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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Me mudé!!

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Pretendo que esta entrada no represente un cierre sino un cambio de formato y de ordenamiento de la información que he ido publicando en este blog.

De ahora en más ya no publicaré las entradas de “Tester de Violencia” en este sitio sino que eso lo haré en la nueva web donde se aloja el blog, en el sitio Cali Villalonga.

En ese sitio se compila de manera integral la información que voy produciendo, incluso en una nueva herramienta que titulé “microblogging” donde coloco entradas que, por su brevedad e instantaneidad, no las convertiría en una nota que pudieran ingresar a “Tester…”. Ahora tienen su lugar.

Claro que me da un poco de nostalgia dejar de escribir aquí, donde lo hago desde diciembre de 2008. Espero que, a pesar del cambio, me siga siendo satisfactorio escribir para “Tester…” y para aquellos que les interesa algún contenido del mismo.

La migración no fue sencilla por esas cuestiones de formato, pero también fotos que no pasaron y también videos y audios que ya no está disponibles, espero de a poco ir reconstruyéndolo. Hacer un blog tiene para mí un poco de tarea artesanal terapéutica que me hace muy bien.

La primera entrada en este blog se tituló “Curiosa Noche” y es representativa del clima con que lo inicié y que espero no perderlo, aunque acompaña los movimientos y cambios de estado de ánimo que ocurren a lo largo de los años. Bueno, nos vemos allá, en Cali Villalonga.

Les dejo aquel tema “viejito”.

Cali

 

 

lunes, 20 de abril de 2015

Despechados y furiosos en las redes sociales

En base a un texto que originalmente publiqué en Facebook el 19 de julio del año pasado, quiero ahora ampliarlo para enfatizar algunas verdaderas malas artes que se practican en las redes sociales, o simplemente, a veces se trata de simple mala onda con el universo no del todo bien administrada.

La redes sociales son instrumentos radicales de comunicación que han cambiado muchas conductas de la vida cotidiana, que nos permiten interacciones impensadas sólo algunos años atrás. Nos permiten ser parte de una conversación mayor que no podríamos sostener de otro modo. Mucho se ha escrito sobre el excesivo narcisismo, la falta de pudor y el manejo irresponsable de las mismas. También se señala el imperio de la imagen y los textos breves por sobre toda reflexión pormenorizada y bien escrita.

No me es claro si las redes sociales realmente nos alejan de la escritura y la lectura. Pero en líneas generales, creo que es mucho más lo que nos dan que las cosas negativas o lo que perdemos con ellas. Según Jeremy Rifkin, son un instrumento que está potenciando una empatía global que debemos destacar. Esto nos habla de cualidades potenciales y esperanzadoras de las redes sociales.

Sin embargo esto no siempre es así y, con bastante frecuencia, todo lo contrario.

Si usáramos las redes sociales como un espacio de intercambio para entender, entendernos, comprender mejor a los otros y los asuntos que nos interesan, tal vez nos demos cuenta de cuánto se pierde en discusiones y en la búsqueda permanente del disenso.

Pareciera que acordar, o expresar un disenso de manera correcta, amistosa y cordial, es una conducta que en las redes sociales no es común. Más bien, el estilo imperante es una rápida escalada de provocaciones y agresiones, que en muchos casos, muestran que ni se ha leído correctamente  a quien se responde. Se pierden energías en crear disensos o en encontrar rápidamente las diferencias. Anatomía de un troll

En tanto ágora pública, hay quienes vamos a las mismas a parlamentar y conversar sobre diferentes asuntos con nuestros vínculos --“amigos” o “seguidores”—a veces sobre simples banalidades, otras, procurando intercambiar información y pareceres. En muchos casos, sin embargo, la lógica es binaria: “me gusta” o “no me gusta”. Pero mientras un “me gusta” es un click, el disenso y la manera de expresarlo es con una catarata de descalificaciones o simples muestras de total desprecio por lo que otro ha dicho. Esa es la dinámica dominante. 

Deberíamos utilizar las redes sociales para encontrarnos, para co-incidir (incidir juntos en la realidad). Aunque estemos físicamente lejos, aunque no seamos iguales, aunque pensemos un tanto diferente, siempre hay un espacio común. Precisamente, las redes nos deberían facilitar encontrar nuestros espacios comunes con los demás. Sin embargo, son usadas con demasiada frecuencia como escenario público para las provocaciones, los prejuicios y mostrar con desparpajo, y penosamente, cuánto descreimiento y cinismo hemos sabido acumular en nuestras cabezas.

Otro fenómeno indeseable es que muchas de esas provocaciones no son otra cosa que la manifestación de pequeñas y venenosas  expresiones disparadas por envidias, celos, despechos, frustraciones o pura impotencia.

Hace poco leía una nota en donde se  describía el riesgo que significa para cualquier empresa o empleador la combinación entre un empleado despechado y las redes sociales. La nota en cuestión la transcribo más abajo, me parece muy útil. Su conclusión es sencilla y desalentadora: no hay mucho o muy poco para hacer. A modo de consuelo, señala que “Lo bueno también se difunde, pero en menor medida. No obstante, si una empresa o un funcionario tienen un buen prestigio ganado, serán menos creíbles las acusaciones negativas. Es el mejor antídoto.”

Las discusiones frenéticas, las obsesiones y la necesidad de descargar ataques a mansalva en las redes sociales son un fenómeno muy conocido hoy. A esto debemos sumar el ejercito de investigadores free lance, entusiastas de la libertad de información y que por lo tanto cualquier basura creen que debe ser publicada y demás personajes de las redes.

También aparecen aquellos que no pueden con su alma detectivesca, por decirlo de un modo elegante, y andan patrullando las redes sociales buscando el error del prójimo. Incluso se han desarrollado sistemas que hasta revelan si uno ha borrado un tuit! Para los que solemos tener que redactar las cosas un par de veces por errores de tipeo somos delatados como si fuésemos vándalos o no se que cosa. En fin, personajes que montan un estado policial de vigilancia y un clima de paranoia.

También están los picaros que roban datos ilegalmente y luego pasan por investigadores y paladines de la libertad de palabra y le revelan al mundo información “sensible”.

Así la fauna electrónica de las redes sociales se multiplica. Espero que esto sólo sea un mal momento de la historia de internet.

Personalmente, me encuentro con frecuencia con gente (“amigos” o “seguidores”) que necesitan descargar su odio a través de mi propio Facebook de manera casi compulsiva. No puedo menos que dejarlos que se tranquilicen y esperar que se les pase. El diálogo los incentiva aún más ya que necesitan de la polémica y el peor error sería una respuesta que no sea amable, en tal caso, tienen la situación soñada: una polémica en el tono que buscan denodadamente.

Por lo general, el tópico que plantean podría, potencialmente, ser de gran interés para el debate o el intercambio de opiniones: política pública, religión o temas internacionales. Cualquiera de esos temas podrían ser grandes conversaciones, pero lamentablemente, estos personajes descubrieron a través de las redes que son portadores de una súbita claridad y sabiduría, lo que les permite sermonear a media humanidad.

No importa de qué se trata, desde la soledad y frente a un teclado, vomitan su resentimientos, sus prejuicios y odios en forma de juicios terminantes y condenatorios. Su mundo está lleno de grandes verdades, ideas absolutas y una lógica binaria exasperante. Replican, en cierto modo, el clima de debate que se ha instalado en la tv en programas como “Intratables”, un modelo de debate basado en chicanas, provocaciones, conceptos duros y superposición inaudible de voces.  

Así, estos personajes suelen interponerse frente a las buenas cualidades y las potencialidades de las redes sociales, precisamente, generando el ruido suficiente para que el diálogo no puede sostenerse y, entonces, la conversación sana debe retirarse, esperando mejores tiempos para volver.

Cali 

"El problema con el mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que los estúpidos están llenos de certezas" Charles Bukowski

 

Cuidado con los despechados y su poder en las redes

Por Jorge Mosqueira | LA NACION

Angry Bird es un juego online que ha tenido más de 1000 millones de descargas, lo que demuestra el enorme nivel de su éxito. La revista The Economist ha titulado, con gran acierto, un artículo con las siguientes palabras: "Beware the angry birds" ("Cuidado con los pájaros enojados"). La base argumental del juego es una guerra que se produce entre unos cerdos que gustan comer huevos de pájaros, los cuales son defendidos por las aves. Los logros y fracasos durante el desarrollo del juego llevan a distintos niveles, como premios y recompensas. Es decir, lo habitual.

