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domingo, 17 de mayo de 2015

Desde el comienzo

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Esta foto es de abril de este año, cuando visité Juncal en ocasión de cumplir 50 años el secundario de mi pueblo. Nunca había vuelto a visitar la escuelita en la que pasé mi infancia. Las dimensiones de las cosas siempre sorprenden cuando uno las observa de adulto en relación a la dimensión que tenían, o representaban tener, en aquellos años de niñez e inicio de la adolescencia.

Particularmente algunas cosas tuvieron una dimensión muy superior a la minúscula habitación que aparece detrás mío. Ese galponcito, en la parte de atrás de la escuela, se había convertido en una biblioteca/depósito que albergaba libros de todo tipo que arribaban a la escuela producto de los programas de bibliotecas y, sospecho, algunas donaciones también.

En algún momento me di cuenta que allí había cosas muy interesantes, así que unifiqué mi interés por esos libros con mi estilo obsesivo y, entonces, me propuse ser bibliotecario. Agarré manuales de bibliotecología y durante el embole de un verano me puse a clasificar todos los libros bajo el sistema decimal de clasificación universal , a hacer fichas y toda la bola.

Durante ese proceso, me puse a leer “Crítica de la Razón Pura” del prusiano Immanuel Kant. Con 12 o 13  años no entendí absolutamente nada, pero leía a Kant! Descubrí allí también a José Ingenieros, a quien no lo largué por años.

Entre esas lecturas y en ese “biblioteca” hice un pequeño gran reino de libros y música, porque en la mesa que había allí, había armado mi primer bafle de madera para escuchar música con un poquito de mejor calidad. Había recuperado un viejo tocadiscos valvular y con el bafle provisto con un parlante que habré comprado en Rosario, me había armado mi sistema de audio dentro de ese pequeño cuarto.

La bibliotequita de la foto me recuerda automáticamente dos cosas: algunos libros, como lo que mencioné, y… a Emerson, Lake & Palmer.

Sucede que, de los discos que escuchaba, porque se los tomaba prestados a mis hermanos y a otros, había de todo, y como en esa época, había poco y la cosa venía muy mezclada, había que ser explorador y buscar tesoros ocultos. En 1973 se publica uno de esos discos de “éxitos” compilados muy típicos de la época. Cada sello tenía su colección, la CBS, la RCA, todos. El disco en cuestión se llamó “En tu piel los MH positivos”. Luego esa colección se extendería por años con volúmenes 2, 3, 4, etc.

El disco tenía cierta sofisticación ya que la Music Hall tenía un catálogo interesante, además que no todos era “éxitos” en castellano y, además, se proponía como un disco “bolichero” chic. También inauguraba un estilo de tapas “hot” para ese tipo de LPs.

En Tu Piel Los Mh Positivosimage

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Es así que en ese disco, de tapa desplegable, aparece un tema titulado “Desde el comienzo”, así, en castellano. Cuando lo escuché, quedé impactado. Un tema de estilo misterioso que me atrapó. Lo habré repetido unas diez veces seguidas. Estaba hipnotizado. El sintetizador de Emerson jugando al final dejaba más que claro que eso que sonaba, era claramente “otra cosa”. Los setenta para mí, vinieron con un moog.

 

From the Beginning” es un tema de Greg Lake y ejecutado por el trío Emerson, Lake & Palmer. Pertenece al disco Trilogy de 1972.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Trenes y pasos a nivel: así no se hace

Este fin de semana estuve por Juncal, mi pueblo, para compartir una reunión familiar. Lo hicimos en el campo, a las afueras del pueblo, muy cerca del camino de tierra que va desde Villa Duffy hasta la ruta nacional 178, pegado a las vías del ferrocarril, el antiguo Mitre.

Camino que recorrí mil veces en bicicleta y creo que aparece en algunas fotos que puse en entradas anteriores. Llegar hasta la ruta y la vía era estar pasando a la provincia de Buenos Aires. Una pequeña aventura de las siestas veraniegas. Incluso algunas veces nos llegábamos hasta Pearson.

Comento esto porque esa zona es entrañable para mí. Sucede que estuve por allí este fin de semana y todos me contaron que hace unos días un tren había matado un chico del pueblo, hijo de gente conocida. A lo que pregunté, ¿cómo? ¿pasa el tren?. El tren estaba desactivado desde hace décadas. La respuesta es que si, pasan trenes de carga y entonces allí reconocí cuando regresaba el cartel azul de los que pone Randazzo y su plan de reactivación ferroviaria. ¿cómo pueden pasar trenes atravesando una ruta, un paso a nivel en una ruta a esta altura de la historia!?

Ese paso a nivel existió siempre, pero el mundo era otro en los 60. Se viajaba a otra  velocidad, no usábamos cinturones de seguridad, qué se yo, era otro planeta. No comprendo cómo se reactiva una vía de ferrocarril y se habilita el uso de un paso a nivel sobre una ruta nacional. No entiendo en que cabeza cabe. El paso a nivel no tiene nada para ser identificado, mucho menos a la noche. El accidente ocurrió a las 4 de la mañana. Un tren atravesando una ruta a las 4 de la mañana!! ¿Quién es el responsable de esa decisión criminal?

Cuando me pongo a investigar, resulta que desde la reactivación de esa vía, los accidentes se repiten todos los años y la constante, trenes atravesando en horas de la noche una ruta. Es increíble.

Así no se reactivan los ferrocarriles. Así no se hace. No pueden existir a esta altura de la vida pasos a nivel en rutas. Amo al ferrocarril porque, entre otras cosas, puede ser muy seguro. Excepto en manos de gente que les importa tan poco todo.

Cali

 

(Vean la noticia y las anteriores a este accidente)

Accidente fatal en las vías de la ruta 178 en Juncal

El Grito Monumental (Alcorta) by Rosana

octubre 29, 2014

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A las 4:20 de la madrugada del miércoles 29, se produce un accidente en las vías de la ruta 178 en jurisdicción de Juncal.

El único ocupante de un VW Gol matrícula FHE 932, conducido por Pablo Bogdanich, oriundo de Juncal, aproximadamente de 35 años, falleció en el acto como consecuencia de la colisión con la locomotora.

El vehículo se dirigía en dirección Pergamino – Bigand, y el tren lo hacía desde Juncal a Pearson, con 50 vagones cargado de cereal.

Trabajaron en el lugar Bomberos Voluntarios de Alcorta.

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Cerca de Pearson

Semanario Colón Doce (4/4/13)

En Ruta 178 choque entre un camión y un tren

Siendo las seis de la mañana del jueves la Policía Comunal recibió un aviso sobre un choque entre un camión con acoplado y un tren de carga en las vías del ferrocarril que está situada sobre la Ruta 178 a unos cuatro kilómetros de Pearson....

Rápidamente se enviaron al sitio del accidente dos ambulancias, los Bomberos Voluntarios de Colón, agentes del destacamento de Pearson, Juncal y Colón. Una de las primeras medidas que se tomaron fue cortar la vía comunicación en la rotonda de Pearsón y en la rotonda de Juncal.

El camión de carga habría chocado al tren en los últimos vagones y la cabina quedó destrozada desparramando sobre la cinta asfáltica gran cantidad de elementos . El maquinista del tren no se habría dado cuenta y siguió su marcha. En el vehículo menor iban el conductor y el acompañante.

