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domingo, 6 de septiembre de 2015

Tragedia anunciada de #RíoTurbio y una pésima decisión: la usina (2004)

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Este texto es uno de los capítulos de “Carbón: combustible para el Cambio Climático”, un informe que realicé para Greenpeace en el año 2009. El informe completo puede verse aquí.

El 13 de junio de 2004 se produce la tragedia que terminó con la vida de 14 mineros. “Era un peligro latente que veníamos denunciando desde hace doce años”, denunció el secretario de ATE de Santa Cruz, Alejandro Garzón. Los operarios quedaron atrapados por el derrumbe generado tras un incendio en una de las galerías, a unos 600 metros de profundidad y varios kilómetros de distancia de la salida principal. Todas las autoridades imaginables se hicieron presentes: el gobernador provincial, Sergio Acevedo, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, el secretario de Minería, Jorge Mayoral y el propio Presidente de la Nación, Néstor Kirchner.

El incendio que provocó el derrumbe comenzó alrededor de las 22 del lunes 13 en una de las galerías de la Mina 5, a unos siete kilómetros de la salida principal. Según informó el Secretario de Producción del municipio de Río Turbio, el fuego se produjo “por una fricción de la cinta transportadora del mineral”. El siniestro ocurrió en momentos en que se estaba realizando un cambio de turno de empleados: un grupo de cincuenta mineros ingresaba a bordo de un camión. Según contaron algunos de los sobrevivientes, el vehículo chocó contra una columna. En pocos minutos, el fuego volvió intransitable el sector debido a la falta de visibilidad y de oxígeno, según describieron los mineros que lograron salir. “Hay muchos compañeros que se han caído, que no los pudimos levantar”, relató, cargado de angustia, uno de los sobrevivientes. Otro contó: “Tuvimos que salir agarrados de la mano. Salíamos tanteando las paredes”. Si bien los cascos que tenían puestos llevaban linternas incorporadas “con el humo intenso esa luz no servía”, detalló. Caminaron a oscuras, en medio de la humareda, unos cuatrocientos metros hasta la salida, lo que les demandó más de dos horas y media.

· El 13 de junio se desató un incendio en la mina de carbón de Río Turbio. El fuego provocó derrumbes en las galerías entre la Unión 9 y la Unión 12, y el humo se esparció rápidamente por las galerías del yacimiento.

· Fue la peor tragedia en 60 años, desde que se inició la producción. Un camión que estaba en el interior rescató a 50 operarios, pero la dificultad para conducir en medio del humo provocó un accidente en el interior de la mina. Ahogadas y extenuadas, 37 personas pudieron escapar a pie y aparecieron en el chifón 7.

· Ese día, 14 operarios murieron. Las pericias médicas indicaron que las muertes se produjeron inmediatamente.

· El equipo de rescate, compuesto por más de 30 personas, demoró seis días en hallar los cuerpos sin vida, que en algunos casos estaban 7 kilómetros adentro de la montaña.

“El incendio desató la tragedia” (La Nación, 13/11/04)

Según lo hiciera público el diario Página/12, el 17 de junio de 2004, un informe oficial aseguraba que el yacimiento tiene un índice de siniestralidad que duplica el promedio. La Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT) detectó que la mina “tiene un índice de accidentalidad que duplica el promedio estimado para la actividad minera”, según reveló a Página/12 Carlos Rodríguez, gerente general de la SRT.

El índice de accidentalidad mide la relación entre el número de accidentes y el de trabajadores de la empresa. Para la actividad de “minería y canteras” el índice promedio es de 59,2. En la explotación del Yacimiento Carbonífero de Río Turbio es de 123,8, lo que significa que allí “ocurren muchos más accidentes que los estimados para el tipo de actividad”, señaló Rodríguez.

Cuando una empresa supera el 10 por ciento del índice promedio establecido para su rubro, la SRT la ubica dentro de lo que se denomina “grupo testigo”, por el cual obliga a la ART a cargo de la cobertura de los trabajadores a implementar un plan especial de reducción de la siniestralidad. Eso ocurrió ese año 2004 con el yacimiento de Río Turbio. La ART de la mina es la empresa “Responsabilidad Patronal”[1].

 

El accidente del 13 de junio de 2004 no fue el primero en el yacimiento de Río Turbio.

El 24 de mayo de 1949 hubo una explosión en el interior de la mina de Río Turbio y quedaron aislados seis mineros, los que, a pesar de las tareas de salvamento, fallecieron. Eran trabajadores de entre 21 y 26 años.

Luego de la pertinente investigación de aquel entonces se reconoció como causa del accidente el encendido de un fósforo por parte de uno de los mineros, el que, al tomar contacto con el gas grisú, produjo la explosión.

En aquel año, el 30 de agosto, se produjo otro hecho trágico. Esta vez fue en Malargüe, Mendoza, en la mina de carbón Los Castaños hubo una explosión, según se presumió, por la inflamación de grisú. En esos momentos, unos 70 hombres trabajaban en la mina; nueve de ellos murieron.

