. Not true. Touring and bringing money home is still extremely difficult, making it a dubious and crap way to support one's creative activities.
But rather than go through the arguments and give my take on them, I figure it more viable to present my current strategy: an appeal. Here is the letter I am posting on sites that make my work available with no compensation for my efforts. I am not presently asking these sites to take down the files, as it may be more useful in the big picture to get people thinking more broadly about the issue and its repercussions. Feel free to pass it on and, even,  post on my(our) behalf if you come across new downloads. Though, of course, only if you are on board with it's premise.
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Thanks for your interest in my work. However, in order to continue to make new recordings I need to be able to:
1. Make a living off of my currents records
2. Be able to finance new projects
By putting up this link you are choosing to reduce the possibility of these two things happening. In a very real sense when people click this link, they are voting to send me to a day job working at Microsoft, Amazon, or Starbucks instead of putting my time, energy and money towards creating new pieces. (No offense meant to anyone here. These are great places to work and I have many friends at these companies. It’s just not my work. And, incidentally, these folks generally make double or triple of my take-home pay.)
I'd much rather you write about what you value in my work and send people to my own website to support the process of further creation.
I understand that ‘sharing’ my work is, in a way, an act of supporting it. Meaning that you are saying, “Hey, this stuff is cool. I think you should check it out.” And in a true sense you are extending its influence in the world. However you are only supporting this particular artifact of my work, while undermining the process that created the piece. For example, this recording of Modulator took over two years to make. If I can’t financially support the process, then the game is over.
I am, obviously, biased towards a culture that values the creative process. And by ‘creative process’ I don’t just mean ‘a lot of artistic noise.’ I mean a process whereby completely new and original ideas are brought into the world. For many, many reasons this process is precarious at it’s best, so why not help it along rather than undermine it?
I know that you must value these things, as well. Otherwise you would feel no reason to share the results that come from this type of work. I would just urge you to take a moment to extend your thinking into what makes beautiful, amazing, powerful pieces of music come into being in the first place. And then, maybe, ask “How can I help that to happen?”
Cheers,
Trey Gunn
Una cosa lleva a la otra, y esta me llevó a Sylvian & Fripp

miércoles, 23 de junio de 2010

Lo pequeño es hermoso (taller 5)

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Tal como lo dije en la última entrada de esta historia, la sensación de haber quedado inmovilizado, cuando todo se estaba poniendo en marcha y tomaba velocidad, se me hacía insoportable.

En septiembre de 1984 se había  realizado otro nuevo encuentro del naciente movimiento ambientalista nacional, sería la “Primera Reunión Nacional de organizaciones ambientalistas no gubernamentales”. En ese encuentro comenzaron a manifestarse algunas diferencias metodológicas e “ideológicas”, que en ese entonces nos parecían muy importantes, hoy me suenan a casi irrelevantes. No porque no lo fueran, las cosas han empeorado en tantos frentes, que algunas prioridades han cambiado para mi. Quienes estábamos, supuestamente, más “radicalizados”, preferíamos construir una “red” de ONGs antes que consolidar una estructura tradicional. Hoy puede sonar pueril, per en ese momento inaugural y de definiciones, resultaba muy importante. Considerábamos que la construcción de redes era el “más vital, inteligente y organizativo” de los modos para actuar. No había “centro”, eran muchas cabezas actuando y con rápida capacidad de respuesta. Debo recordar que “internet” no existía en el horizonte aún. Era el espíritu de la época. red

Teniendo en cuenta mis últimas experiencias, tanto con Acuarela y el Ecoenlace, me imaginaba que el modo de arrancar era con algo pequeño, ágil y que no implicara grandes estructuras ni grandes proyectos. Con la revista no supe redimensionar el proyecto, y Ecoenlace era a todo o nada.

A los tres meses (no al año como me había comprometido!) comencé a convocar para un nuevo proyecto. La idea era armar grupos de estudio, de capacitación y discusión entre la gente que andaba alrededor. Sin que implicara para nadie tener que “sumarse” a un nuevo grupo, que sirviera de ámbito de discusión y reflexión a gente que tenía diferentes tipos de actividades, desde la militancia política a actividades artísticas. No armar una nueva organización. El terror de los meses anteriores no lo permitía y debía ser estableciendo vínculos de trabajo muy “soft”.

Así  comencé a convocar, junto con reducídísimo grupo, a ex-compañeros de facultad, ex-Ecoenlace, gente de otras ONGs, a participar de lo que sería un nuevo espacio, el que no competiría con sus otras actividades, por el contrario, debería servir para enriquecer el activismo de cada uno.