Uno de ellos sufrió fuertes golpes y fue trasladado al Hospital Municipal "Eduardo Morgan". Ambos son domiciliados en la localidad de Vedia y habrían sufridos golpes y contusiones pero su vida no corren peligro. Las causas del siniestro se habría debido a que había un manto de niebla sobre esa zona y las señalizaciones serían precarias. Otro choque El cruce de vías con la Ruta 178 entre Juncal y Pearson es muy peligroso. Se viene de una recta, y aunque hay señalización existe gran cantidad de malezas que no permite una clara visión hacia los lados. En el año 2012 a la misma hora y por las nieblas colisionó contra un tren un camión de carga llevando pollos de la empresa Nutricol. El camión quedó destrozado y un vagón del tren volcó quedando sobre las vías. No hubo consecuencias personales.

 

Semanario Colon Doce (13/07/2011)

La niebla causó un triple choque

Un tren arrolló a camionero colonense

En la madrugada del miércoles un camión que circulaba por la Ruta 178 entre Pearsón y Juncal fue arrollado por un tren que circulaba a Junin con el saldo de un herido con domicilio en Colón. La causa habría sido la espesa niebla. Siendo las 7 una camioneta utilitaria “rompió” el cerco de seguridad y chocó al camión accidentado. Hubo dos heridos más....

Siendo las 3.30, un camión de la empresa Bertone Hermanos, conducido por Carlos Aragón, con domicilio en calle 54 y 15, fue arrollado por una formación ferroviaria que se dirigía a Junin.

Los Bomberos Voluntarios de Colón debieron trasladarse al paso a nivel, ubicado en Ruta 178, entre Juncal y Pearson y liberar al conductor que se encontraba atrapado en el habitáculo. Las primeras informaciones indican que habría sufrido golpes y una fractura en una pierna.

El pesado vehículo impactó en el medio de la formación y en un primer momento los ocasionales automovilistas trataron de auxiliar al conductor que quedó atrapado en el habitáculo, viviéndose escenas dramáticas.

Sin embargo, la historia no había terminado. Siendo las siete de la mañana, nuevamente los Bomberos Voluntarios fueron llamados al mismo sitio del incidente anterior. Una camioneta utilitaria con dos personas a bordo chocó al camión previamente accidentado debiendo ser rescatadas.

Se trata de una camioneta kangoo que trasportaban a dos ciudadanos bolivianos con domicilio en Colón.
El transporte se prendió fuego y se pudieron salvar bolsas de ropa que eran trasladadas para comercializarlas.

Una fuente indicó que a trescientos metros del accidente, los agentes policiales de Subcomisaria Vial de Colón, hicieron señas al conductor para que no pasara. El colonense siguió y se encontró con el accidente anterior, chocando a su vez al camión.

domingo, 11 de abril de 2010

Nobleza obliga

 

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En la entrada sobre la historia de los cines de los pueblos y mi referencia sobre Juncal cometí un error.

El nombre del cine-teatro de Segura no sería “La Mar Chiquita”, sino “La Mar Chica”. A pesar de las consultas hechas, la confusión proviene de la nebulosa en los recuerdos míos y de quienes fueron consultados. Ahora parece haber mayor consenso en que el nombre es “La Mar Chica”.

También recuerdo que en la cartelera semanal, colocado en el centro del pueblo, tenía las letras pintadas tan pegadas entre sí que no sabría decir con certeza si las palabras van separadas o pegadas.

Bienvenidos los memoriosos que puedan ayudar a hacer justicia con el cine de Juncal

Cali

 “Moviola”, Spinetta Jade (1981)

lunes, 22 de marzo de 2010

Cine-Teatro “La Mar Chiquita”

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Rescato este relato maravilloso de Osvaldo Bazán: No creo que sea sólo admirable para quienes hemos vivido en uno de esos pueblitos de Santa Fe. Pasé mi infancia y comienzos de la adolescencia en un pueblo de apenas 1000 habitantes. Imagínense, que si para Osvaldo Bazán, Totoras resultaba ser New York, debo decir que para el alcance de mi imaginación Wheelwright tenía las luces de Las Vegas y Alcorta, era Detroit (de allí venía el transporte automotor). Rosario no entraba en la escala.

Mis recuerdos al cine-teatro “La Mar Chiquita”. El cine, y sala de usos múltiples, de Juncal. Hoy sólo existe en el recuerdo y en tantas fotos de graduaciones y fiestas.

Cali

 

El secreto de mis ojos

por Osvaldo Bazán, diario Crítica, 19.03.2010

No vi películas para chicos cuando era chico. No es que no haya querido. Me pasé la infancia armando mis propios álbumes de figuritas, cortando las propagandas de las películas en blanco y negro del diario La Capital para pegarlas en una carpeta de hojas blancas a la que nadie más que yo tenía acceso. Horas y horas miraba esos dibujos a lápiz de la cara de Charles Bronson o Mia Farrow. Sabía el nombre de los directores, las que eran prohibidas, las nacionales. Sabía todo lo que pasaba en el mundo Disney pero no puedo decir que mis traumas tengan que ver con la madre de Bambi: en el pueblo no había cine y a Mickey Mouse sólo lo veía en blanco y negro por televisión.

Hasta que se corrió la noticia de que en el pueblo vecino al mío, Totoras, a once kilómetros de Salto Grande por la ruta 34 en Santa Fe, la Sociedad Española se había reabierto como cine. Totoras era para nosotros, secretamente, Nueva York. Claro que nunca lo íbamos a decir, aparentábamos estar de igual a igual, pero “ellos” tenían 6.000 habitantes y “nosotros” 1.500 (ahora ambas cifras crecieron, y si bien “ellos” son ciudad y “nosotros” somos pueblo, nuestros carnavales son mejores). Que te dejaran ir solo a Totoras en el Güemes (la línea de colectivos que sigue haciendo el recorrido) era casi como que te salieran bigotes. No sin mucho pataleo fue que conseguimos, varios chicos del pueblo, que nuestros padres nos dejasen ir, domingos a la tarde, a ver dos películas. Volvíamos en el último colectivo de la noche, el de las diez. Claro que para eso nos perdíamos el final de la última de las películas. Más o menos cuando la película estaba por definirse mi hermano urgía la retirada. Siempre fue más responsable que yo, que me quedaba mirando la pantalla y si él no me tironeaba no me despegaba. Corríamos de la Sociedad Española hasta la Terminal de Ómnibus y, ya con el Güemes en marcha, nos subíamos. Tenía su parte buena: las películas terminaban como yo quería. Y yo siempre quería que terminaran bien. Durante la semana imaginaba nuevos finales, a cual más feliz.

Pero las películas de la Sociedad Española no eran películas para chicos. O sí, pero no solamente. Nosotros íbamos todos los domingos. Indiscriminadamente. El señor del cine de la Sociedad Española era el responsable de nuestra educación cinematográfica, quedaba todo en sus manos. Y no había prohibición posible. Por supuesto que vi todo el cine que había, incluso, claro, el prohibido para menores. Y como eran los primeros años 70, el cine de Totoras, como todos los del interior del país, se llenaba de películas argentinas. Recuerdo el impacto emocional que produjo en un nene de doce años una película de Fernando Ayala con guión de María Luisa Bemberg, Triángulo de cuatro, con Thelma Biral, Graciela Borges, Federico Luppi y Juan José Camero. Recuerdo unos obreros sufridos sobre una chata en Quebracho, que me había gustado más que las otras porque actuaba un chico al que yo veía en Jacinta Pichimahuida, el alumno más prolijo, el bueno.

Por suerte, a La Patagonia rebelde la dieron primera en el programa doble y así pude ver el final, cuando a Héctor Alterio le cantan el feliz cumpleaños en inglés. Desde aquel momento, en la penumbra del Salón de la Sociedad Española de Totoras, tuve una imagen clara para la palabra “traición”. Me la regaló el cine.