El complejo minero de Río Turbio fue escenario desde su creación, en 1942, de varios accidentes, aunque los más trágicos ocurrieron durante la década del 70. En 1975, 13 personas murieron por una explosión en la mina cuatro, un año después fueron 12 los fallecidos por una explosión en la mina tres y, en 2000, tres personas quedaron atrapadas en la mina cinco”.

(La Nación. “Desde su creación, en 1942, murió una veintena de trabajadores. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=610729)


Los sobrevivientes fueron trasladados al Hospital General de Río Turbio, y al San Lucas, de la vecina localidad de 28 de Noviembre. Llegaron intoxicados con monóxido de carbono, algunos agotados físicamente, pero ninguno con un cuadro de gravedad.

El secretario general de ATE Río Turbio, Raúl Wanso, señaló que la tragedia ocurrió “por falta de inversión y controles” estatales. “Era un peligro latente que veníamos denunciando desde hace 12 años”, señaló el secretario de ATE de Santa Cruz y destacó que “la desinversión que hubo en esta mina desde que fue concesionada fue tan grande que no estaban dadas las mínimas condiciones de higiene ni seguridad para los trabajadores”. El secretario de Producción de Río Turbio reconoció que “la tecnología que utiliza la mina está atrasada 20 años”.[2]

Si bien las causas de la tragedia tienen su origen en el estado de abandono de las instalaciones y la falta de mínimas condiciones laborales, ambientales y de seguridad para realizar su explotación, de manera inmediata a la tragedia se inició en la Justicia Federal de Santa Cruz una investigación para evaluar las actuaciones de las autoridades durante la tragedia.

Luego de ocurrido el accidente presentó su renuncia el interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, Esteban Loncaric. El 23 de junio de 2004 el PEN con el Decreto N°810/04 designa como nuevo interventor a Daniel Roman Peralta, el actual gobernador de Santa Cruz.clip_image004

La dimisión del ex interventor Loncaric se produjo pocas horas después de que el presidente Néstor Kirchner recibiera al intendente de Río Turbio y a una delegación de mineros del yacimiento. Durante el encuentro, los representantes de los trabajadores presentaron los mapas y la investigación realizada sobre la evacuación, responsabilizaron directamente a los encargados de seguridad de la mina y reclamaron la remoción íntegra de la cúpula gerencial del yacimiento. Peralta, quien era presidente de la bancada justicialista en la Legislatura provincial, se desempeñó durante casi una década al frente de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia durante la gestión de Kirchner como gobernador.

El accidente, lejos de imponer racionalidad y mesura en los anuncios respecto de la viabilidad de la producción de carbón, hizo que diversos funcionarios provinciales y nacionales, junto al Presidente de la Nación, promovieran una nueva e improvisada política para Río Turbio: la inmediata construcción de una usina a carbón, la Central Termoeléctrica de Río Turbio (CTRT).

En octubre de 2004 el proyecto de la usina ya estaba lanzado: De Vido firmó un protocolo de entendimiento con la República Checa y la central sería construida por la empresa Skoda por adjudicación directa.

 


[1] Página 12 “Llega la hora de investigar la tragedia”, 17 de junio de 2004. http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-36822-2004-06-17.html

[2] Las citas y principales referencias de los párrafos anteriores pertenecen a la crónica realizada por el diario Página/12 del 16 y 17 de junio de 2004.

lunes, 25 de mayo de 2015

#COP21– Hasta ahora, no cierran las cuentas

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Se tienen ya algunas pistas acerca de cómo viene la mano con las propuestas que están haciendo los países para ir construyendo el objetivo de reducción de emisiones que tendrá el nuevo acuerdo global sobre el clima que deberá surgir en París, a finales de este año.

Durante 2015 los países partes de la Convención del Clima deben presentar las llamadas INDC (Intended Nationally Determined Contribution), éstas representan el compromiso que ese país se propone asumir como meta vinculante post-2020. Recordemos que el nuevo acuerdo global recién entrará en vigencia en el año 2020.

Acorde a lo que publiqué en #COP21: dos más en la mesa, lo que tenemos hasta ahora formalmente presentado a la Convención es lo siguiente:

  • Suiza (27/2/15): 50% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • UE (6/3/15)- 28 países: 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Noruega (27/3/15): 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • México (30/3/15): 25% de reducción al 2030 respecto de su escenario de emisiones BAU (Business as Usual)
  • Estados Unidos (31/3/15): 26-28% de reducción al 2015 respecto de emisiones de 2005.
  • Gabón (1/4/15): 50% de reducción al 2025 respecto de un escenario de emisiones BAU.
  • Rusia (1/4/15): 20-25% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Liechtenstein (23/4/15): 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Andorra (30/4/15): 37% de reducción al 2030 respecto de un escenario de emisiones BAU
  • Canadá (15/5/15): 30% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 2005.

Bien, hace pocos días se publicó un informe firmado por tres prestigiosos analistas climáticos, Rodney Boyd, Nicholas Stern y Bob Ward. En este estudio se hace una evaluación de los objetivos de mitigación que se han presentado hasta ahora y aquello que deberíamos estar haciendo para ser consistentes con la meta de mantener el calentamiento global debajo del límite de los 2°C.