La advertencia del título en The Economist hace referencia a que, en los tiempos que corren, las empresas y también sus responsables se encuentran expuestos como nunca lo fueron antes.

Una cadena de mensajes a través de Twitter, Facebook o cualquier otra, puede destruir la posición y el prestigio obtenido tanto interna como externamente durante años. La comparación sobre cómo han cambiado los tiempos es muy ilustrativa: "Durante las dos semanas siguientes tras el vertido de crudo de Exxon Valdez en Alaska, en 1989, las acciones de Exxon perdieron un 3,9% de su valor, pero se recuperaron rápidamente. Durante los dos meses posteriores al vertido de petróleo en el Golfo de México de BP en 2010, el valor del petróleo de la petrolera británica cayó a la mitad [y aún hoy no se han recuperado completamente]".

La realidad de las empresas ha cambiado radicalmente, desde el punto de vista de su exposición. Dejaron de ser ámbitos cerrados y cualquiera puede convertirse en delator. El ejemplo más contundente es el de Julian Assange y la publicación de WikiLeaks, que introdujo a un informante, Edward Snowden, nada menos que en organismos de inteligencia de los Estados Unidos. Un simple pendrive puede dar lugar a la difusión de informes y conversaciones que pretendían ser privadas y confidenciales. El espionaje industrial, tan complicado en otras épocas, hoy es un camino fácil para cualquiera que lo intente.

Pero la cuestión va más allá, porque el acceso a la información, incluyendo la más delicada, puede tener una circulación viral con consecuencias imposibles de prever. Un empleado despedido que, a su criterio, es el resultado de una acción injusta, tiene la posibilidad de hablar pestes de la empresa, con datos y fundamentos tan sólidos que la mayoría de los que reciben el mensaje lo creerán a pie juntillas. Ni siquiera es necesario firmarlo con su verdadero nombre y apellido.

Aceptar esta situación puede dar paso a una paranoia institucional. Todos los empleados, de cualquier nivel, se convertirían en desconfiables por naturaleza. El poder de la información se ha diseminado por todo el conjunto de la población interna. De algún modo, pueden ser una amenaza. La manera de sortear esta situación, según diversos consultores, es cuidar que cualquier comentario imprudente quede registrado en un mail u otro registro informático, pero no mucho más. Los búnkeres del Directorio se han transformado en cajas de cristal. En el artículo que hacemos referencia, opina Eric Dezenhall "que la mejor defensa, en la era actual de escándalo global e instantáneo, es ser bueno en tu trabajo".

Lo bueno también se difunde, pero en menor medida. No obstante, si una empresa o un funcionario tienen un buen prestigio ganado, serán menos creíbles las acusaciones negativas. Es el mejor antídoto..

domingo, 19 de octubre de 2014

Canuto Cañete, detective privado

En relación a mi entrada previa, “Vulnerabilidad, internet y pillaje”, una de los aspectos que allí señalé es que la vulneración de correspondencia privada es un acto “muy alejado del ideal de privacidad que a lo largo de siglos hemos logrado conquistar como un derecho”.

Profundizando lo que allí puse, es que esa conquista, se plasmó durante el siglo pasado en la propia Declaración Universal de los Derechos Humanos. La Declaración dice:

Artículo 12.

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra y su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Por esta razón, la Ley 26.388, que en mi artículo previo cito, pena la violación de correspondencia privada y correos electrónicos.

Ahora bien, también señalé allí que en mi caso suponía haberme topado con alguien “que creerá que es muy progresista y esclarecedor publicar correspondencia privada de los demás”. Entonces, voy a ser un poquito más explícito sobre este punto.

Si, efectivamente, se trata de gente “progre” (porque en realidad son varios) quienes están tan interesados en mis correos privados y en publicarlos anónimamente en internet. Acto heroico de estos tiempos.

Diré algo más. Se trata de gente que seguramente ustedes los ven o leen con mucha frecuencia juzgando con severidad a los demás, explicando cómo deben comportarse las empresas, los ciudadanos, los políticos y Dios y María Santísima. Todos los días ellos denuncian y te dicen lo que debemos hacer para que este mundo, este país y esta ciudad, sean más humanas, justas y sustentables. Así es, sermonean al prójimo sin hacerse cargo de portar una mínima dosis de moralidad. 

Canallas que, disfrazados de defensores de la humanidad, espían y amenazan. ¿Quiénes y por qué? Habrá más.

Cali

 

 

  

 

domingo, 12 de octubre de 2014

Vulnerabilidad, internet y pillaje

Hace pocos días he sido víctima de la vulneración de mi correspondencia privada. Para ser más preciso, de una de mis cuentas de correo electrónico, cuenta que hace un tiempo atrás, cuando sospeché que había sido vulnerada, dejé de usar. Nunca he sido una persona especialmente cuidadosa en este aspecto, ni siquiera con mis claves bancarias y de otras servicios. Comenzaré a ser un poco, no mucho, más cauto de ahora en más.

Sentirse vulnerado en la intimidad es una situación poco grata e incómoda. Digo esto a pesar de que desde hace muchos años realizo actividades públicas y por lo tanto me someto al debido escrutinio y valoración pública de mis actos. Pero que se haga una valoración de mi correspondencia privada en el ámbito público, es complicado, más aún, cuando es poco precisa la identidad de quien lo esta haciendo público.

Toda conversación privada es eso, un compartir situaciones íntimas, de la órbita de la vida privada, compartiendo debilidades, dudas, sueños y proyectos íntimos. En fin, lo que cualquiera de ustedes comparte cotidianamente con amigos, colegas, pareja y familia. A mi juicio, tal vulneración es un modo de actuar desleal y muy alejado del ideal de privacidad que a lo largo de siglos hemos logrado conquistar como un derecho. Jamás utilizaría esas malas artes ni aún con mi peor enemigo, sería traicionar mi conducta en relación a cómo uno debe hacer convincentes su ideas.

Además de lo dicho, vale aclarar que para la justicia la violación de correspondencia privada se trata de un hecho delictivo. Así lo señala la Ley Nacional ley 26.388 (de delitos informáticos-2008) la que dice:

ARTICULO 4º — Sustitúyese el artículo 153 del Código Penal, por el siguiente:

Artículo 153: Será reprimido con prisión de quince (15) días a seis (6) meses el que abriere o accediere indebidamente a una comunicación electrónica, una carta, un pliego cerrado, un despacho telegráfico, telefónico o de otra naturaleza, que no le esté dirigido; o se apoderare indebidamente de una comunicación electrónica, una carta, un pliego, un despacho u otro papel privado, aunque no esté cerrado; o indebidamente suprimiere o desviare de su destino una correspondencia o una comunicación electrónica que no le esté dirigida.

En la misma pena incurrirá el que indebidamente interceptare o captare comunicaciones electrónicas o telecomunicaciones provenientes de cualquier sistema de carácter privado o de acceso restringido.

La pena será de prisión de un (1) mes a un (1) año, si el autor además comunicare a otro o publicare el contenido de la carta, escrito, despacho o comunicación electrónica.

Si el hecho lo cometiere un funcionario público que abusare de sus funciones, sufrirá además, inhabilitación especial por el doble del tiempo de la condena.

De todos modos, los pillos del delito de chismosería no pasarán un tiempo en cana como así lo dice la ley. No me interesa mucho este punto.