A pesar de que las películas eran prohibidas, en mi casa no había problemas en que las viera. En todo caso, estaban más preocupados por el viaje en el Güemes que por el contenido de las películas. Papá y mamá sabían que al día siguiente, y por toda la semana, me deberían soportar contando cada uno de los detalles de las películas, así que podían dar ellos el punto de vista que deseaban sobre lo que con Carlitos habíamos visto.
Pero una vez no nos dejaron ir.

Ni a mí ni a mi hermano, que tenía dos años más.

No era para menos.

En la Sociedad Española de Totoras se anunciaba, sola, La Mary. Que por primera vez el programa doble fuera simple y que a los chicos de Salto Grande no nos dejasen tomar el colectivo para ir al cine, hablaba de la excepcionalidad del caso y no hacía más que incentivar nuestra imaginación. Era la primera vez que no tenía que inventar sólo el final de la película. Tenía libertad para imaginar todo el film entero. Susana Giménez y Carlos Monzón.

–Parece que se mueren todos en un tranvía.

–Parece que Monzón habla con la voz de otro.

-Parece que Susana Giménez aparece desnuda en toda la película.

–Parece que se acuestan juntos desnudos y las sábanas son transparentes.

–¿Cómo transparentes?

–Transparentes, son como un celofán.

–Pero entonces transpiran mucho.

–Cuando dos se acuestan juntos en una cama, siempre transpiran mucho.

–¿Cómo sabés?

–¡Eh! ¡Tenés pelitos en las manos!

Ni Sandokán en la isla de Mompracem ni Phileas Fog y Passpartout en su vuelta al mundo en 80 días había trabajado tanto por nuestra imaginación como las sábanas transparentes de La Mary.

Por suerte, cuando dieron Juan Moreira fue la segunda del programa doble. Conocíamos el final de la historia de memoria, porque aún a principios de los 70 en pueblos como el mío de la pampa gringa andaban los circos que terminaban su show con sainetes gauchescos. Ya habíamos visto en persona al Sargento Chirino trabuquear a Moreira. Es más, con los chicos ya lo habíamos escupido lo suficiente. Por lo que me enteré más tarde, el papel de Sargento Chirino en los sainetes de los pueblos era casi como un castigo para quien tuviera que interpretarlo. No había función en que los chicos no escupieran al pobre actor y en más de un pueblo cuentan la anécdota como verdadera de que el tipo, el Chirino del momento, tenía que salir corriendo y esconderse en la comisaría, corrido por la ira de unos cuantos pueblerinos a los que se les hacía difícil diferenciar realidad de ficción. Estoy hablando de hace menos de cuarenta años, a poco más de 300 kilómetros de la Capital Federal.

Después vino la dictadura y ya no hubo películas argentinas que nos dejaran inventar finales felices.

En mi pueblo, y supongo que viendo la cantidad de gente que todos los fines de semana tomaba el Güemes para ir a Totoras a ver películas, la Sociedad Italiana reacomodó su enorme pantalla, reacondicionaron las butacas y ¡abrieron un cine! No recuerdo muchos días de alegría tan completa como el día en que entré al cine de mi pueblo, a sólo dos cuadras de casa. Me sentía en Hollywood: salía de casa y ¡a dos cuadras tenía el cine! Es cierto, había algunos inconvenientes menores, pero… ¿qué importaban?

El Turco Aruachán abrió el cine en Salto Grande y se llenaba. Claro que, para abaratar costos, compartía las películas con un cine de otro pueblo, Serodino, a unos cuantos kilómetros del mío, por caminos de tierra. (Hoy me gusta imaginar que habré visto alguna película en la misma copia que Juan José Saer, que era de Serodino). El Salón de la Sociedad Italiana tenía –tiene– techos altísimos y un escenario imponente, que conocíamos de los actos escolares. Ahí fueron y serán las fiestas de casamiento y las de quince y las de conscripción (sí, todos los años, en la época de la colimba, todos los jóvenes sorteados para hacerla se presentaban de traje serio en el escenario y se hacía un baile. Tuve el mío, aunque me había salvado por número bajo. Hace sólo treinta años, a poco más de 300 kilómetros del Obelisco).

Un día, ya a comienzos de los 80, con doble programa de Los Incorregibles –esa de los franceses vagos que recuerdo con alegría supongo que porque no volví a ver jamás– faltando una media hora para terminar la última de la saga, se encendieron las luces del cine. Desde lo alto del balcón interior de la sala el Turco Aruachán salió y gritó para todos: “¡Muchachos, terminó! La moto de Serodino no va a llegar”.

Y pude volver a imaginar el final de la película.

Ya no hay cines en pueblitos como el mío.

Allá se siguen imaginando el final de las películas.

sábado, 9 de enero de 2010

anochecer de un día agitado

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Yo me imaginaba que venía la nota de Caparrós.

Por supuesto, se trata de una nota inteligente, pero no agota un tema escurridizo como son los gustos, los símbolos y los caprichos de “lagente”, como a él le gusta señalar. Al final de esta entrada está su nota completa, creo conveniente antes de seguir, pegarle una leída.

Para empezar, podría suscribir cada uno de los conceptos de su nota. Pero es tanto lo que Caparrós deja afuera o soslaya que se me hace imposible no escribirlo.

Yo también sufrí este tormento de superlativos a granel y de homenajes en cadena. Pero…

…no se puede ignorar que ha sido una muerte que a casi nadie le pasó desapercibida. No hay tantas vueltas, no cabe la pregunta si 40.000 señoras son “lagente” o no. Cualquiera puede decir: “La gente le dice adiós a Sandro” y no tengo ninguna duda que es una expresión que posee muy pocas posibilidades de ser injusta. ¿Cómo medimos la opinión de “la gente”?. Los más diversos medios de comunicación: de masas, de guetos, interactivos, audiovisuales, virtuales, escritos, orales, etc. reflejaron, cada uno a su modo y destacaron lo que consideraron destacable, pero nadie ignoró el hecho. No es este un caso en donde debemos señalar alguna manganeta para hacer pasar por “lagente” una opinión sectorial. En otros casos, puede ser, pero éste, no es el caso Caparrós.

Por supuesto que la muerte embellece y afloja las críticas y que hubo adjetivos por demás. Pero…

…suponer que es la muerte lo que dispara el mito, en este caso, es una enorme equivocación. Sandro recibió todos los premios habidos y por haber, fue reconocido por el Estado Nacional, con discos tributo, mil veces versionado, imitado, caricaturizado, homenajeado, etc. etc. etc. Sólo le faltaba morirse!. Su carácter de “leyenda nacional” nada tiene que ver con su muerte.

“Rompan Todo”, de Tango 4 (1991)

Por supuesto que su figura y sus canciones retrotraen a un pasado, que por lo general, se lo añora, con justicia o no, pero se lo añora. También es cierto que su obra no califica como obra artística de gran valor y no justifica algunas comparaciones tontas que se hicieron.Pero…

… el pasado al que, para muchos como yo, Sandro está asociado es un momento en que la música popular pegaba un salto y un grito que nunca habíamos sospechado podía darse aquí. Es haber hecho lo que hizo en su momento, y ahí está. Después vinieron muchos más y mejores, pero el que hizo que “eso” saliera por televisión, llegara a todo el país, llegara a Juncal!… en fin. Que en Juncal le hayan tirado barro a la camioneta es como cuando rompían discos de los Beatles en Estadios Unidos (salvando todas las distancias!!!!). Por eso, su pasado en los 60 es tan recordado y, en mayor o menor medida, valorado. Vale leer el recuerdo de un hueso duro de roer como Javier Martínez. Caparrós, yo sé que el rock´n´roll no te importa y acá se nota.