El análisis también toma en cuenta la información disponible sobre lo que presentarían algunos otros países, entre  ellos, el más relevante, China.

El informe, titulado “What will global annual emissions of greenhouse gases be in 2030, and will they be consistent with avoiding global warming of more than 2°C?”, fue publicado hace unos días por el ESRC Centre for Climate Change Economics and Policy y el Grantham Research Institute on Climate Change and the Environment.

Básicamente el estudio analiza a los mayores contribuyentes a las emisiones globales: China, Estados Unidos y la Unión Europea. Para este grupo de países supone un evolución de las emisiones de aquí al 2030, acorde a las propuestas que han presentado hasta ahora. Este cuadro refleja la trayectoria de esas emisiones prometidas.

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Para el caso de China se evalúan sus emisiones bajo dos hipótesis, que las mismas tengan su pico máximo en el 2025 o en el 2030.

Esta trayectoria responde los objetivos presentados o prometidos hasta ahora:

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Acorde a estimaciones provenientes de la IEA (International Energy Agency) el informe asume que las emisiones del resto del mundo en su conjunto pasan de 26,2 Gt CO2eq en 2010 a 35,4 Gt  CO2eq en 2030. Este conjunto de emisiones seguramente deberán disminuir acorde a las INDC  que aún faltan presentar, por ejemplo, la de Argentina.

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Observando las cifras siguientes se puede ver que los principales emisores (UE, USA y China) van perdiendo peso relativo frente al incremento del resto del mundo, pasando de representar el 45%  de las emisiones en el 2010 a rondar el 39% o 37% en 2030 (dependiendo del pico de emisiones chinas).

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Ahora bien, con estas estimaciones de las emisiones hacia el 2030, el informe las compara con aquellas trayectorias de emisiones que serían consistentes con el objetivo de permanecer bajo los 2°C. Para hacerlo, se toman los escenarios asumidos por la UNEP en su informe “The Emissions Gap Report 2014”. Sobre este informe de UNEP, ver “La brecha: el tamaño importa”.

Acá es donde tenemos que prestar atención y, por sobre todo, tomar conciencia de la difícil tarea que se viene. De los modelos analizados por UNEP consistentes con el objetivo de permanecer debajo de los 2°C (con una probabilidad del 50-66%) se extrae lo siguiente:

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La primera fila indica que no existen escenarios donde la acción de mitigación sea débil hasta el 2020 y que no impliquen luego emisiones negativas en la segunda mitad de este siglo. Siempre las reducción de emisiones (mitigación) se suponen a costos realistas.

La segunda fila nos dice que existen muy pocos modelos (4) que predicen que sería factible tener una débil política de reducción de emisiones hasta el 2020 y luego trayectorias que nos lleven a emisiones negativas a costos razonables. Bajo tal hipótesis, las emisiones globales en 2030 rondarían las 47 Gt CO2eq.

La tercera nos dice que son varios los modelos (16) que indican que una acción temprana de mitigación, desde ahora mismo, haría factible no necesitar emisiones negativas en la segunda mitas del siglo. Estos escenarios nos conducen a emisiones globales de 36 Gt CO2eq en 2030.

La cuarta nos dice que son muchos más los modelos (43) que permiten suponer que una acción temprana y con emisiones negativas en la segunda mitad del siglo nos conducirían a estar debajo de los 2°C y tales escenarios rondan en 42 Gt CO2eq en 2030.

Claramente una acción temprana (reducciones fuertes desde ahora) y luego tener emisiones negativas en la segunda mitad del siglo hacen mucho más probable que cumplamos el objetivos de permanecer debajo de los 2°C.

Pero atención, hablamos de emisiones negativas!

Esto significa no sólo el total abandono de los combustibles fósiles y la total paralización de los procesos de deforestación, significa también que tendríamos que sostener acciones de captura de CO2 para compensar las emisiones producto de la actividad agrícola, la producción de alimentos, la industria, residuos, etc.

Aquí quiero citar al propio informe al que me estoy refiriendo:

“It should be noted that assuming significant net negative carbon dioxide emissions during the 21st century is controversial – it may not prove to be possible. Pathways that assume net negative carbon dioxide emissions tend to assume lower levels of reductions in annual emissions before 2050, with stronger cuts (significantly enhanced by negative emissions) later in the century. However, such pathways would carry a risk of exceeding the warming limit of 2°C if net negative emissions cannot be realised”.

Efectivamente,  las emisiones negativas era algo impensable algunos años atrás. Ahora, no se sabe cómo, pero deberemos hacerlo.

Ahora bien, la emisiones en los escenarios BAU (Business as Usual) evaluados por UNEP varían en un rango de 63 a 72 Gt CO2eq. Si los graficamos, son las dos líneas de color negro en el gráfico siguiente. Si graficamos en azul los dos escenarios analizados acorde a las INDC proyectadas y dependiendo del pico de emisiones chinas, tenemos las dos trayectorias en azul.