Así, para julio de 1985, nace el “Taller de Estudio y Educación Ecologista”. Su nombre era un mensaje para quienes quería convocar, un mensaje para mí mismo y, por las dudas, para los “servicios”, que más que “leer y tomar mate”, no haríamos. En fin, por suerte, no fue así, tal como lo soñaba.

Así comienzan las primeras reuniones, sin lugar fijo, con diferentes grupos. Siempre a la noche, peleando contra el sueño, pero muy divertido. Era muy impresionante lo que se abría adelante nuestro y pasaron apenas unos pocos meses para que el grupo comenzara a ser “activo”. En esos primeros meses, recuerdo que dos libros eran bastante frecuentados y usados como ejes para muchas grupos y reuniones: “Ecología y Sociedad Alternativa” (1979) de Humberto Da Cruz y “Lo Pequeño es Hermoso” (1973) de Ernst Friedrich "Fritz" Schumacher.image

“Ecología y Sociedad Alternativa” era breve y preciso. A Humberto Da Cruz lo conocí varios años después, creo que en 1992. No recuerdo cómo cayó en mis manos una fotocopia de su libro, copia que luego comenzó a fotoduplicarse hasta el infinito. “Lo pequeño es hermoso” era un clásico de clásicos, acerca de cómo pensar una economía y tecnología “verde”. Sus premisas básicas, siguen siendo importantes, pero el contexto global en el que fue escrito poco tiene que ver con la economía y cultura global que irrumpió en los 90. Este libro me lo había comprado recientemente, dentro del aluvión de libros que a partir de la democracia pudimos tener al alcance de la mano (previo paso por la caja).

En ese entonces, mi fuente de sustento, era la infomática, producto de eso, había conocido a Osvaldo Giuello, quien en ese momento comenzaba a abrirse camino con ideas locas, por eso pegamos bien. Por ese entonces había armado el “Club del Tiempo”, una especie de proto-internet, ticketek, correo electrónico y delivery, todo en los 80s. La idea era ofrecer a los asociados diferentes servicios: desde pago de impuestos, compra de entradas, mensajería móvil, casilla de correo, alquiler de libros y películas, etc. Tengo que recordar de nuevo: no había internet, no había teléfonos (no, no había líneas!), no existía el e-mail, no existían los celulares, muy pocos tenían un contestados automático, era un mundo muy distinto!. Yo le hacía el sistema de cobranzas y no recuerdo qué mas. Del “Club del tiempo”  tomé varias ideas, una fue la de tener una biblioteca cooperativa “virtual”, donde una persona administraba los préstamos, y así podíamos tener al alcance los libros de todos, una biblioteca gigante, y alguien velaba por su devolución en tiempo y forma. Todo era "virtual” y sin grandes estructuras.

Todo era así. Buscando flexibilidad, escala apropiada y nada que atara a compromisos pesados. En el camino se vería adónde llegábamos. La idea era, si dura un mes, que ese mes haya sido útil para quienes hayan estado. Si dura seis meses, mejor. Si dura 25 años, habrá sido una apropiada y oportuna idea.

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Aquí un escrito de Robert Fripp que nos daba vueltas por la cabeza en esos años y que vale recordar ahora. (No lo encuentro es español!)

Let The Power Fall
By Robert Fripp
I
1 One can work within any structure.
2 One can work within any structure, some structures are more efficient than others.
3 There is no structure which is universally appropriate.
4 Commitment to an aim within inappropriate structure will give rise to the creation of an appropriate structure.
5 Apathy, ie passive commitment, within an appropriate structure will effect its collapse.
6 Dogmatic attachment to the supposed merits of a particular structure hinders the search for an appropriate structure.
7 There will be difficulty defining the appropriate structure because it will be allways mobile, ie in process.

II

8 There should be no difficulty in defining aim.
9 The appropriate structure will recognise structures outside itself.
10 The appropriate structure can work within any large structure
11 Once the appropriate structure can work within any large structure, some larger structure are more efficient than others.
12 There is no larger structure which is universally appropriate.
13 Commitment to an aim by an appropriate structure within a larger, inappropriate structure will give rise to a large, appropriate structure.
14 The quantitive structure is affected by qualitative action

III

15 Qualitive action is not bound by number
16 Any small unit committed to qualitative action can affect radical change on a scale outside its quantitative measure.
17 Quantative action works by violence and breeds reaction.
18 Qualitative action works works by example and invites reciprocation.
19 Reciprocation between independant structures is a framework of interacting units which is itself a structure.
20 Any appropriate structure of interacting units can work within any other structure of interacting units.
21 Once this is so, some structures of interacting untis are efficient than others.