“Si yo fuera carpintero” de Tributo a Sandro (1999)

Es cierto que el ser querido no otorga calidad de gran artista. Está claro, Sandro se dedicó al entretenimiento, por sobre todo. Sus letras son horrendas, aún así, mejores que la mayor parte del repertorio melódico usual. Su dicción se la fabricó para cantar en América Latina, obvio. también cantó en italiano para entrar en ese mercado. Pero…

… el ser querido no es poca cosa en el medio artístico y la feria de vanidades de los medios. Llegó a ser lo que fue y creo que recién en su agonía final, supimos al detalle aspectos de su intimidad, cosa que nunca ocurrió. Una muy sana manera de ser “estrella”, su público sólo lo veía en sus shows, nunca en escándalos, programas de chismes, ni nada parecido. No es poco si se trata de darle a “lagente” algo mejor que lo mismo de siempre. Nunca le dio a su público escándalos o romances, le dio una colección de discos y shows, algunos memorables otros terriblemente malos, pero sólo eso. Ni más, ni menos. No se que sucederá cuando se muera Tinelli o Susana, probablemente lo mismo que suceda cuando se muera Sofovich o Legrand. ¿Generarán lo mismo que Sandro? a mi me parece que no, pero es contrafactico, esperemos a que ocurra y el que esté vivo para entonces, que nos cuente.

Finalmente, coincido con lo de “la plebeyización del gusto que empezó con el menemismo”, el futbol y el cuarteto son dos ejemplos elocuentes de lo que sucedió en los 90. Pero…

… es un enorme disparate asociar a Sandro con ese proceso. Sandro ganó todo, vendió todo y se hizo popular en toda América latina mucho antes que el menemismo hiciera su trabajo. No se puede mezclar todo: una cosa es Rodrigo, otra cosa son los más de 40 años de carrera de Sandro. Finalmente, nadie le está perdonando nada a Sandro en estos días. Hay gente agradecida, hay gente que añora cosas, hay gente que se entretuvo con Sandro, hay gente a la que le daban gracia sus payasadas y grasadas. No tiene nada que ver con las culpas de las que habría que olvidarse (si es que deseáramos hacerlo) cuando se mueran Kirchner, de Narváez y todos los que menciona Caparrós al final de su nota.

“Bailando en la vereda” (ver link)

Bueno, son algunos de los puntos en los que creo que Caparrós mete la gamba y tratándose de Sandro no los podía dejar pasar!

Cali

El mejor argentino

Por Martín Caparrós

07.01.2010

La locutora cubana hacía llegar, desde Miami, su solidaridad con todos los argentinos por la pérdida sufrida –y el conductor de la radio local, educado, la dejaba hablar. Un locutor mexicano le explicaba, desde el DF, al mismo conductor que esto no era ni más ni menos que una tragedia y como tal debíamos enfrentarla –y el local, educado, acordaba con él. Y después una paraguaya y un chileno y quichicientos argentinos repetían; eran sólo un ejemplo de los cientos, miles de periodistas que velaban la aureola del señor Roberto Sánchez Sandro.

Este lunes la muerte volvió a golpear a la Argentina, y consiguió atontarla una vez más. Durante un par de días, los medios hablaron del señor Sandro más que nada: los diarios lo llevaron a la primera página y dieron a su muerte ribetes de tragedia. Los diarios son –curiosamente, todavía– los que establecen la agenda informativa que siguen los demás medios, así que todos entendieron que se trataba de una tragedia nacional. Que sirvió, entre otras cosas, para precisar uno de los conceptos blandos más exitosos del postmenemismo. Clarín lo usó con propiedad de propietario: “La gente le dice adiós a Sandro en el Congreso” –y, enseguida: “Pasaron 40 mil personas”. Quedó claro, por fin, quién es lagente: esas 40.000 personas que pasaron a mirar el cuerpo del cantante, un suponer.

–Así que eso era lagente.

–Y sí, mire vea.

–La mitad de un recital de los Redondos o de los Piojos. Pero seguro que esos no serían lagente.

–Quién sabe no, vaya a saber.

No es fácil escribirlo, porque está la famosa muerte de por medio, pero las loas y alabanzas que desparraman sobre el difunto me suenan a levemente mucho. El señor Sandro fue un cantor con una voz agradable pródiga en gritos y susurros, una puesta en escena que rozaba la caricatura, la toqueteaba, la penetraba impune, un cuerpo atractivo y movedizo y esa cara de turrito seductor, que cantaba canciones tan poco originales –ajenas, al principio, y después copias– con una dicción rara, donde su ye porteña se transformaba en una elle for export sudaca. El señor Sandro no inventó nada; su aporte a la música consistió en un puñado de temas muy primarios que recordamos como se recuerdan los jingles de la infancia: con esa misma mezcla de nostalgia y displicencia y una pizquita de vergüenza:

–Bueno, éramos chicos.

–Sí, chicos éramos, claro. Pero no…

Ahora pataleamos en el mito: leyenda, tragedia, ídolo nacional. La primera psicóloga aburrida diría que nos estamos quedando tan huérfanos de referentes que cualquiera que pueda lejanamente postular para el puesto se lleva toda la torta las velitas el payaso un par de serpentinas –y más si consigue morirse cuando cuadra. La segunda –discusión encendida, café, cigarrillos con rímel– retrucaría que es un efecto más puro de la muerte: que el señor se convirtió en este tótem improbable porque en sus últimas semanas capturó nuestra atención con esa agonía sin fin que ofrecía la esperanza de que incluso las enfermedades terminales dejaran de serlo –y que fue realmente trágico comprobar que no, que cuando alguien va a morirse en general se muere. La tercera –porque las psicólogas siempre vienen de a tres, por si las moscas– contestaría que no es así, que hablamos de la muerte pero de otra manera: que se trata de la nostalgia de tantos por su propia juventud perdida, de cómo se trabajan la memoria para convertir ciertos hechos menores en momentos espléndidos: aquellos ritmos que bailaron sudados en algún carnaval y que, tiempo mediante, por la monotonía de lo que le siguió, se volvieron gloria en el recuerdo, y que llorar a Sandro es llorar lo que no fuimos, diría, su lagrimita atravesada.

Y así seguirían y yo, por decir algo, les propondría dejar por un momento el barro del mito y la leyenda y las apologías del artista eximio, y mirar sus canciones para chequear esa noción –seguramente malintencionada– de que sus letras son cimas picos cúspides de la cursilería. Entonces buscaría entre las más celebradas; la que empieza, por ejemplo, “Ay, Rosa, Rosa/ tan maravillosa/ como blanca diosa,/ como flor hermosa,/ tu amor me condena/ a la dulce pena/ de sufrir...”, portento del lugar común ya ni siquiera muy común de tan común. O, si no –siempre entre sus hits–: “Una muchacha y una guitarra/ para poder cantar,/ esas son cosas/ que en esta vida/ nunca me han de faltar./ Siempre cantando,/ siempre bailando/ yo quisiera morir,/ dejar al cielo/ sobre este suelo/ en el que yo nací”. Otro milagro de profundidad, revelación, interpretación de lo nunca antes dicho con rima infinitiva o bien gerundia. Y una de las psicólogas me miraría y pensaría en preguntarme qué me pasa, e incluso, quizá tararearía: “Se te nota,/ porque estás muy agresiva,/ la mirada siempre esquiva,/ vida mía, se te nota./ Se te nota,/ porque finges al hablarme,/ y pretendes simularme,/ vida mía, se te nota.” Otro hondo drama humano encerrado en siete versos.