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Como puede observarse, existe una reducción notable si se cumpliesen las promesas presentadas hasta ahora y, si efectivamente China tuviese el pico de sus emisiones entre 2025 y 2030. Pero, lo que ocurre es que aún existe una considerable brecha entre esas emisiones en azul y los escenarios consistentes con el objetivo de los 2°C.

En el siguiente cuadro tenemos los escenarios analizados por UNEP cuyos valores se sintetizan en el cuadro mostrado más arriba. La trayectoria verde nos permitiría llegar al 2100 sin necesitar de  emisiones negativas, los dos restantes (y sus respectivas familias) necesitan emisiones negativas al final de este siglo.

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Entonces, si bien los compromisos propuestos hasta ahora, si se cumpliesen, significarían una reducción respecto de los escenarios BAU, aún están muy lejos de alcanzar el objetivo de los 2°C. Todavía existe una gran brecha que cubrir.

El informe señala que para no depender de emisiones negativas, ya que es algo muy incierto de poder cumplirse, las emisiones al 2030 deberían estar entre los 32 y 44 Gt CO2eq, aproximadamente el rango entre la línea verde y naranja.

La brecha entre las 58,3 Gt CO2eq (valor intermedio entre 57,6 y 59) y los valores necesarios para cumplir con la meta de los 2°C, es de 26,3 y 14,3 Gt CO2eq.

Esa es la brecha necesaria a cubrir al año 2030. Para dimensionarla, recordemos que alrededor de 21 Gt CO2eq serán las emisiones de USA, UE y China sumadas. Es decir que debemos reducir alrededor del equivalente a las emisiones de China, la Unión Europea y Estados Unidos sumadas.

Nada indica que en los próximos meses veremos aparecer compromisos que puedan cubrir semejante brecha. Por esta razón, habrá que diseñar un acuerdo en la COP21 que sea, en materia de compromisos cuantificados, sólo un punto de partida, no final. De esta manera, en los meses subsiguientes a la COP21, deberá haber un proceso de revisión y de profundización de los objetivos de reducción propuestos para el 2030.

Así están las cosas. Estamos lejos de la buena senda y cada año que pasa sin una acción seria de mitigación, la brecha se agiganta y el objetivo de los 2°C cada vez más difícil de alcanzar.

 

Cali

martes, 5 de mayo de 2015

#COP21: dos más en la mesa

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Esta entrada es una actualización de “#COP21: Lo que hay sobre la mesa hasta ahora”. Se trata de pasar el dato de 2 nuevos países que han presentado sus INDC (intended nationally determined contribution), Lichstenstein y Andorra.

La lista de los hasta ahora presentado sería la siguiente:

  • Suiza (27/2/15): 50% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • UE (6/3/15)- 28 países: 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Noruega (27/3/15): 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • México (30/3/15): 25% de reducción al 2030 respecto de su escenario de emisiones BAU (Business as Usual)
  • Estados Unidos (31/3(15): 26-28% de reducción al 2015 respecto de emisiones de 2005.

 

  • Gabón (1/4/15): 50% de reducción al 2025 respecto de un escenario de emisiones BAU.
  • Rusia (1/4/15): 20-25% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Liechtenstein (23/4/15): 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Andorra (30/4/15): 37% de reducción al 2030 respecto de un escenario de emisiones BAU

 

¿Alguien sabe en qué anda Argentina?

miércoles, 8 de abril de 2015

#COP21: Lo que hay sobre la mesa hasta ahora.

renovables9 Bruselas propone reducir en un 40% las emisiones de gas de efecto invernadero

Retomo la evolución de las conversaciones en torno a los  preparativos de la COP21 en París a fin de año.

Como ya se sabe, en dicha reunión deberá emerger el nuevo acuerdo global legalmente  vinculante que implique obligaciones para todos los países partes  del mismo.

Un paso previo a la construcción de ese acuerdo, es el proceso mediante el cual cada país o grupo de países plantean sus metas posibles que serían la base para construir agregando cada una de ellas la meta de reducción global, la que deberá luego ser ajustada  para estar dentro de las reducciones que permitan que el calentamiento global no supere los 2°C durante este siglo.

Como verán es un proceso bastante “sui generis”, de abajo hacia arriba, en vez de partir de la meta deseable o necesaria, partimos de lo que cada país pone sobre la mesa. Pero bueno, así van las negociaciones.

Este procesos de presentación de las INDC (Intended Nationally Determined Contributions), así se las llama técnicamente, tenía como fecha límite, tentativa en realidad, el primer trimestre de este año para cumplir con el plan de trabajo acordado en la COP20 en Lima.

Hasta hora han sido presentadas 7 INDC que representan propuestas  de reducción de emisiones de un conjunto de 37 países, ya que la Unión Europea lo hizo en conjunto, representando sus 28 miembros.

¿Qué hay presentado hasta ahora?