En relación a episodios pasados, también me he sentido vulnerado en mi privacidad cuando constaté con terror que mis conversaciones telefónicas estaban siendo escuchadas y mis movimientos seguidos en la decadencia de la dictadura y el inicio de la democracia. Algo de eso cuento en “Ecoenlace y desenlace (taller 3)”. Hace poco tenía una conversación sobre la película “la vida de los demás”. Recomiendo que la vean, este tipo de pillaje me hace acordar tanto a lo adictos a espiar vidas ajenas que son los totalitarismos y sus defensores.(1) 

He dicho que es feo sentirse “vulnerado”. Algo muy diferente es ser vulnerable. Son dos cosas muy distintas. Me considero un ser vulnerable, ese es mi modo de ser, quien me conoce sabe a que me refiero y sabe que también reside allí alguna fortaleza. Anoche regresando a la Argentina en un vuelo inacabable leía a Jeremy Rifkin en su libro “La civilización empática” (2), entonces me topé con estos párrafos (“todo encuentro casual es un cita”, decía Borges a través de uno de sus personajes):

“Si la libertad es la capacidad de vivir plenamente el potencial de nuestras posibilidades, y si Ia medida de nuestra vida es la intimidad y la diversidad de nuestras relaciones, cuanto más vulnerables seamos, más abiertos estaremos a establecer relaciones significativas e íntimas con otras personas. En este sentido, ser vulnerable no significa ser débil, ni ser una victima o una presa, sino estar abierto a Ia comunicación en el nivel más profundo de la interacción humana.

Para los partidarios de la visión corpórea, la verdadera valentía es mostrarnos a los demás tal como somos, con todos nuestros defectos. Es la voluntad de colocar los detalles más íntimos de nuestra vida en manos de otro. Ser vulnerable es confiar en nuestros semejantes. Confiar es creer que los demás nos tratarán como un fin, nunca como un medio; que no seremos usados ni manipulados para servir a los fines de otros; que seremos vistos como seres preciados y valiosos. Somos verdaderamente libres cuando los demás nos tratan como un fin, no como un medio. No podemos ser realmente libres en un mundo donde todos desconfían de todos. En un mundo así la libertad se reduce a su forma negativa, a la capacidad de aislarnos de los demás y de convertirnos en una isla. Las sociedades autoritarias que alimentan la paranoia y la desconfianza enfrentando a unos contra otros aplastan el espíritu de la libertad.

Así pues, la base de la libertad es la confianza y la franqueza mutuas. La libertad nunca es cosa de «solitarios» como dirían los racionalistas —John Wayne cabalgando por el Lejano Oeste-., sino una experiencia profundamente comunitaria. Sólo somos verdaderamente libres cuando confiamos los unos en los otros y decidimos compartir la lucha que todos libramos por ser y prosperar. A su vez, la confianza abre la posibilidad de extender la conciencia empática a unos ámbitos nuevos y más íntimos.

Nelson Mandela es un buen ejemplo de libertad en el sentido corpóreo. En los cerca de veintisiete años que vivió encarcelado, muchas veces en celdas de aislamiento, optó por hacerse amigo de sus carceleros. Los trataba como personas únicas, con sus propias luchas personales. En lugar de optar por ser invulnerable y estoico, optó por ser humano. Sus carceleros empezaron a verlo y a sentirlo como un ser humano más. Sus prejuicios se fueron derritiendo a medida que la admiración que sentían por él iba en aumento y lo acabaron viendo como una persona como ellos cuya lucha no era distinta de la suya.

Parte de la razón de que esta noción corpórea de la libertad resuene en la mayoría de nosotros es que se basa en un sentido más profundo de lo que conforma a la persona. El modelo invulnerable -el lobo solitario capaz de controlar totalmente sus emociones— es un ejemplar raro y la mayoría de nosotros nunca lo hemos visto. Ser invulnerable es no necesitar a nadie, es ser capaz de vivir al margen de los demás. Aunque hay anacoretas y misántropos capaces de vivir así, su vida dista de ser completa. Han cerrado los canales emocionales que hacen del ser humano el ser más social de los animales.

La invulnerabilidad evoca la imagen de un superhombre libre de las debilidades, las flaquezas y los defectos que nos hacen vulnerables, imperfectos, necesitados de los demás y, por lo tanto, humanos. Los psicólogos nos recuerdan que si una persona finge ser invulnerable, adopta una actitud libertaria extrema en relación con sus derechos y no da muestras de emoción ni de compasión, en realidad suele ser alguien tan atemorizado por su sensación de vulnerabilidad que su postura «de macho» se convierte en una máscara tras la que ocultar ese temor.

Uno no puede sentir verdadera empatía con las luchas y las vulnerabilidades de los demás si es incapaz de reconocer esas mismas luchas y vulnerabilidades en sí mismo.”

Finalmente, también debo reconocer que se ha puesto de moda en los últimos años la violación de la intimidad de las estrellas de la televisión en videos mucho más “hot” que mi correspondencia electrónica (aunque no se hasta donde ha llegado el “hacker” que me ha tocado!). También, más recientemente, están los personajes que se dedican a violar correspondencia privada de embajadas y servicios gubernamentales de información cuyos resultados me parece que poco aportan, pero se supone que eso los hace parte de una supuesta libertad informativa y transparencia. Francamente, escapa a mi entendimiento la verdadera utilidad de tal “cruzada”.

En mi caso, supongo que me topé con algún cruzado de estas últimas características que creerá que es muy progresista y esclarecedor publicar correspondencia privada de los demás. Cada uno  calificará a eso como le parezca: como un defensor de la libertad de expresión para algunos; para otros, como en mi caso, como un simple pillo. En tanto la Justicia lo califica de simple delincuente.

Cali

    

 (1) La vida de los demás (Das Leben der Anderen) es un largometraje alemán del año 2006 que supuso el debut como guionista y director de Florian Henckel von Donnersmarck. La película transcurre en el Berlín este durante los últimos años de existencia de la RDA y muestra el control ejercido por la policía secreta (Stasi) sobre los círculos intelectuales. Está protagonizada por Ulrich Mühe, Sebastian Koch, Martina Gedeck y Ulrich Tukur.

(2) “La civilización Empática. La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis”, Jeremy Rifkin, 2010.

lunes, 30 de agosto de 2010

Vida virtual: ¿inclusión o marginación?

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He puesto numerosos artículos sobre las redes sociales y esta nueva realidad que se ha creado, esta nueva “sociedad” que hace funcionar a la gente de manera tan especial. Todavía se sabe poco de qué efectos profundos está incubando en nosotros esta vida virtual. Aquí un artículo que se dispara sobre aquellos que deciden no ser parte del juego, al menos, por ahora!

Cali

Vida virtual: ¿inclusión o marginación?

José Eduardo Abadi
Para La Nación

Sábado 28 de agosto de 2010 | Publicado en edición impresa

La relación entre el hombre, la tecnología, la identidad y los vínculos son un tema frecuente en la agenda actual. También lo es la enorme cantidad de gente que participa y se incluye en ellos, que destaca muchos de sus aspectos positivos.

Hoy, en cambio, voy a referirme a algunas ideas presentes en los que voluntariamente no se suben al tren ni forman parte del numeroso elenco de las redes sociales: aquellos que no quieren pertenecer ni interactuar en esos ámbitos.

Una de ellas es la vivencia de pasar de sujeto que conserva su autonomía a la convicción de objeto visible, pero anónimo y manejable por otros. Para ellos, la participación en las redes sociales implica una suerte de sobreexposición sin control, en la que se cede una parte sustancial de la privacidad. Esto lleva a otro punto que he observado y a menudo no se registra, y que empuja un sentimiento de pérdida de lo que yo he llamado "el secreto identitario de uno mismo", asociado a ese aspecto que exige ser preservado para aquello singular que hace a lo irrepetible de la noción de sujeto.

En concordancia con esto, a la sociabilización en Facebook se la vive como algo intrusivo, como una invasión que sostiene al personaje. Una puesta en escena eterna que termina banalizando al sujeto, en la que nunca baja el telón que permite recuperar lo propio.

Se plantea aquí el gran tema: la diferencia a veces obvia y a veces sutil entre la realidad y la ficción. Lo lejano se transforma en cercano y lo distante en próximo. Esto acarrea muchas paradojas: ¿Dónde queda, entonces, lo verdadero, lo ilusorio y lo artificial? ¿Y qué pasa con el engaño?