–Bueno, pero lagente lo quería.

–¿Ah, sí, lagente?

Es indudable que el señor Sandro fue muy querido por muchos argentinos. Es un hecho, es un mérito –quizá mayor que tantos otros. Pero que alguien sea querido no lo convierte en un artista ni da un valor estético particular a lo que hace; prueben a matar a Tinelli o a Giménez y verán cuántos millones van a velarlos dónde sea. Parece obvio y, sin embargo, abundaron estos días columnistas en diarios y radios mofándose de los “intelectuales” –o, incluso, “intelectualoides” o “intelectualosos”, aunque la mayoría considera que la palabra intelectuales ya es insulto suficiente– que osaran decir que el señor Sandro era lo que era y no ese busto gardeliano que han inventado esta semana. Que son elitistas, retorcidos, insensibles al sentir de lagente, dicen: populismo en todo su esplendor.

–Tá bien, pero ¿por qué se tira contra el pobre Sandro? ¿Qué le molesta de él?

–Nada, a mí nada, ¿y a usted?

El señor Sandro me parecía un tipo simpático y decente, querible, respetable, todo bien; lo curioso es que lo hayamos convertido en lo que nunca fue. Sandro era un señor que la pegó con unas cuantas canciones hace cuarenta años y que, desde entonces, las repetía para un público acotado de señoras cada vez mayores. Y había sido, también, el protagonista de algunas de las peores películas del peor cine argentino. Los que ahora se llenan la boca con su leyenda su mito su poesía su arte nunca lo escuchaban en su walkman o ipod o portátil ni iban a verlo a un recital; alguno, si acaso, habrá pensado en divertirse un rato con un espectáculo francamente kitsch –y después, seguramente, le dio fiaca y se quedó mirando Los Soprano.

Yo creo que la apoteosis del señor Sandro es un episodio más de la plebeyización del gusto que empezó con el menemismo, cuando los ricos argentinos y sus repetidoras habituales consiguieron por fin deshacerse del deber ser que decía que tenían que alabar la “alta cultura” y se entregaron sin tapujos a la cumbia y el fútbol –Macri, valor y referente– y legitimaron esos gustos: los convirtieron en valores. Un gran momento; frente a eso, la pretensión de producir estéticas distintas pasó a ser –considerado– elitista o antipopular o simplemente estéril, el intento de formular un juicio estético pasó a ser –condenado por– intelectualoso o pretencioso o vanidoso o algún otro oso más o menos hormiguero. Y la popularidad –también llamada mercado– se convirtió en el gran baremo.

Por eso, entre otras cosas, es posible convertir a Sandro en gran artista, mito. Por eso, y porque la muerte cambia todo, calla todo, transforma cualquier voz en loa. En la Argentina actual la muerte es el gran criterio de legitimidad, de atención, de importancia. Y, entre otras cosas, mata cualquier posibilidad de análisis y la reemplaza por la hagiografía.

A este paso, un día se va a morir Kirchner y va a ser el varón probo austero que salvó a la Argentina del abismo, Narváez y va a ser el sacrificado Gautama que olvidó su fortuna por el amor del pueblo, Carrió la pitia ahumada en Delfos, Cobos aquel iluminado que en un momento decisivo vio la luz y dijo voto caca, y así. Lo sabemos, aunque todavía no está confirmado el rumor de que hay un consultor guatemalteco que anda proponiendo a los candidatos para las próximas elecciones que se mueran un mes antes del comicio –para asegurarse la victoria pírrica. Quizá no sea verdad, pero podría. Para nuestros líderes, para todos nosotros argentinos es una suerte la desgracia de saber que al fin y al cabo nos morimos: una luz de esperanza. Después de haber sido denostados –en general, muy justamente denostados– durante todas nuestras vidas, siempre nos queda ese momento en que, ya muertos, vamos a ser espléndidos. Allá vamos, henchidos de esperanza, rumbo a nuestra leyenda, a nuestro mito pequeñito. Porque como ya sabe –por experiencia propia– Sandro, el mejor argentino es el argentino muerto. O, dicho por Él con esa verba incomparable: “Serán los días más felices/ que puedas tú vivir/ con luz de mil matices/ y todo es para tí.”

image (1999)

martes, 5 de enero de 2010

Mi “peak experience”

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Entre las cosas buenas de tener hermanos mayores está el haber tenido acceso a cosas que, sólo, me hubiera llevado mucho tiempo alcanzar.

Sandro fue en mi niñez, y casi en tiempo real, un impacto único. Crecí con los tapas de los discos de Sandro en la pared como se si tratase de las fotos de la evolución humana. Todos aquellos discos de los ‘60, cuando todavía no alcazaba los 10 años, fueron un culto. Pero en el comienzo hay una iniciación, una “experiencia pico”. Única.

Primero debo incluir un texto que dimensione de lo que hablo:

"Experiencias Pico"

Existen experiencias particulares que pueden conducir al ser humano a otro estado de consciencia, mucho más significativo que el actual estado de estar despiertos. Estas fueron llamadas "experiencias pico" por Abraham Maslow. Para poder definir el contenido de estas experiencias, todas las grandes tradiciones han elaborado sus términos específicos: El Zen habla del satori, El Taoísmo sobre hsù ("estado de vacío"), El Sufismo sobre fana’ ("extinción del ego"), el Budismo sobre nirvana, el Cristianismo sobre el "reino de los cielos".

Una experiencia pico tiene algunas de las siguientes características:

Una emoción profunda y muy fuerte semejante al éxtasis.
Una profunda sensación de paz o tranquilidad.
La sensación de estar a tono, en armonía o ser uno con el universo.
Una sensación de profundo conocimiento o profundo entendimiento.
La sensación de que es una experiencia muy especial que sería difícil o imposible describirla adecuadamente con palabras.
Las experiencias pico son definidas como las mejores, más importantes y significativas experiencias de la vida de uno y son similares en varios aspectos a las experiencias místicas y espirituales.

Las investigaciones han detectado que las personas tienden a no discutir las experiencias picos con los demás. Ellos no tienen las palabras adecuadas para describirlas y sienten miedo que las personas subestimen la experiencia o los crean locos. La Psicología Transpersonal alienta la inclusión de las experiencias pico como una ventana importante de salud mental y completo funcionamiento como seres humanos.

Los hechos. Sería 1965 o 1966, tendría 5 o 6 años. Supongo que Sandro y Los de Fuego habrían grabado ya su primer disco y habían hecho su aparición por TV. Una noche se realizaba en Juncal una de esas grandes fiestas que supongo habría organizado la cooperadora escolar o el club. Eran grandes fiestas y siempre había alguna orquesta para animar el baile. Esta se hizo en los galpones del ferrocarril. Eran galpones de cereales que se limpiaban y despejaban para la ocasión. Pasada la cena, me recuerdo (o supongo) corriendo entre las mesas. Hasta que algo pasó.

Esa noche tocaba Sandro y Los de Fuego. Sólo me recuerdo parado y tieso, desde bajo del escenario (seguramente improvisado en un acoplado) viendo a los extraterrestres bajar. La bola de electricidad, sonido y locura me dejó ciego, sordo y mudo. Guitaras eléctricas como nunca se me hubiera ocurrido, Sandro aullando y revolcándose por el piso como un poseído por el demonio… la película vira al blanco y no recuerdo más nada. Supongo que caí dormido en los brazos de mi mamá. Pero para mí que fui capturado por el rock’n’roll!