  • Suiza (27/2/15): 50% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • UE (6/3/15)- 28 países: 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • Noruega (27/3/15): 40% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de 1990.
  • México (30/3/15): 25% de reducción al 2030 respecto de su escenario de emisiones BAU (Business as Usual)
  • Estados Unidos (31/3(15): 26-28% de reducción al 2015 respecto de emisiones de 2005.

Hasta acá quienes cumplieron el plazo de presentación

  • Gabón (1/4/15): 50% de reducción al 2025 respecto de un escenario de emisiones BAU.
  • Rusia (1/4/15): 20-25% de reducción al 2030 respecto de las emisiones de  1990.

Todo indica que el mundo en desarrollo fijará sus objetivos en base a escenarios de emisiones BAU en lugar de años base. Esto implica que deberán explicar correctamente y probadamente las razones por las que se adopta un escenario tendencial, ya que se trata de una “suposición” que se presta para engaños y trucos. De todos modos, es el mecanismo o criterio que imperará, habrá que estar atentos.

Lo presentado hasta ahora es poco, faltan muchos países (el resto de los BRICs por ejemplo) y  las metas no indican que estaremos dentro de los necesarios para permanecer debajo de los 2°C.

¿Cuál es el efecto que hasta ahora debemos esperar o cabe esperar acorde a lo presentado?

Luego se puede hacer un análisis más detallado, pero a grandes rasgos los mejores análisis indican:

La actual tendencia de las emisiones nos conduce a una suba de la temperatura entre 3,6°C y 4,2°C (catástrofe global)

Los pledges (promesas) realizadas hasta ahora de modo incondicional nos llevan a 2,9°C y 3,1°C (catástrofe regionales)

El gap entre lo necesario para permanecer dentro de 1,5-2°C está ahí y es enorme. Nos quedan 8 meses para cerrarla. La  #COP21 ya empezó.

Cali

 

 

lunes, 23 de marzo de 2015

Anacronismo tecnológico y negacionismo climático

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CFK en China

(Este texto es una versión levemente ampliada de la nota publicada en Clarín el 18/2/15)

El año 2014 fue el más cálido del que se tenga registro. temp2014

Las alertas desde la ciencia nos indican que para evitar daños “irreversibles”, en las próximas décadas se deberán recortar las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40-70% para el 2050 y reducirlas, “casi a cero”, para fin de este siglo.

Obviamente que el principal recorte de emisiones deberá darse en el consumo de combustibles fósiles, por lo que éstos no podrán ser las fuentes preponderantes en los próximos 30 años. Por el contrario, el protagonismo deberá recaer en las energías renovables.

A pesar de que China es hoy la mayor potencia en materia de energías renovables, -claro que esta “revolución” tiene su contracara en ser el mayor emisor de CO2 a nivel global debido a su modelo de industrialización-, la presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en su gira de esta semana por éste país, se animó a desairar el rol de éstas fuentes de energía, rubricando una visión anacrónica en materia energética y una posición “negacionista” sobre el Cambio Climático.

En su discurso frente a empresarios y banqueros chinos, la Presidente se jactó de no ser ingenua ya que no cree “que las energías fósiles vayan a desaparecer como por arte de magia”. También agregó, en un remate desubicado para los tiempos que corren, que ella sabe que “es políticamente correcto y muy cool hablar de las energías alternativas renovables”.

Así, de un plumazo, colocó al cambio climático y el desarrollo de las energías renovables en un mero asunto de “tilingos”. wind10

Paradójicamente, desde 2013 China viene liderando el crecimiento del mercado global de energía solar fotovoltaica y hoy es el primer país en potencia eólica instalada. Lejos de buscar mostrarse como una administración “cool”, el gobierno chino está obligado a disminuir sus emisiones y a reducir la contaminación producto de la quema de fósiles, que ha elevado el smog en muchas de sus ciudades a niveles intolerables para la salud de sus habitantes.

Pero la desactualización en materia energética de la Presidente no queda sólo allí. La obsesión de su gobierno por la energía nuclear demuestra un anacronismo ideológico y tecnológico.

Para justificar su predilección, Cristina Kirchner repitió, una vez más, el argumento de venta de la industria nuclear acerca de ser una fuente limpia, obviando las consecuencias del ciclo completo del combustible, que comienza con la minería de uranio y termina con los residuos radioactivos. nuclearrenovable

Pero además, la energía nuclear lejos de ser la fuente barata limpia y pujante que prometió alguna vez ser, es hoy una fuente cuestionada y estancada. Si se compara a nivel global el crecimiento de la nuclear con fuentes renovables puede observarse que mientras la eólica creció un 12% y la solar un 34%, en 2013 la energía nuclear sólo tuvo un incremento del 0,3%.

Al contrario a lo que piensa la Presidente, las renovables constituyen hoy un mercado creciente y tienen aún todo un potencial de desarrollo por delante. La incorporación a gran escala de las fuentes renovables y una intensa política de uso eficiente de la energía resultan cruciales para el reemplazo de los combustibles fósiles.