Otro elemento es el temor o la angustia a una disociación de sí mismo entre el personaje del argumento virtual y el autor que lo presenta. En la mente de muchos, no deja de retumbar: "¿Qué coherencia existe entre el sujeto que exhibo y el que soy?". Dicho de otro modo: ¿esta construcción me refleja correctamente, o lo hace de un modo resbaladizo, que me distorsiona y deforma? Insisto nuevamente: ¿estamos frente a lo auténtico o frente a lo falaz?

Por eso, ante estos nuevos lenguajes comunicacionales, navega siempre la pregunta alrededor de la densidad o la superficialidad de los vínculos interpersonales que se establecen y que nos dan sentido.

El debate en torno a la solidez de los lazos que conforman la trama vincular anuncia el interrogante fundamental: ¿los lazos que articulan la red relacional se fortalecen y multiplican creativamente, o la soledad conserva astutamente su trono?

Casi como una posdata, quisiera agregar una reflexión: el protagonismo de los sujetos en redes como Facebook promueve la realización imaginaria de ser el creador-partero de distintos renacimientos, en la que a través de un argumento ficcional se transitan aquellas vidas que pudieron o se desean ser vividas.

El autor es psiquiatra, psicoanalista y escritor

 

Vida real: ¿barro tal vez? 

No se muy bien, pero para compensar.

 

martes, 3 de agosto de 2010

Damage

imageTrey Gunn formó parte por un tiempo de King Crimson. Allí lo conocimos muchos a partir de 1994. Además, muchos argentinos lo conocimos, particularmente, porque la resurrección de King Crimson de 1994 ocurrió aquí, en Buenos Aires, en la calle Corrientes. Me es imposible explicar qué es lo que tocan, es como cuando comenté el concierto de Tony Levin.
Pero el punto de esta entrada es el dilema de la música en internet. Ni siquiera me refiero a la pésima calidad a la que nos estamos acostumbrando a escuchar música (se escucha música?). El dilema aquí es piratear o no piratear. Toda la tecnología está para que se pueda compartir archivos, hacerlos accesibles y mil cosas más. Qué consecuencias tiene eso para el que jamás va a poder bajar inspiración de ningún Taringa ni nada que se le parezca.
Trey Gunn escribió lo siguiente en su blog presentando una carta que distribuye en los sitios donde se puede bajar su música. Está en inglés, ojalá lo puedan leer o pidan que se lo lean, hasta creo que se lo pueden imaginar si pensamos seriamente en el asunto.
Cali
PS: gracias Pedro, porque te lo robé del facebook  

Monday, July 19, 2010 at 4:39PM
It has now been just enough time since the release of Modulator that the free downloaders have ripped their files and are making the recording available for free. There are even some sites that make my entirely personal catalog available with one click! My life's work transmitted to you for free. Yikes. How would a plumber or a car mechanic feel about that??image
There are many arguments in the debate regarding the goodness/e-vile-ness of this. Some have decent point and some are just plain uninformed and stupid. One of the silliest is that artists make all their money from touring and that is just the way it works nowadays. Not true. Touring and bringing money home is still extremely difficult, making it a dubious and crap way to support one's creative activities.
But rather than go through the arguments and give my take on them, I figure it more viable to present my current strategy: an appeal. Here is the letter I am posting on sites that make my work available with no compensation for my efforts. I am not presently asking these sites to take down the files, as it may be more useful in the big picture to get people thinking more broadly about the issue and its repercussions. Feel free to pass it on and, even,  post on my(our) behalf if you come across new downloads. Though, of course, only if you are on board with it's premise.
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Thanks for your interest in my work. However, in order to continue to make new recordings I need to be able to:
1. Make a living off of my currents records
2. Be able to finance new projects
By putting up this link you are choosing to reduce the possibility of these two things happening. In a very real sense when people click this link, they are voting to send me to a day job working at Microsoft, Amazon, or Starbucks instead of putting my time, energy and money towards creating new pieces. (No offense meant to anyone here. These are great places to work and I have many friends at these companies. It’s just not my work. And, incidentally, these folks generally make double or triple of my take-home pay.)
I'd much rather you write about what you value in my work and send people to my own website to support the process of further creation.
I understand that ‘sharing’ my work is, in a way, an act of supporting it. Meaning that you are saying, “Hey, this stuff is cool. I think you should check it out.” And in a true sense you are extending its influence in the world. However you are only supporting this particular artifact of my work, while undermining the process that created the piece. For example, this recording of Modulator took over two years to make. If I can’t financially support the process, then the game is over.
I am, obviously, biased towards a culture that values the creative process. And by ‘creative process’ I don’t just mean ‘a lot of artistic noise.’ I mean a process whereby completely new and original ideas are brought into the world. For many, many reasons this process is precarious at it’s best, so why not help it along rather than undermine it?
I know that you must value these things, as well. Otherwise you would feel no reason to share the results that come from this type of work. I would just urge you to take a moment to extend your thinking into what makes beautiful, amazing, powerful pieces of music come into being in the first place. And then, maybe, ask “How can I help that to happen?”
Cheers,
Trey Gunn
Una cosa lleva a la otra, y esta me llevó a Sylvian & Fripp

sábado, 5 de junio de 2010

Vamos a ver si podemos solucionarlo

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Haciendo reparaciones, mejoras y actualizando links (algunos dejaron de existir!). Veré que logro hacer. Luego vemos.

martes, 9 de marzo de 2010

Anónimo dijo…

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Me siguen dejando basura de manera constante en forma de mensajes en las entradas del blog. Me tienen harto.

A prepararse para Tony Levin

viernes, 5 de marzo de 2010

cyb3rtsfAcho

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Resulta que no tengo muchos más adjetivos que aportar sobre este tema. Ya relaté mi experiencia personal a lo largo de los años con la basura informática. A veces uno escribe cosas casi como esperando que el efecto catártico de hacerlo neutralice el mal descripto. Pero esa esperanza es una bobada.

La estupidez y la violencia tienen fuentes de alimentación infinitas, pareciera no haber conjuro contra eso.

No sólo el bombardeo de spam automático a través de “comentarios” a este blog continuó, y creo se incremento en esta última semana. Hace un par de días un “hacker” inhabilitó la página que realizo con algunos colegas, “energiaslimpias.org”. La página fue hackeada y sólo era posible ver la joya que muestro arriba (captura de pantalla) hasta hace unas horas nada más.

Nada nuevo que no haya dicho en Basura (2.)Cero. Sólo que mi experiencia personal se sigue incrementando en este menester de tener que salir desesperadamente en busca de ayuda, revolver por todos lados tratando de encontrar la forma de no perder valiosa información y muchas horas de laburo de mucha gente.

¿Hackeó la página alguien a favor de la energía nuclear? ¿alguien que considera que el cambio climático es una macana? Nada indica eso. Es un idiota perfecto que muestra su existencia de este modo. El desprecio de esta gente por el prójimo, por el trabajo de los demás y el desprecio hacia su propia libertad e intelecto es alarmante.

Punto.

Miremos otra película. Aquí el gran Jackson Browne con sus amigos haciendo campaña antinuclear desde su ONG “nukefree.org” manteniendo la misma llama que la de los 70 cuando generó MUSE (Musicians United for Safe Energy).

domingo, 14 de febrero de 2010

Basura (2.) Cero

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Dado que están entrando con frecuencia comentarios a algunas entradas del blog provenientes de algún sistema automático para colocar basura inentendible vía comentarios, he dado de baja la inclusión de la lista “Tester de Violencia” en la información automática de nuevos comentarios. Los enviaré debidamente moderados ya que no quiero que la gente reciba basura por mi culpa.

Jamás entendí que existan personas que desde el inicio de la popularización de la informática se dediquen a desarrollar “virus” y esa cantidad de estupideces capaces de entorpecer las virtudes de esta tecnología. Jamás comprendí a esa gente, me parecen sencillamente estúpidos de primera clase. Se ha dicho que son los mismos que desarrollan los anti-virus, la explicación creo que es más compleja.

Así he visto (y sufrido) pérdidas de valioso tiempo y trabajos inmensos que se perdían o debían ser rescatados (muchas veces parcialmente) para regocijo de estos animales.