De esa noche, mi hermano mayor conservaba la corbata de Sandro, que se la había pedido a la salida. Esa corbata estuvo en nuestro ropero por mucho tiempo y era el testimonio que eso realmente había ocurrido.

Luego me enteré que esa noche, la “vieja guardia” local (tangueros y conservadores) le llenaron de barro, pasto y puteadas a la camioneta con la que la troupe de fuego saldría luego hacia otra fiesta en otro pueblo.

En 1996 vi (por esas cosas de la vida) a Marilyn Manson, me resultó un pobre infeliz comparado al Sandro que vi en Juncal a los 6 años.

Cali

Sandro y Los de Fuego (1965) "Hay mucha agitación" (Whole lotta shakin' goin' on) de Jerry Lee Lewis

Este cover fue grabado por Sandro y los de Fuego en dos oportunidades. La primera en febrero de 1964 para la edición de un disco simple, y luego esta versión de 1965 para el 1°L.P. del grupo.

martes, 24 de febrero de 2009

La Tabla Redonda

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Muchos años atrás, cuando era un verdadero niño, devoraba libros y libros de aventuras, novelas memorables e historietas a las que que accedía por revistas como El Tony, Dartagnan o Intervalo. Julio Verne era mi ídolo, sus libros eran mi hobby predilecto en las siestas de Juncal y durante los viajes a Rosario. Mi placer era ir a la librería Ross y allí pedirle libros a mi mamá, quien para eso nunca ahorró dinero. Entre esas lecturas había una que se destacaba, las “Leyendas del Rey Arturo y los Caballero de la Mesa Redonda”. Toda una serie de caballeros que nunca entendí muy bien para quien trabajaban o defendían, pero eran una mezcla increíble de valentía, magia y fortaleza de personalidades.

Las historia del Rey Arturo era el núcleo central de una serie de otras principe valiente tapa[8]novelas y de una famosa tira, que fue motivo de una serie de libros de las cuales también fui adicto, “El Príncipe Valiente”.

Muchos de esos libros llegaban a través de la famosa colección de libros “Robin Hood”, tapas amarillas y duras. Luego comenzaron a venir con tapas plastificadas y brillantes, y luego vinieron otros libros a ocupar ese sitio de privilegio en mis tardes y noches.

Originalmente era una historieta creada por Harold Foster en 1937. La obra completa está constituida por unas 1800 planchas, y continúa ampliándose. En la Argentina se editaron unos 11 libros, el primero de ellos era “El Príncipe Valiente en los días del Rey Arturo”.

Esos recuerdos y lecturas están ligados íntimamente a mi infancia.

[AllCDCovers]_rick_wakeman_myths_and_legends_of_king_arthur_and_the_knights_of_the_round_table_1975_retail_cd-back Más tarde, en otra época,a mis 16 años, cuando Yes era mi puerta mayor hacia los territorios del arte y sensibilidad, Rick Wakeman publica su disco “Myths and Legends of King Arthur and the Knights of the Round Table”, por eso, el Rey Arturo me acompañó también en mi adolescencia. Aquí el inicio de ese álbum.

Todo esto viene a que la semana pasada me fui para Winchester (Camelot?) ciudad en la que se encuentra la Tabla Redonda del Rey Arturo. La leyenda, muy creíble hace una bocha de años, hoy es un mero mito. Pero, qué importa?, si en mi historia fue real. Así que allí peregriné, otra vez, a encontrarme con parte de mi historia.

La existencia de la tabla se remonta alrededor del año 1100. La leyenda sobre la existencia del Rey Arturo se remonta a los siglos 5to y 6to. Por diversas razones se supone Winchester,entre otros sitios, el sitio donde reinaba Arturo, Camelot. Hoy todo eso está prácticamente descartado por la historia. Aunque el misterio sobre la tabla continúa. Y es una buena atracción para la ciudad de Winchester. Esa ciudad supo ser, antes que Londres, el centro de la formación del Reino Unido, historia que es una tontería frente a la historia del Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda.

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Una pocas horas bastaron para conocer el sitio. El lago donde aparece la mano de la Dama que toma la espada Excalibur no lo vi por ningún lado. Tampoco el yunque en el cual estaba clavada la espada a la espera de la llegada de aquél que pudiera sacarla de allí sin esfuerzo. IMAG0161

Realmente, no importa. Estuve en Camelot y eso es lo importante.

La sincronicidad aquí también se hizo presente. Unos días antes de descubrir que Winchester era el sitio de la Tabla Redonda y que estaba cerca de dónde estoy, había comprado un libro de Rick Wakeman, “Grumpy old rock star”. Wakeman es un tipo raro y cómico, y en el libro relata anécdotas bizarras y muy divertidas.

Allí narra cuando, con tan sólo 25 años, comienza escribir y prepara la presentación de su disco sobre el Rey Arturo. Recién salido del hospital, luego de haber sufrido un ataque en el corazón y en plena recuperación luego de tener que hacerse un doble by-pass. En esa época bebía unos dos litros de cerveza y una botella de vino, sólo en las comidas!. Era un alcohólico suicida. En esa época él y sus músicos solían dejar sin bebidas cada avión que tomaban. Una vida de alcohol sumamente destructiva. Así, y contra las recomendaciones médicas, se lanza con el Rey Arturo, uno de los peores negocios de su vida, su rick_wakeman1 primer quiebra económica y uno de los peores desastres económicos en la historia del rock. En el libro se ríe de esa época “dinosaurica”.

La presentación del Rey Arturo se hizo en el Wembley's Empire Pool, sobre hielo, porque su capricho era hacerlo en ese lugar y estaba, por esa fecha, el estadio preparado para que a la semana siguiente se presentara “Holyday on Ice”. Así es como decide que todo lo preparado sea hecho sobre hielo. Un show costosísimo sin ninguna posibilidad de recuperar ni mínimamente ese dinero. Una bancarrota que sólo luego de su éxito anterior (“Viaje al Centro de la Tierra”) podía enfrentar. Lo perdió todo.

Mientras leía anécdotas de ese estilo, me entero que a pocas horas de distancia de donde estoy, podía visitar a “Camelot”, no tuve dudas. Allí fui.

IMAG0174El sitio no es muy sobresaliente, quizá lo sea su catedral, que es sumamente valiosa en términos históricos, pero preferí terminar el recorrido en el “Royal Oak, the oldest bar in England”. Seguramente habrá otros bares que también se disputarán ese título, pero en definitiva es otra leyenda.

Cali

.

Ya que estamos, Wakeman en Buenos Aires

domingo, 20 de julio de 2008

Juncal: capital de la amistad

Hace aproximadamente un año atrás, el 1 de agosto de 2007, el diario La Capital de Rosario publicó una nota sobre mi pueblo, Juncal, y que tiene una historia directa y trascendente en relación al día de la amistad que hoy celebra y es hoy tan popular en Argentina. La nota se tituló “Juncal, con amistad a flor de piel” y fue escrita por Osvaldo Flores.



Una breve reseña de la historia que allí se relata señala que “la historia de esta pequeña localidad de poco más de mil habitantes que instaló en toda la región un verdadero culto a la amistad comienza en 1913, cuando las vías del Ferrocarril Central Argentino llegan a las tierras de la estancia El Bagual, de don Cloromiro Ledesma. El poblado comenzó a tomar forma en 1914, cuando se formalizó la escritura de sus tierras, y definitivamente se consolidó un año después, al aprobarse la mensura de su urbanización”.