Las fuentes renovables son una opción real y tienen por delante un rol protagónico en el futuro energético inmediato, constituyen un mercado creciente en cada vez más países y el nivel de inversiones que hoy moviliza la colocan en una de las actividades tecnológicas más dinámicas y robustas.

El potencial eólico en nuestro país supera en más de 50 veces el consumo total eléctrico total. Tenemos sitios excelentes en vasta zonas del país para aprovechar muy eficazmente la energía solar.

No sólo tenemos recursos abundantes y tecnologías seguras y eficientes, sino que además un potencial de inversiones extraordinario capaces de generar miles de empleos verdes en una actividad asociada a uno de los más grandes desafíos de esta siglo, el cambio climático.

Juan Carlos Villalonga

 

domingo, 18 de enero de 2015

La #COP21 ya tiene logo y el 2014 el record (2)

Más temprano que otros años, se conoció el registro de temperaturas de 2014. Según los datos aportados por el  Goddard Institute for Space Studies (NASA) el año pasado batió el record siendo el año más caliente desde que se tenga registro. Si bien la Organización Meteorológica Mundial ya lo había adelantado en diciembre, ahora con los datos finales de los últimos días de 2014 ese record se ha comprobado.

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Hasta ahora el record de temperaturas lo tenían los años 2005 y 2010. El ascenso de las temperaturas globales continúa inexorable mientras siguen creciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Este nuevo record deja sin argumentos a los “escépticos” que anunciaban que el calentamiento global “se habría detenido” dado el estancamiento del promedio de temperaturas de los últimos 5 años.

Este dato da inicio a un año muy “caliente” en el ámbito político, alrededor de las negociaciones climáticas. Quizás el año más complicado en lo que va desde la adopción de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) en 1992. A finales de 2015, en la COP21, en París, se deberá adoptar un nuevo régimen global de acciones legalmente vinculantes para la reducción de emisiones. Este acuerdo recién entrará en vigencia a partir de 2020. Si es que tenemos acuerdo.

En este contexto quiero retomar el balance de inicio de 2015, que es el balance de lo que nos quedé luego de la Cumbre de Lima (COP20).

Quiero señalar dos puntos más:

b)

En base a la realidad descripta en varias de las entradas previas, se puede evaluar que a la COP20 se llegó con muy bajas chances de lograr alguna sorpresa positiva. Pero no es menor que no haya habido ninguna sorpresa o giro demasiado negativo. Esto es sí mismo constituye un pequeño logro de Lima: nadie “sacó los pies del plato”, nadie rompió las negociaciones ni puso seriamente en duda el objetivo de París 2015.

Puede parecer demasiado poco, muy básico o un comentario pueril. Pero si analizamos el bajo nivel de consenso previo, el casi nulo avance en los borradores, un fracaso estruendoso es un fantasma que siempre está presente. Las largas jornadas de los últimos días, particularmente en el último día, muestra el esfuerzo para evitar ese escenario agónico. Se sacó algo como para seguir en la carrera hacia París. Insisto, es poco pero no es irrelevante.

La posibilidad de que los países en desarrollo pusieran en jaque las negociaciones al no ver reflejado sus demandas en el borrador circulado durante la reunión era una posibilidad a tener en cuenta. Que China y/o Estados Unidos optasen por un camino propio, abandonando la aspiración de acuerdo global, es una posibilidad siempre latente.

Así que computo a este punto en el haber de la COP20.

El escenario al que hago referencia será un fantasma omnipresente en la COP21. Recordemos Copenhague, sólo eso.

c)

Muy estrechamente vinculado al punto anterior quiero destacar el rol que jugó Perú en esta etapa de las negociaciones.

La presidencia de la COP20, en manos del Ministro de Ambiente de Perú, Manuel Pulgar-Vidal, tuvo un rol muy importante durante todas las jornadas de la Cumbre. Perú asumió la COP20 como un paso para convertir a ese país en un jugador relevante en este proceso y lo logró. La seriedad con que encaró su responsabilidad como anfitrión y la complejidad de la tarea realizada le dieron méritos reconocidos por todos (ver Hoja de Ruta de Lima).

El rol protagónico que asumió Pulgar-Vidal durante el tramo final de la COP20 fue vital para obtener la declaración final (Lima call for climate action)  y el borrador de negociación que ahora tenemos.

Destaco este punto, no sólo por el rol facilitador que jugó Perú dentro de la COP20 sino porque también se ubica de aquí en más entre los países relevantes en esta negociación. Es importante que en la región tengamos jugadores más visibles e incidentes en este proceso.

La región ha ganado un voz importante.

Luego seguiré.

PS1: esta semana se conoció que la COP21 ya tiene su logo. Aguardamos por más.

PS2:

Aquí un breve repaso de lo que viene en materia de reuniones:

Infografía hacia la COP 21 b

(Fuente: COP20)

domingo, 4 de enero de 2015

#Dakar: la desmesura o el cambio

Tomo algunas expresiones de la crónica de Clarín de hoy sobre el inicio del Rally Dakar:

“Todo fue tapado por el rugido de los motores que aturdieron la  zona”

“Después de todo, los fierros siempre atraen”

“el paso de estos mastodontes que desde hoy intentarán sortear las trampas de muchos de los terrenos más áridos  de Latinoamérica”

Detrás de estas expresiones se esconden algunos valores que el Dakar expone con desmesura.