Luego, con la popularización del email, no sólo encontraron una herramienta poderosa para amplificar esa idiotez globalmente, también apareció una nueva generación de estúpidos al cuadrado que enviaban mensajes con supuestos virus que resultaban inofensivos, pero igualmente obligaban a tomar recaudos permanentemente y así distraer valioso de nuestro tiempo en ellos.

Posteriormente apareció una nueva plaga, el “spam”. Originalmente, tarea manual que consistía en hacerse de una colección de emails, de cualquier origen y procedencia, para distribuir propaganda que nadie había solicitado ni necesitaba. En aquellos tiempos tenía preparada una respuesta para esa gente que decía mas o menos que esa estrategia era detestable. Por supuesto, creo que si algo logré es haberlos incentivado, porque mi email se vio cada vez más plagado de dichos avisos.

En algún momento aparecen dos nuevas basuras electrónicas. La automatización que permitió que el spam llegase a niveles siderales, lo que nos obligó a una tares de enterramiento en rellenos sanitarios e incineración de emails, programas anti-spam y tecnologías similares. Todo pérdida.image

Al mismo tiempo aparecieron los nuevos iluminados que comenzaron a desarrollar la “ciber-historia del tío”, con cuentas que debían ser depositadas de un país africano a algún banco, premios que milagrosamente habíamos obtenido, etc.

También se sumaron las buenas causas para salvar mujeres de ser apaliadas y causas conmovedoras. Todo acumulaba basura en nuestra pantalla y algún que otro que quedaba con 50 dólares menos o cosas así.

La situación se complicó con los “entrepreneurs” que comenzaron a desarrollar todo eso con la firme convicción que sus mensajes eran realmente interesantes y debíamos leerlos. Todo esto se multiplicaba a medida que el email era más y más popular.

La popularización de la web, todo eso comenzó a estar oculto en páginas de internet. Las calamidades comienzan a estar también potenciadas porque aparecieron las “cookies” que dejaban su mensaje oculto en nuestros equipos y eso era la puerta de entrada para más y más emails basura. El ingenio humano, debo admitirlo, es maravilloso. Aunque la mayor parte del tiempo está dedicado a objetivos perversos.

Esta estrategia comenzó a ser utilizada por los genios del “marketing” cuyos solidarios mails o increíbles ofertas también nos seguían los rastros de qué corcholis hacíamos con nuestra vida con esos benditos mails, si los abríamos, re-envíos y demás atrocidades que en otro orden de la vida caen en la figura de violación de privacidad o similares. Todo sea por el dios de los negocios y la bobada.

image Cada vez más el sistema se fue sofisticando a la par que ya era gente conocida que comenzaba a enviar mail de todo tipo, las cadenas que nos advertían de personas que nadie encontraba pero sí encontraban bases estadounidenses en Tierra del Fuego, gatitos en frascos o negocios ilegales que nadie había descubierto y nuestra amigos sí.

De repente me vi rodeado. Venían de todos lados. y yo con una única arma en mi mano derecha, el gatillo: “Delete”. Pero no bastaba.

Estoy pasando por alto el pésimo uso que muchos mails manifestaban por gente que no evalúa mínimas conductas en el trato. El mail, facilitado su instantaneidad, exacerbó los ánimos y respuestas odiosas, nerviosas e impropias que comenzaron a ser frecuentes. No pocos problemas se produjeron por no pensar dos veces lo que se escribía. En algún tiempo apareció el concepto de “netiquet” una serie de reglas éticas para el uso del email. Algo así como el esperanto. Una buena idea a la que nadie le dio ni cinco de pelota.

También comenzaron a proliferar aquellos que se subscribían a listas y después corrompían dichas listas suponiendo que sus hobbies debían ser de interés para todos, así en la lista de “tecnología del Hidrógeno” aparecía alguien que suponía de interés la asamblea anual del centro filatélico de Lomas de Zamora.

Luego vino las herramientas como el messenger, skype y demás cuestiones para “chatear”. Los virus venían de la forma de supuestas fotos de “mi prima” o cosas así.

Luego llegamos a las “comunidades” donde además de todo lo anterior se supone que estamos ansiosos para ser parte de grupos de interés acerca de las gambas de Beyonce o ser del grupo de fans de las servilletas de papel.

Hoy el spam viene de nuestra amigos y “amigos”. Ahora me entran spam en forma de “comentarios” en el blog.

Por respeto al prójimo he tratado de aplicar la regla de las 3nR (no Recircular, no Reenviar, no Replicar). Por el contrario, aplicar las 3R (Respetar, Reducir y Romper las pelotas lo menos posible)

Cali

El decálogo de la Netiqueta

imageAunque a lo largo de la historia se han escrito muchos manuales de netiquetas suele considerarse el libro “NETiquette” de Virginia Shea la versión definitiva de estas reglas; el libro fue publicado en 1994 y contiene 10 reglas básicas de comportamiento en la red. Las reglas son las siguientes:

  • Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados.
  • Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real.
  • Regla 3: Reconozca en qué parte del ciberespacio se encuentra.
  • Regla 4: Respete el tiempo y ancho de banda de las otras personas.
  • Regla 5: Muestre el lado bueno de su persona mientras se mantenga en línea.
  • Regla 6: Comparta su conocimiento con la comunidad.
  • Regla 7: Ayude a mantener las discusiones en un ambiente sano y educativo.
  • Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas.
  • Regla 9: No abuse de su poder.
  • Regla 10: Perdone los errores ajenos.

“Silence is golden”, Garbage, de “Beatifulgarbage” (2001)

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viernes, 13 de noviembre de 2009

“¿Qué estás pensando?” (Facebook)

Francamente no tengo estadísticas ni nada que me permita decir que los blogs decaen frente a las autodenominadas “redes sociales”. Acorde a los especialistas que opinan en la nota que reproduzco abajo parece que al menos dejarán de crecer. Lo que sí veo es una explosión de Facebook que sorprende, prácticamente la totalidad de las pantallas están en Facebook a toda hora. En cualquier lado que hay una pantalla encendida, aunque sea a escondidas en el trabajo, emerge el universo Facebook. En otras geografías son más populares otras “redes”, pero Facebook reina por aquí, sin dudas. No dejo de sorprenderme, Facebook es una especie de reality show de sus vidas y las de sus “amigos”.

No puedo juzgar la validez, la utilidad o el rol social profundo que está jugando Facebook. Pero me sorprende leer tantos detalles, micro-sensaciones, nimiedades varias y reacciones epidérmicas, todas breves e instantáneas. Todavía no comprendo mucho ese universo. Quizás soy de una generación donde las cosas eran mucho más sólidas: opiniones, ideas, relatos, historias y conflictos. Confieso que me abruma, me sorprende, pero no me animo a calificar del todo. Veo situaciones tales como que alguien coloque que se va a dormir porque tiene sueño y eso desencadena unos cuantos comentarios. Aunque mucho más sorprendente es que yo puede leer eso!.

Cuando comenzó el boom de internet solía decir que alguna gente “navegaba” en internet, mientras otra gente “naufragaba”. Ahora, en Facebook, como objeto central de comunicación, nos coloca a todos en calidad de “náufragos”. Tiramos mensajes esperando una reacción, un eco, un “toque”. A veces entro a Facebook como se entra a mirar una película de náufragos y termino siendo parte del elenco.

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El apocalipsis de los blogs

Las redes sociales –Facebook y Twitter– ponen en crisis el sentido de las páginas personales. La discusión es si se terminan o se transforman.

Patricio Barton, diario Crítica, 09.11.2009

El eterno fin. En tecnología, lo nuevo mata a lo viejo: hoy les toca a los blogs, mañana podrá ser el turno de las redes sociales.

“Internet, como la conocemos hoy, ya fue”, advierte Leandro Zanoni –periodista y editor de e-blog, pionero en el universo blogger dedicado a temas de medios digitales y cibercultura–. “La web son computadoras conectadas, y no sitios web con direcciones fijas. Hoy los blogs no pueden prescindir de las herramientas de las redes sociales. Para los chicos ahora internet es Facebook, su contacto con la web empieza y termina ahí, casi no la usan para otra cosa. Con este panorama creo que los blogs encontraron su meseta, y es probable que cada vez surjan menos, pero los que ya están se van a consolidar aún más”.