Desde la fundación pasaron más de 90 años, y aunque durante ese tiempo el pueblo conoció épocas florecientes, Juncal parece no poder apartarse del destino común a la mayoría de los poblados rurales; el aislamiento, la lejanía de los grandes centros y la falta de oportunidades para el desarrollo carcomen su futuro día tras día. Juncal está en la lista de 600 poblaciones en riesgo de desaparición elaborada por la ONG Responde. Para saber dónde queda Juncal miren acá.





En la foto se puede ver a la estación del ferrocarril abandonada y el monumento al sembrador.



Vamos al punto, un fragmento de esa nota dedicada a Juncal da cuenta de la historia de su declaración como “Capital Provincial de la Amistad” y el crecimiento que ha tenido esa celebración. Copio el fragmento y que tiene como uno de los protagonistas centrales a mi hermano, Romeo.



Cali



Una fiesta que crece año tras año



En 1979, Rodolfo Herrera, Romeo Villalonga y un grupo de jóvenes invitaron a sus amigos a una cena en el club Juncal. Era el 20 de julio, y la mayoría de los 16 concurrentes no sabían el motivo de esa convocatoria.



“Los hemos invitado para festejar el Día del Amigo, y el año próximo cada uno de nosotros deberá traer otro invitado, así que seremos 32”, se les dijo momentos antes de servirse la comida.



Así cuenta Jorge Herrera —hermano de Rodolfo— los inicios de esta tradicional celebración popular que se impuso con los años, a punto tal que, en 1983, el gobierno santafesino declaró a Juncal como Capital Provincial de la Amistad.



“Con los años la fiesta se fue haciendo más grande, así que del salón comedor pasamos a otro más espacioso, y finalmente debimos usar el gimnasio, el único lugar donde podíamos albergar a los más de 700 amigos que nos juntamos cada año”, se entusiasma Jorge.



“Hasta no hace mucho la fiesta se hacía los 20 de julio por la noche, pero el problema era el frío, ya que era casi imposible calefaccionar el gimnasio. Desde hace un tiempo la organizamos un domingo posterior al Día del Amigo, a mediodía”, cuenta.



La organización de tan simpática celebración, en la que no faltan destacados números artísticos que llegan desde toda la región, corre por cuenta de la comuna y el club Juncal. Ese día, decenas de colaboradores se encargan de mantener viva una tradición que ha trascendido el pueblo.



Uno de los detalles curiosos de la fiesta que hoy convoca a casi todo el pueblo y gente de todas partes es que, al principio, sólo estaba reservada a los hombres. “Eso nos valió los constantes reclamos y rezongos del sector femenino, al que finalmente incorporamos para que en nuestra fiesta todos los amigos puedan celebrar su día”, dice Jorge.



Notables.

Entre los hijos del pueblo que lograron trascender se destacan el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la provincia, Roberto Falistocco, y Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace Cono Sur.Los vecinos no lo confirman, pero otra celebridad de Juncal es Arsenio Aguirre, creador del famoso bailecito “El quiaqueño”.



Finalmente, para celebrar el Día del Amigo, vamos al conocido y valioso tema "amigo", de Roberto Carlos dedicado a su amigo y compañero artístico, Erasmo Carlos.



Amigo - ROBERTO CARLOS





Tú eres mi hermano del alma realmente el amigo

que en todo camino y jornada está siempre conmigo

aunque eres un hombre aún tienes alma de niño

aquel que me da su amistad, su respeto y cariño

Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos

y tu no cambiaste por fuertes que fueran los vientos.

Es tu corazón una casa de puertas abiertas,

tú eres realmente el más cierto en horas inciertas.

En ciertos momentos difíciles que hay en la vida,

buscamos a quién nos ayude a encontrar la salida.

Y aquella palabra de fuerza y de fe que me has dado

me da la certeza que siempre estuviste a mi lado

Tú eres mi amigo del alma en toda jornada

sonrisa y abrazo, testigo a cada llegada

Me dices verdades tan grandes con frases abiertas

tú eres realmente el más cierto de horas inciertas.

No preciso ni decir todo eso que te digo,

pero es bueno así sentir que eres tú mi gran amigo

No preciso ni decir todo eso que te digo,

pero es bueno así sentir que yo tengo un gran amigo

No preciso ni decir todo eso que te digo,

pero es bueno así sentir que eres tú mi gran amigo


domingo, 1 de junio de 2008

Let It Be

Actualmente tengo un “dealer” musical especializado en Beatles y todo el universo que los rodeaba y sigue rodeando, Pablito. Me acaba de prestar “Let it be… naked” (2003), disco que siempre me interesó pera recién ahora puedo tener. Hablo del disco 1, propiamente “Let It Be”, el disco 2 me es francamente poco atractivo (diálogos y pequeños fragmentos de ensayos). Quizás en otro momento...

Como muchos saben esta versión es un rescate del trabajo de los Beatles “desnudo”, sin los agregados realizados por Phil Spector, como fondos corales y orquestales, de allí el nombre de disco. De las muchas cosas que se siguen editando de los Beatles, ésta bien vale la pena y es un rescate muy interesante.

Mi primer contacto con “Let it Be” fueron unos simples que habían quedado en mi casa, mi hermana se había ido muy jovencita. Recuerdo que se trataba de “The Long and Winding Road” y otros, me parecían un plomazo total. En esos simples vi por primera vez la manzana.

Luego tuve mi período de fanatismo Beatle durante los años 1973-1975, todavía en aquella época los Beatles eran motivo de programas especiales, micros radiales y revistas dedicadas a ellos en los kioscos. Mi primer trabajo tipo revista (informe, diría hoy) fue en ese época una historia de los Beatles que envié aun programa de radio de Pergamino que tenía un segmento dedicado a ellos. Me había hecho miembro de un club de fans de Buenos Aires, así que recibía fotos y cosas de los Beatles fuera de lo común, también un boletín rudimentario (“Alma de goma”??, no recuerdo) que en aquél momento fue un hallazgo.

Los discos eran caros y mi bolsillo no era abundante, así que, pocos discos, poco préstamo, en Juncal no abundaban los discos de los Beatles y tenía detectado todos los discos que había en el pueblo, dos (“Please, Please me” y el compilatorio “Hey Jude”). El primero se lo regalaron a Pirulo en un cumpleaños, a los 13 años era imposible bailar ni nada de eso, lo único que recuerdo bueno de ese cumpleaños es cuando Pirulo pone ese disco, yo no podía creer como sonaba ese Winco, obviamente, no era el winco, era “Love me do” y era un flash. Vuelta a mi casa por las calles de tierra de Juncal y pensando en esos cuatro tipos en un balcón. El otro disco lo conocí a través de un amigo de mi hermano (“Hey Jude”), la diferencia de imagen de ambos beatles era algo increíble. Luego me fui comprando “Rubber Soul”, “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band” y “Abbey Road”. Mi hermano luego trajo “The white Album” y “Let it be”.

Mi primer contacto con el LP “Let it Be” de manera directa fue en Alcorta, en la casa de las hermanas Andorni, tenían un combinado y ¡dios mío como sonaba eso!. Alcorta tenía las calles asfaltadas, disquerías y combinados.

Luego vi la película “Let it Be” en Rosario, en versión copia destruida y mal sonido. Era para pasarla mal, pero era ineludible.

Hace poco, estuve en Londres y una tarde que me quedó entre reuniones me fui con Paula, una colega que viajó conmigo, para Abbey Road. Efectivamente, la gente se saca fotos cruzando la calle, lo hicimos nosotros también y la foto que pongo es delante de los estudios.