En 1984, King Crimson saca “three of a perfect pair”, cerrando una trilogía comenzada en 1981.
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King Crimson: Adrian Belew, Robert Fripp, Tony Levin, Bill Bruford

sábado, 13 de marzo de 2010

El sonido del elefante

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¿De dónde salía el elefante de "Elephant Talk"? Esa pregunta es representativa de algo que me viene pasando con los años, yo ya no sé de dónde salen los sonidos ni qué corchos son algunos instrumentos que veo arriba de un escenario. Por supuesto que no tuve sorpresas con el stick, pero sigo sin entenderlo. Hubo un tiempo en que sabía, o presumía saber lo que ocurría arriba de un escenario. Ahora la tecnología me superó y los loops, samplers y la mar en coche me dejan confundido. Nada malo, todo lo contrario, ahora miro al que toca el bombo pensando que en realidad es el que dispara loops con la voz del Chango NIeto, todo bien, más sorpresa.
Bueno, Tony Levin, una máquina. Mastelotto pegando palazos como para derrumbar la muralla china. Stick Men, como dice esta nota de D.Amiano, un “power trío”, pero muy excéntrico.   
Cali
concierto demoledor
Stick Men, el grupo liderado por Tony Levin, se presentó en el teatro ND/Ateneo
Viernes 12 de marzo de 2010 , La Nación
Un concierto demoledor
Recital de Stick Men, con Tony Levin y Michael Bernier en stick, y Pat Mastelotto en batería, loops y efectos. 
Demoledor. Stick Men en acción cumple con todos los requisitos de un power trío tradicional de rock (energía, virtuosismo, clímax), pero con la curiosa formación de dos sticks y batería.
Anteanoche, en el primer show de la banda de Tony Levin, quedó claro qué quería decir eso de que el grupo tiene "la sensibilidad de King Crimson". No se trata de una agotadora exhibición de virtuosismo, sino de una combinación de buen gusto y técnica en busca de la canción.
La música de Stick Men propone un complejo tramado de pulsaciones, melodías y percusiones en busca de estructuras no tradicionales, para lo cual Pat Mastelotto resulta un factor fundamental. No se trata de un baterista ortodoxo. Esto quiere decir que no se limita, casi en ningún momento del show, a llevar simplemente el ritmo.
Su trabajo es mucho más complejo. Por momentos parece un pianista desquiciado que sostiene sobre sus notas percusivas ese diálogo de intensidades que mantienen Michael Bernier (al que su compañero presentó como uno de los mejores del mundo) y Levin, que utilizan sticks similares, de 12 cuerdas, con infinitas posibilidades sonoras, de timbre y de intensidad.
Por supuesto, los fans de Crimson que colmaron la sala ya saben de la sensibilidad y maestría de Levin, y conocieron a Mastelotto como coequiper de Bill Bruford cuando el grupo renació en la Argentina, en 1994, pero aquí su rol es mucho más complejo y completo. Mastelotto es la pared sobre la cual los sticks -que cumplen a la vez el rol de bajo, guitarra y sintetizador- dan forma a sus murales.
Los temas del grupo se desarrollan sobre esa estructura, en constante movimiento, donde la repetición y el minucioso tejido de las cuerdas dan lugar a un juego demoledor. Tanto en los cuatro movimientos del ballet Pájaro de fuego , de Stravinsky, como en "Scarlet Wheel" o "Inside the Red Pyramid", se busca un clímax apacible, con pocas exaltaciones, donde la melodía se expande hasta agotar sus variaciones.
Otros temas se construyen sobre escalas obsesivas, melodías cruzadas y variaciones rítmicas y de timbre que consiguen un efecto devastador. "Soup", "Tsunami Surfing", "Sasquatch" y "Hands" dejan sin aliento. Por supuesto, el momento de mayor explosión llega con las versiones de clásicos de Crimson. El primero en aparecer es "Red", y para sorpresa de todos, Mastelotto es el que juega libremente y cambia las apoyaturas mientras la melodía sigue intocable.
Un recuerdo para atesorar es la demoledora versión de "Indiscipline". La obsesión frippeana en su máxima expresión, con Mastelotto que, a esta altura, es un demonio con palillos. Como broche de oro y cierre del show, "Elephant Talk", tema que abre el álbum Discipline y que consagra el stick en el rock, hace que todos volvamos a casa satisfechos y agotados por esa energía que nos atravesó por un par de horas, para siempre.
Daniel Amiano