Son valores que se encuentran en retroceso y, poco a poco, van siendo reemplazados por otros más afines con el mundo y sus retos contemporáneos.

La actitud prepotente y avasalladora sobre la naturaleza va poco poco dando lugar a una relación más respetuosa y donde se valora el mundo natural. La  maquinaria humana desmesurada y voraz en recursos naturales va camino a su extinción. Todo esto ocurre ya que está en marcha una transición que dejará atrás a los combustibles fósiles y disminuirá nuestra “huella ecológica”.

No quiere decir esto que dicha transición ocurra inexorablemente en tiempo y forma. Puede que no lleguemos a tiempo y puede que ese cambio no lo hagamos con la suficiente profundidad.

El cambio climático, como ninguna otra amenaza, nos pone ante una crisis civilizatoria.  Los cambios que ocurrirán en la naturaleza si no actuamos y los cambios culturales profundos que implicará actuar, son, en ambos casos, un antes y un después en la historia de la humanidad.

Estamos transitando un cambio cultural que debe acelerarse. Nuestra supervivencia, o mejor dicho, la calidad de nuestra supervivencia en el planeta, está en severo riesgo. Cada paso que damos, cada decisión política que se toma, cada avance tecnológico que se logra, nada es neutral. Todas nuestras acciones profundizan un camino de destrucción y agotamiento de la naturaleza o aceleran un cambio de paradigma que puede compatibilizar equilibrio natural con el desarrollo humano.

Todo puede ir mal y, lamentablemente hoy es lo más probable.

Puede salir bien. Soy un profundo creyente en la inteligencia humana. Confío en que podemos cambiar. Existen signos de que eso puede ocurrir.

Pero nada es neutral. El Dakar refuerza el status quo y eso, a esta altura de la historia humana, es un tremendo error.

viernes, 2 de enero de 2015

Lo que nos quedó de la #COP20 y lo que se viene (1)

Como ya lo he dicho anteriormente, desde hace algunos años, trato de evitar los adjetivos fáciles en relación a las COP. La tentación por calificar de “fracaso” a las mismas es muy grande, pero eso a veces oculta los pequeños pasos que se logran y las enormes dificultades que tales reuniones enfrentan.

El excesivo foco que se  pone sobre estas reuniones a veces oculta la casi total falta de atención sobre el proceso previo, es decir, el año que transcurre desde la COP del año anterior. El cúmulo de desacuerdos y falta de resultados previos preanuncia las dificultades que enfrentan estas reuniones. También, la cantidad de datos y evidencias sobre el cambio climático ignorados por gobiernos, prensa y opinión pública en general, también comprometen seriamente los resultados de una COP. 

Este año es crucial para alcanzar el texto definitivo del acuerdo global que debe aprobarse para la COP21 en París. También lo es en materia de acortar la brecha que existe entre las acciones de mitigación comprometidas hasta ahora para antes de 2020 y las necesarias para permanecer debajo de los 2°C. Será un año signado por el debate climático y estamos en tiempo de descuento. El rol de espectadores hay que dejarlo para otro momento. Por eso es tan importante entender e incidir en este proceso histórico.

Para hacer una evaluación de los resultados de la cumbre climática COP20 esperé a que en la página de la Convención (UNFCCC) estuvieran disponibles los documentos en español para facilitar las consultas a los mismos. Pero todavía siguen estando disponibles sólo las versiones en el idioma de negociación, en inglés, así que no voy a demorar más este pequeño balance.

Entonces, intentaré señalar qué se puede destacar de los resultados de esta COP y reconozcan, por favor, el esfuerzo que esto significa!:

a)

En primer lugar se debe resaltar que cuando se señalan los resultados de la COP20, por lo general, se hace referencia a sólo un track de negociación, a un sólo cuadro del gráfico que pueden ver en la entrada “2015: la derrota ya la tenemos, así que… a buscar el milagro (post #COP20)”. Se trata del Ad-Hoc Working Group on the Durban Platform for Enhanced Action más conocido por el acrónimo ADP, algo así como “Grupo de Trabajo Especial sobre la Plataforma de Durban para una acción reforzada”.

En diciembre de 2011, en la COP17 (Durban), hubo dos grandes resultados: 1) Se aceptó realizar una enmienda al Protocolo de Kioto para que tenga un segundo período de compromisos; y 2) La creación de un grupo de trabajo, el ADP, que bajo el paraguas de la Convención (UNFCCC), debería lograr elevar las metas de reducciones antes del 2020 y negociar un texto de un nuevo compromiso global legalmente vinculante para el 2015 y que entraría en vigor en 2020.(1)

Como ven el ADP tiene 2 objetivos, por un lado, desarrollar "a protocol, another legal instrument or an agreed outcome with legal force under the UNFCCC applicable to all parties" y por otro, ampliar la ambición through identifying and exploring options for a range of actions that can close the current ambition gap with a view to ensuring the highest possible mitigation efforts by all Parties”. (2)

Para desarrollar estos dos objetivos se crearon dos canales de negociación:

  • Workstream 1 addresses visions and aspirations for the ADP (corresponding to paragraphs 2-6 of decision 1/CP.17). This Workstream aims to develop key characteristics and features of the new agreement (ie the protocol, other legal instrument or agreed outcome with legal force applicable to all Parties).