Naked, trae obviamente “across the universe”, pongo una breve historia de esa canción sacada de wikipedia, según puedo saber, es la primera canción que se edita para un álbum benéfico y para una organización ambientalista. Chau

Cali


Across the Universe es una canción de los Beatles compuesta por John Lennon en 1968 e incluida primero en el álbum No One's Gonna Change Our World (1969) y luego en Let It Be (álbum) (1970).

Aunque los Beatles tan sólo grabaron Across the Universe una vez y luego se editaron dos versiones, ambas contienen elementos no deseados que fueron añadidos en el proceso de producción. La canción se grabó en Febrero de 1968, pero por varias razones (John no estaba totalmente convencido con el resultado) permaneció inédita hasta 1969, cuando el álbum del WWF "No One is Gonna Change Our World" fue lanzado. Esta es la versión que aparece en el Past Masters 2. Sonidos de pájaros fueron añadidos a la canción para dicho lanzamiento (sonidos que no incluyeron los Beatles) y además se aceleró la canción medio tono. Phil Spector utilizó la cinta original de 1968 para superponer un coro y una orquesta para el álbum Let It Be (álbum), aunque la canción se ralentizó incluso por debajo de la velocidad original. Así que ninguna de las dos versiones se reproduce a la velocidad original.

Así, que si ahora uno coge el Cd "Past Masters II" y escucha la versión que contiene, y luego pone la que se encuentra el Let It Be, inmediatamente le da la sensación de que la versión de Spector es demasiado lenta. La misma operación en el orden inverso, presenta a John Lennon como si hubiera respirado un balón de helio.

La canción fue escrita por John en Kenwood tras una discusión con Cynthia. Mientras estaba tumbado en la cama, la frase "pools of sorrow waves of joy" (estanques de pena, ondas de alegría) le vino a la cabeza, y allí se quedó hasta que se levantó y la escribió.

Across the universe es tambien el nombre de una pelicula realizada en el 2007, un musical con covers de los Beatles.

jueves, 31 de enero de 2008

Bird on the Wire

"Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir,
I have tried in my way to be free."


Hace unos días, a raíz de la muerte de Bobby Fischer, escribí unas líneas recordando lo que él produjo en mi infancia y la fascinación por el ajedrez de aquel momento y recordaba las interminables siestas en mi pueblo ensayando jugadas y tratando de aprender un poquito de ese mundo.

Hace dos días recibí un llamado avisándome del fallecimiento del padre de mi mejor amigo de aquellos (y estos) años. Ese señor que estará siempre estrechamente ligado a mi niñez se
llamaba (y se llama) “Nito” Solé. Nito y su almacén de ramos generales “El Aguila” en Villa Duffy. Justamente Nito Solé era quien nos enseñaba y nos desafiaba en esas siestas con el tablero de ajedrez.

Corrí a Rosario para acompañar unas horas a Guillermo en su dolor y estar otra vez con gente que fue tan importante en mi infancia en Juncal.

...


Luego fui a deambular por Rosario, una ciudad que fue mía durante mucho tiempo y que creo que la conozco más de noche que de día. Necesitaba acompañar ese día especial con un poco de melancolía y me dije, “necesito un poco de Leonard Cohen”, así que entré a una disquería (al mismo tiempo que descubro el alboroto por el inicio de la venta de entradas para Bob Dylan que va a Rosario!) y me compré “Field Commander Cohen” grabado en vivo en 1979.

Cohen con la voz en transición, todavía cantaba y no contaba las canciones como lo hace ahora. Descomunal disco donde también incluye la siempre revisitada “Bird on the wire”. Ideal para un regreso en micro a Buenos Aires.

Algunas líneas (de wikipedia) sobre “Bird on the Wire” y luego la letra.

"Bird on the Wire" is one of Leonard Cohen's signature songs. It was recorded 26 September 1968 in Nashville and included on his 1969 album Songs from a Room. A May 1968 recording produced by David Crosby, entitled "Like a Bird", was added to the 2007 remastered CD. Judy Collins was the first to release the song on her 1968 album Who Knows Where the Time Goes.

In the 1960s, Cohen lived on the Greek island Hydra with his girlfriend Marianne (the woman depicted on Songs from a Room's back cover). She has related how she helped him out of a depression by handing him his guitar, whereupon he began composing "Bird on the Wire" – inspired by a bird sitting on one of Hydra's recently installed phone wires, followed by memories of wet island nights. He finished it in a Hollywood motel.

Cohen has described "Bird on the Wire" as a simple country song, and the first recording, by Judy Collins, was indeed done in a country setting. He later made various minor changes, such as the modifications present on Cohen Live. Different renditions are included on all of his live albums. On occasion he also performed Serge Lama's French version, "Je veux vivre tout seul", in concert.

Several artists have covered the song, often as "Bird on a Wire" (indeed, this variation appears in the compilation The Essential Leonard Cohen), including:

* Joe Cocker on Joe Cocker! (1969) and the live album Mad Dogs & Englishmen (1970)
* Tim Hardin on the album Bird on a Wire (1971)
* Pearls Before Swine on the album Beautiful Lies You Could Live In (1971)
* Rita Coolidge on the album The Lady's Not for Sale (1972)
* Jennifer Warnes on the tribute album Famous Blue Raincoat (1987)
* Tom Cochrane and Red Rider on The Symphony Sessions (1989)
* The Neville Brothers on the album Brother's Keeper (1990), also included in the movie by the same name
* The Lilac Time on the tribute album I'm Your Fan (1991)
* The Bobs on the album Cover the Songs of … (1994), in a skate-punk style
* Johnny Cash on the album American Recordings (1994), and also live with orchestra (released on the 2003 compilation Unearthed)
* Willie Nelson on the tribute album Tower of Song (1995)
* Stina Nordenstam on the album People Are Strange (1998)
* k.d. lang on the album Hymns of the 49th Parallel (2004)
* Perla Batalla on the album Bird on the Wire: The Songs of Leonard Cohen (2005)
* The Norwegian band Midnight Choir had its name from the song's opening lines, "Like a bird on the wire, like a drunk in a midnight choir, I have tried in my way to be free."
* Kris Kristofferson has stated that those opening lines will be his epitaph.


Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.
Like a worm on a hook,
like a knight from some old fashioned book
I have saved all my ribbons for thee.
If I, if I have been unkind,
I hope that you can just let it go by.
If I, if I have been untrue
I hope you know it was never to you.
Like a baby, stillborn,
like a beast with his horn
I have torn everyone who reached out for me.
But I swear by this song
and by all that I have done wrong
I will make it all up to thee.
I saw a beggar leaning on his wooden crutch,
he said to me, "You must not ask for so much."
And a pretty woman leaning in her darkened door,
she cried to me, "Hey, why not ask for more?"
Oh like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.

(es la mejor traducción que encontré)

Como un pájaro en el hilo eléctrico,
como un borracho en un coro de medianoche
he intentado a mi manera ser libre

Como un gusano en un anzuelo
Como un caballero de un libro pasado de moda
He salvado todos mis lazos para tí

Si he sido poco amable
espero que puedas dejarlo pasar
Si he sido insincero
espero que sepas que nunca fué contigo

Como un niño aún no nacido,
como una bestia con su cuerno
he destrozado a todo el que se acercó a por mí

Pero juro por esta canción
y por todo lo que he hecho mal
que lo reharé para ti

Vi un mendigo apoyado en su muleta de madera
que me dijo: " No debes pedir tanto "
y una bella mujer apoyada en el quicio oscuro de su puerta
que me gritó: " Oye, ¿ por qué no pides más ? "