Se estima que hay alrededor de 500 mil blogs argentinos, aunque censar lo virtual es una tarea tan sinuosa como inútil. Quizá como un resabio de la cultura analógica aún persiste la tendencia de cuantificar todo lo que sucede en internet. Pero la foto siempre sale movida, porque la web va más rápido. Durante la época de auge de los blogs (2005-2006) se decía que en el mundo se abría uno nuevo por segundo (86.400 por día si se quiere ser más espectacular, y 31.536.000 por año, si tiene ganas de hacer cuentas). Lo cierto es que el 30% de ellos era abandonado antes de los tres meses. O según Technorati –el buscador especializado en bitácoras– habría ahora algo menos de 100 millones. Nada dura demasiado en la web.

Hace un año la revista Wired –quizás el máximo referente del periodismo image tecnológico– anunciaba algo así como “la muerte de los blogs”, incluso la propiciaba. El periodista Paul Boutin hacía un llamado a no abrir nuevos blogs y recomendaba cerrarlos a quienes tuvieran uno. ¿Los motivos? Que la blogósfera ya no era un espacio expresivo y práctico, y que las nuevas herramientas de la web 3.0 (de las redes sociales) serían mucho más útiles y fáciles de usar. Las profecías funerarias son muy frecuentes en el universo de lo mediático: la fotografía mataría a la pintura, el cine a la fotografía, la televisión al cine e internet a la televisión. Pero no. En el libro El fin de los medios masivos (Ed. La Crujía, 2009) el especialista Hugo Kuklinski asegura que “todos los medios se reconfiguran con la convergencia” y que ninguno ha logrado “matar” a otro. En este sentido, “los blogs están mutando rápidamente y en esa mutación algunos creemos que se convertirán en otra cosa: ¿e-magazines?”, se pregunta.

En estas pampas, Zanoni sabe que su e-blog mutará pronto: “No sé si se convertirá en una aplicación o en qué cuernos, pero sí sé que si tenés un blog tenés que ir adonde esté la gente. Y hoy la gente está en las redes sociales. Ahí es en donde se puede sumar más público e incluso postear directamente y recibir comentarios que no son anónimos. O sea que también Facebook tiene algunas ventajas comparativas. Por ejemplo, hay una herramienta que se llama “Facebook connect” a través de la cual se pueden ver los perfiles que visitan a determinados blogs. Y todo va en esa dirección: las redes sociales son la cancha en la que se juega el partido. Facebook es una aspiradora de la web que se está chupando todo el contenido. Cualquier cosa que se está haciendo hoy en internet no va a poder evitar pasar por alguna red social”.

image Varios de los que antes pensaban hacerse blogueros, ahora se mudan a redes como Facebook y Twitter. Pero el éxodo, quizá, lejos de debilitar a los blogs, los fortalezca en su entidad: como espacios expresivos y refugios de autor. Al fin y al cabo el blog no es un género literario, sino una herramienta como tantas otras. “Hay blogs personales, grupales, literarios, de empresas, de lanzamiento de producto, diarios de viaje, de acciones publicitarias precisas. ¿Y qué tienen en común? Nada. Solamente el formato: el último post va primero, tiene un título, comentarios”, dice Zanoni, quien además destaca que el universo blogger en la Argentina está muy desarrollado, que hay muy buenos contenidos y “son cada vez más profesionales”. Los blogs se parecen cada vez más a los sitios web, y viceversa. Mientras las fronteras en internet son cada vez más difusas, sus tendencias y saltos evolutivos se presentan como espasmos. El surgimiento de cualquier cosa es rotulado como “boom” y su atenuación no puede hacer menos ruido: se la llama “muerte”. Por estos vaivenes han pasado “las puntocom”, “second life” y ¿los blogs?

Revisando evidencias podría decirse que quienes no tienen mucho para decir no pueden sobrevivir en la blogósfera. ¿Pero sí pueden tener larga vida en Facebook? image (los signos de interrogación fueron puestos para evitar demandas e insultos). “La mayoría de los blogs son unipersonales porque la motivación principal sigue siendo expresiva. Quizás el interés comercial llega después. Pero si surge antes, en general fracasan, porque pierden ese potencial de chispa que necesita el blog. Ninguno de los más exitosos surgió con la idea de hacer un negocio”, dice Zanoni –que además maneja una agencia de publicidad que pauta en blogs–.

Nadie sabe aún si en unos años –que siempre son pocos– los medios no estén anunciando “el fin de las redes sociales”, pisoteadas por un nuevo “boom”. Mientras tanto, allí están los blogs, glosados en estas líneas por un diario que aún se imprime en papel. En el reino del revés también hay ejemplos que funcionan como excepción: en Chicago y San Francisco mucho de lo que se publica en blogs sale impreso en papel en The Printed Blog, un curioso semanario que emprendió el camino inverso de la transformación mediática. Aunque más no sea para arrogarnos el curioso goce de la primicia, anunciamos aquí su próximo deceso.

jueves, 5 de junio de 2008

José Pablo Feinmann, blogs y soberbia

José Pablo Feinmann ha hecho unas declaraciones que retumbaron entre los bloggers. Su frase más impactante fue: “No hay pelotudo que no tenga un blog… y ponelo en negrita” dicha en una nota que puede verse en Youtube (al final de esta entrada la he colocado).

Comparto en buena medida las opiniones que se expresan en la nota de Capalbo publicada en Crítica y que coloco a continuación. He sido admirador de Feinmann cuando tuvo la lucidez de escribir libros como “la sangre derramada” y otros. Pero su rol de intelectual orgánico con un gobierno, el que se derrumba ante cualquier intento de buscarle coherencia histórica y a su presente de puro histrionismo "progre", lo coloca a Feinmann en un lugar bastante “pelotudo”. Que conste que utilizo esa palabra ya que el filósofo Feinmann la colocó como “eje” en sus declaraciones y ahora resulta imposible evitarla. Ustedes saben que procuro mantener una escritura libre de ese tipo de adjetivos y un lenguaje que, en la medida de lo posible, no recurra a la descalificación fácilmente.

Puedo coincidir y disentir con Feinmann según el punto de vista que adoptemos. Coincido literalmente que en que cualquier “pelotudo” puede tener un blog, en cambio no sé si es cierto que no hay “pelotudo” que no lo tenga (al menos no encontré el de él!). Pero, ante la primera premisa “cualquier pelotudo tiene un blog”, no veo la razón por qué no sería así y puedo sospechar que efectivamente es así. Es fácil sospecharlo si miramos la enorme cantidad de blogs que existen y si tenemos en cuenta la cantidad de personas que podrían caer en la categoría de “pelotudos”.

Pero no puedo decir lo anterior sin poner las cosas en un lugar mas equilibrado. Porque la “pelotudez” no es dominio exclusivo del universo de los blogs. La misma situación se repite en infinidad de situaciones, por ejemplo, “cualquier ‘pelotudo’ tiene carnet de conducir”, lo que salta a la vista si miramos el tránsito en la argetina y sus trágicas consecuencias, la dramática diferencia es en este caso la “pelotudez” se convierte en criminalidad y las cosas pasan a otro color. En lo que va del año se mataron 711 personas. No todos “pelotudos”, muchos inocentes de todo y víctimas de la “pelotudez” de otros.

Así, se pueden buscar innumerables ejemplos de la abundancia de “pelotudos” haciendo de todo y en las más diversas disciplinas y ámbitos, como los miles de pelotudos desfigurándose a trompadas por una “camiseta” de fútbol y así un largo etcétera.

Por algunas de estas razones le resultó molesto a tanta gente el exabrupto de Feinmann y su arrogancia para con la sociedad y los nuevos y “extraños” modos por donde la comunicación sucede hoy. La soberbia de J.P.Feinmann tiene una raíz más profunda, en la destructiva soberbia de su pasada militancia política, ahora, la misma soberbia se potencia con la arrogancia, sobreactuada, de los K.

Cali

Diario Crítica 25/5/2008
Polémicas: José Pablo Feinmann, YouTube y K Cualquier pelotudo tiene un blog

Por Daniel Capalbo

El filósofo, antes filoso, y escritor, siempre prolífico, José Pablo Feinmann afirmó en un tono muy pero muy asertivo que cualquier pelandrún sin obras publicadas ni trayectoria ni prosa genial que exhibir y que encima tenga la osadía de postear en un blog sus impresiones, sus quejas, sus textos incipientes, es un pelotudo. “Cualquier pelotudo tiene un blog y ponelo en negritas”, proclamó en un video que se puede ver en YouTube. Una pena, porque Feinmann se quejó con desprecio y una suficiencia que difícilmente merezcan quienes usan los blogs para decir, comunicar y jugar con las palabras que sirven para escribir.

Lo que antes cualquier perejil garabateaba en un cuaderno Arte en La Giralda de Corrientes, por más burro e iletrado que fuera, era bienvenido porque, al menos para los periodistas de mi generación, que de verdad veneraban a la suya, Feinmann, era como poner un pie en el primer peldaño de una escalera que conducía al crecimiento intelectual. Era cosa de entrar en la aventura de la palabra, nada menos.

Puede ser, ¿no? Hay muchos bloggers pelotudos, es probable que la mayoría lo sea. Pero no son los únicos tontuelos en este universo. Hoy existen libertades y recursos tecnológicos que hace apenas unos años eran inimaginables, y también hay un claro abuso de ellos. Pero en todo caso sería bueno sumar a la protesta a otros pelotudos que casi en la tercera edad destilan resentimiento senil o caen en algún tipo de ilusión óptica, más ligada a los deseos que a la razón; algo que, se sabe, siempre nubla el sano juicio y por ende la capacidad crítica. Por ejemplo: el hecho de ver en el ex presidente Kirchner –en pleno ejercicio– a un tipo similar a Jean-Paul Sartre, pero reencarnado en la política, cuando entre uno y otro no hay en común más que su bizquera. Mire, vea, maestro Feinmann, recuerdo que usted dijo eso hace unos años y lo transcribí en una nota cuando a Kirchner apenas se lo conocía por su mal genio adolescente. Hoy creo que aquélla fue una proposición que también podría calificarse de pelotudez, tal vez derivada de una sobredosis de Prozac.

La obra de José Pablo Feinmann es buena. La sangre derramada debería ser declarada de interés nacional, igual que Filosofía y nación. Son libros esenciales. Pero muchas veces me pregunto cómo el intelectual de profesión es capaz de convertirse en la parodia de presentador iluminista de tevé, blandiendo una imagen como de científico loco, en un programa dedicado a la divulgación filosófica que pone en el aire el dignísimo canal cultural Encuentro. ¿Será porque el Estado reconoce y paga? Recomiendo el programa, sin embargo, a los alumnos del colegio nacional. A mí me hubiera gustado tener un profesor así, lo confieso: apasionado, lírico, desgarbado. Y hasta un poco confuso e imperfecto.

Pero una cosa es la filosofía y otra, la acción política. Porque esa confusión la traslada usted a la defensa cerrada de un gobierno que no deja de pedirles adicción a sus intelectuales. Una confusión que lo llevó a concluir apenas una semana atrás que la burguesía sojera estaba urdiendo un golpe en contra de la señora que nos gobierna. Porque, en el fondo, el campo (que para usted es la suma lineal de oligarcas, egoístas liberales y conservadores de ranchería) denostaba a la Presidenta pero para tumbarla, y pensó que todo ese barullo, esta protesta y rebelión frente a un caso de abuso impositivo, escondía el verdadero deseo de cobrarse mal la política de derechos humanos que el Gobierno lleva adelante. Usted lo llamó “protogolpe institucional”.

No dudo de que el ejercicio intelectual, el hecho de dar una vuelta de rosca a lo evidente y superficial, la reflexión como sistema, sean la arcilla que moldea el pensamiento crítico. La pregunta es: cómo es posible que ese ejercicio ponga del mismo lado, bajo la misma bandera, en la misma vereda, a defensores biológicos de un gobierno que miente las cifras de pobreza, de inflación, que manipula la libertad de prensa. Defensores como el profesor Luis D’Elía o como el antes recalcitrante Eduardo Feinmann, periodista de C5N y Radio 10, su primo lejano y ahora habitual interlocutor domesticado de la Casa Rosada.

¿No será por eso, estimado José Pablo Feinmann, que ahora hasta un pelotudo tiene un blog?



lunes, 21 de abril de 2008

El último deseo de un blogger

- ¿Alguna última petición?
- ¿Puedo poner una última entrada en mi blog sobre esto?

martes, 19 de febrero de 2008

Blogs o el espectáculo del yo

Mi colega Hernán Giardini me hizo llegar este texto de Christian Ferrer acerca del sentido de los blogs y su, muy frecuentemente, exagerada promoción como medios de comunicación y participación. Es cierto que los blogs trascienden raramente el narcisismo. Aunque también se pueden nutrir de otros valores o taras. ¿Cuál es el caso de este? La respuesta en algunos meses.

Cali


Publicado en Clarin, 30 de enero de 2008.

Blogs o el espectáculo del yo

Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Carece de relevancia, puesto que la experiencia del mundo se ha vuelto definitivamente fugaz.

Por: Christian Ferrer
SOCIOLOGO, DOCENTE UBA

Los hombres que daban forma a una generación literaria podía ser encontrados, en otros tiempos, sentados en cafés estratégicos y sacando filo o espoleta a un manifiesto más o menos tremebundo, cuanto menos quejoso e invariablemente urgente.

Si algún destino existía para ellos, se resumía en fama u olvido. Las revistas culturales solían ser portavoces, o altavoces, de las intenciones grupales, es decir engranajes esenciales de su cadena de distribución. Hoy, además, hay blogs en Internet, cuyos precursores fueron las secciones concedidas por los diarios a las letras y las bellas artes, "espacios" luego confirmados por la televisión.

El blog "de ideas" ya es una institución de la cultura y los debates actuales en torno a su consistencia ontológica y técnica suponen una trifulca altisonante acerca de sus incumbencias, no menos que por la porción de prestigio e influencia que otros medios ya consagrados o habituales necesariamente han de ceder. No obstante, se sabe que de tales grupos literarios o intelectuales la posteridad picotea, a lo sumo, algún autor, algún título, si es que lo hace.

La causa de la preferencia por ciertos "soportes" de ideas, sea en papel o en pantalla, difícilmente será encontrada en el contenido, siempre perecedero, sino en la potencia articuladora y amplificadora de su forma técnica, que es mayor, incluso inmensa, a las posibilitadas por una revista o un libro.

A juzgar por las "visitas", los lectores se multiplican como peces, en el supuesto de que los números computados por el "contador" del sitio informático signifiquen algo. En todo caso, los números altos de tirada de edición siempre han significado éxito, y no valor.

De Internet se dice que es una "revolución", palabra que ha demostrado ser un concepto productivo, además de coartada y consigna. En su momento, también la invención del automóvil modificó "el soporte" y la celeridad de la circulación de la carne humana sin cambiar por ello el lugar de destino ni el motivo de la cita: fábricas, oficinas, ventanillas para trámites, complejos turísticos. Lo importante era la circulación en sí misma, y la novedad. Por debajo, sosteniéndolas, una enorme trama de intereses económicos y políticos.

En fin, que no faltó el exaltado que calificó al zapping de manivela libertaria de la audiencia. Ahora, al igual que cien años atrás, se cree que el desinterés o el escepticismo por los símbolos del "progreso" es una actitud poco menos que bárbara, parecida a la de esa gente que afea el paisaje urbano por no respetar los dictados de la moda. Es inevitable que cada época se ilusione con sus juguetes nuevos.

Nada a objetar: los sitios informáticos de ideas son tan útiles y significativos como lo eran las revistas y las bibliotecas. Pero suponerlos un trastrocamiento revolucionario en el orden de la cultura es el tipo de exageración enfática que suele acompañar a los discursos de sobremesa. Lo cierto es que el contenido raramente confirma otra cosa que no sea la apoteosis y el espectáculo del "yo", esa antigua muletilla de la vanidad y el narcisismo. Internet podrá parecerse a una galería de espejos deformantes, pero la retórica circulante se remite a un pronombre personal.

Ya es bastante difícil escribir dos o tres buenos ensayos o ficciones al año. La sola idea de publicarlos tres veces al día da vértigo, salvo que la opinión, por sí misma, haya devenido en género literario hegemónico, no menos que el carneo, el vómito y la maledicencia, juicios soeces que abundan en ese módico circo romano aunque sin el gracejo que el ingenio popular suele dejar en las paredes de los mingitorios públicos.

Esta época espera que cada hombre y cada mujer, cada niño y cada anciano, sean ricos o pobres, se transformen en "emisores". ¿De qué? Eso carece de relevancia, puesto que la experiencia inmediata del mundo se ha vuelto tan fugaz como una primera plana de periódico. Y por cierto, que los matutinos debatan la naturaleza de estos sitios informáticos es algo muy natural, puesto que nada hay más parecido a un diario que un blog con pretensiones culturales. Ambos han de ser llenados todos los días.

El blog, al igual que antes la revista de cenáculo, es menos una herramienta generacional que una tradición moderna: hay que hacer algo de ruido allí abajo para que los de arriba hagan lugar a las nuevas generaciones, si es que éstas mismas no son otra cosa que un abuso académico de fechas de nacimiento concordantes. El barullo ha de ser lo más sonoro posible, pues hay gente aún más joven en las gateras exigiendo inclusión social. Quizás por eso la edad de los pregones más entusiasmados por la novedad técnica suele estar más cercana al nicho del cementerio que a la sala de partos del hospital.

martes, 1 de enero de 2008

Re-inicio de Tester de Violencia

Voy a [re]iniciar este blog en el preciso momento en que me he quedado sin una gota de agua en las canillas en este comienzo de 2008. La falta de agua es un síntoma de lo mucho que en la Argentina está prendido con alfileres, las que no son de metal ni material alguno, están hechas de frases repetidas y de slogans mentirosos, populistas y adormecedores.

En fin, ya se sabe, desde hace rato en la Argentina las cosas funcionan en base a discursos y anuncios, aunque los trenes se paren irremediablemente en el medio de la pampa y bajo un sol abrasador, los subtes sean una manera muy particular de viajar mal y las rutas argentinas (“hasta el fin”) sean una trampa mortal.


Hoy acabo de ver como Kirchner volvió a El Calafate luego de participar de una “misión” junto a Chávez que parecía salida de esas películas de Carreras tipo “Rambito y Rambón” donde la payasada llegó a ser calificada por algunos de las plumas oficiales como “la vuelta al multilateralismo”. ,Caramba, nunca pensé que ese era el multilateralismo, una comparsa jocosa cuya seriedad dista de la dramática situación que existe en Colombia con las FARC, una banda impresionante de narcodelincuentes, cuya acción merece una seriedad un poco menos cinematográfica y menos poses para las cámaras.

Como verán, he decidido opinar en esta nueva versión de “tester de violencia”. Je.

¿Por qué “Tester de Violencia”?. Siempre me impresionó ese título del disco de Luis Alberto Spinetta de 1988. Cómo medir la violencia? ¿Cómo descubrir su presencia? ¿Cómo detectar su flujo en las palabras y las acciones, aún en sus expresiones y dimensiones que pasan más inadvertidas? No tengo respuestas, siempre me impresionó.

Pero este blog no se trata de violencia únicamente. Se trata de contar algunas cosas que a mi me des-violentan y quizás a otros tantos. Como ejemplo, vamos a “Tester de violencia” disco de LAS de 1988 cuya tapa es un collage de Gustavo Spinetta y el grupo que acompañó a LAS fue: en teclados, Mono Fontana, en bajo, Machi, en guitarras Guillermo Arrom y en batería Jota Morelli.

Aquí un comentario extraído del blog “Sueños a Pila”:

“Corría 1988. El país estaba convulsionado y el gobierno de Raúl Alfonsín se caía a pedazos. Había levantamientos militares y un clima de mucha tensión en las calles. 1988, año en que moría Alberto Olmedo y Ernesto Sabato recibía el Premio Cervantes. Soda Stereo llenaba de música las radios latinoamericanas con 'Doble Vida' mientras que el Dictador Pinochet era derrotado en un plebiscito y dejaba, finalmente, el gobierno de Chile. Por esos años Luis Alberto Spinetta editaba uno de sus discos más bellos, el clásico 'Tester de Violencia', ¿Pero por qué un disco llamado 'Tester de violencia'?. Cuentan que una noche en La Falda tocaban Spinetta, Páez y García y debieron improvisar un escenario tras un alambrado para que no los golpeen los proyectiles que arrojaba la gente. Ahí, en una situación límite, a Spinetta se le ocurrió éste título, como si él mismo fuera una usina generadora de sensaciones hecha para testera la violencia. El cuerpo como un laboratorio, el disco como una expresión de inmortalidad, las canciones como perfectas formas de testear la violencia (desde el arte). Testeando la violencia tema por tema: 'Lejísimo' abre el disco y sacude con un ritmo frenético; 'Siempre en la pared' es una canción épica, que estalla en luz mientras Spinetta cuenta como "Un insólito abismo testea los cuerpos que tan solo habitan lo que fue...". 'Al ver verás' es pura calma contenida que "solo dura un instante para toda la vida"; 'La luz de la manzana' entrega densidad inanimada "Quiero ver todo, todo hasta la muerte...ver que vivimos para ser felices...", como un espejismo pesado que va mutando hacia el final. En 'El marca piel' la melodía se desenvuelve mientras el Flaco canta "Dios quiere ser el viento y así ya no sentir más frío. ¿Por que le temo a tus ojos si ya no busco un camino?". 'El Mono tremendo' tiene letra y música de Pechugo (entre ellos Dante Spinetta y Lucas Martí), es un jugueteo con la infancia que le abre camino a 'Organismo en el aire': "Sentado en la terraza mirando el mar comprendo como es la soledad...ansié un abismo y todo, todo se acercó...". ¿Qué más se puede decir de una canción que comienza así?; pura belleza. 'Tres llaves' es un tema preciso, rabioso y potente. 'La bengala perdida' es quizá lo mejor del universo Spinetta, inspirada en un suceso que ocurrió en una cancha de fútbol cuando una bengala mató a una persona. La voz del Flaco se estira hasta erizar la piel. Si el rock barrial tuviera un poco de esta poesía sería todo distinto, pero no. 'Alcanfor' es como un sedante lleno de locura con sensación de claustrofobia en sus primeras líneas y 'Parlante' cierra el disco con una melodía suave. Luego de escuchar 'Tester de violencia' uno queda sacudido, golpeado. El disco finalmente cumple su objetivo: nos prueba cuan vulnerables somos a la violenta belleza de las canciones.”

También vale que cite lo que escribió en “La Caja de Música” E.M.Acevedo:

En 1988 Spinetta edita un nuevo y muy inspirado elepé solista en donde se ve una gran influencia de las lecturas de Foucault y su libro "Vigilar y Castigar", además de incluir un bagaje de temas bastante variado. Sin embargo a pesar del titulo del disco los únicos temas realmente violentos eran "El mono tremendo", un tema maniático e infantil compuesto por los propios hijos de Luis y "La bengala perdida" un hermoso y suave tema, cuya letra estaba parcialmente basada en un hecho de violencia ocurrido en la cancha de Boca Juniors el 3 de agosto de 1983, cuando durante un partido Boca - Racing, perdió la vida un simpatizante de Racing (Roberto Basile) al ser alcanzado por una bengala marina lanzada desde la tribuna contraria que le impacto en plena cara matándolo en el acto. "Lejisimo" era un potente y ritmico tema con muy lindas liricas y "Siempre en la pared" y "El marcapiel" eran la poesía de Spinetta dentro de un marco mas moderno. Por el contrario "La luz de la manzana" y "Organismo en el aire" eran 2 extensas visiones variadas y densas tanto en lo musical y en la lírica. Mientras que en "Al ver veras" o en "Alcanfor" los teclados se encargan de acompañar muy bien la bella poesia Spinettiana. El tema final "Parlante" es una suave melodía casi cercana al Music-Hall que atrae mucho. Resumiendo, otro grandísimo y variado de este inagotable artista”.