 

  • Workstream 2 addresses enhanced mitigation ambition (corresponding to paragraphs 7-8 of decision 1/CP.17). This Workstream aims to progress concrete options in order to close the emissions gap to keep the increase in global average temperature below 2°C or 1.5°C. The underlying idea is to find ways to achieve enhanced mitigation pending the entry into force of the new agreement under Workstream 1.

En cuanto al resultado más esperado, el texto borrador de la que será (será?) el nuevo acuerdo global a ser adoptado este año en la COP21 (Paris), debo decir que, el ADP no había logrado hasta ahora ningún texto desde  2012. Pero sí se logró un texto en Lima.(3) 

Por supuesto que es un texto plagado de opciones diferentes para cada párrafo. Pero es un texto al fin. El ADP no tenía ningún compromiso de obtener ese texto durante la COP20, pero ahora hay uno y esa negociación continuará del 8 al 13 de febrero en Ginebra, tal como ya estaba previsto desde octubre de 2014.

Entonces, si colocamos nuestras expectativas acorde a los que se venía produciendo previo a Lima, debemos decir que uno de los logros es haber avanzado un pequeño paso en la estructuración del nuevo acuerdo. ¿Es poco? Si, vamos muy lentos, pero debemos rescatar que ahora tenemos un texto.

(seguirá)

 

(1) El segundo período de compromisos del PK se concretó en la COP18 (Doha) y se conoce como “Doha Amendment” o Enmienda de Doha. El segundo período para el PK se estableció de 8 años, desde enero 2013 a diciembre de 2020. Más detalles en “Desafío: Doha no fue un fracaso”.

(2) Ciertos párrafos es más útil trascribirlos en inglés ya que toda la literatura que encontrarán hace referencia a ellos en inglés y sus palabras clave se discuten en inglés.

(3) El texto se lo puede ver como Anexo de la Decision -/CP.20. El texto está en la página oficial de la UNFCCC aún como “Advance unedited version”.

jueves, 25 de diciembre de 2014

2015: la derrota ya la tenemos, así que… a buscar el milagro (post #COP20)

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Intentar un balance post COP20 tiene para mí dos complejidades básicas. La primera es la dificultad para entender lo que verdaderamente allí ocurrió, que no sólo es lo que se acordó o no, sino también todo el proceso previo a Lima y lo que deja para los próximos meses. La otra dificultad, vinculada a la primera, es cómo evitar los lugares comunes. Porque es una tentación asumir el papel de crítico sagaz y de ser políticamente audaz al hablar de “fracaso rotundo” y arrojar  acusaciones a mansalva a poderosos y transnacionales por el “fracaso en las negociaciones climáticas”. Frecuentemente tales expresiones ocultan más una profunda ignorancia sobre política internacional (y local) y ofrecen una plataforma discursiva muy cómoda.

En relación a lo primero, cabe señalar que una COP significa dos mega-reuniones superpuestas. Por un lado, la Conferencia de la Partes (COP) de la Convención de Cambio Climático, la otra, es la reunión de los Miembros del Protocolo de Kyoto (MOP). Cada una de ellas tiene innumerables cuestiones administrativas, operativas, técnicas, legales y financieras que resolver cada  año. Tal es así que existen dos cuerpos subsidiarios denominados SBSTA y SBI que trabajan durante estas reuniones y en reuniones especiales entre las COPs.

A esto, se le suman diversos grupos de trabajo que van realizando tareas especiales que sirven con el objetivo de ir impulsando las futuras decisiones a adoptarse. A todo esto, sumemos los infinitos side events que presentan publicaciones, debates y puntos de vista de diferentes sectores, directa o indirectamente, vinculados con las negociaciones en curso. Sumemos, además, las conferencias de prensa de las delegaciones y demás entidades que siguen las negociaciones. Sumemos también la enorme constelación de actividades alrededor de la COP realizadas por gobiernos, ONG y organizaciones de todo tipo de forma paralela a las reuniones oficiales.

Un esquema sintetizado de las negociaciones que tuvieron lugar en los 15 días de Lima sería el siguiente:

http://unfccc.int/files/inc/graphics/image/png/unfccc_bodies_large.png

Este entramado de negociaciones hace tan dificultoso seguir o cubrir lo que sucede en una COP. En una conversación que tenía en Lima con una periodista, le decía que “acá hay alrededor de 12.000 personas, pero que sigan algún track de negociación de un modo directo, serán alrededor de 1.000, y que tengan una panorama global y en tiempo real de lo que sucede, no pasan de 150 o 200 personas alrededor de la Secretaría Ejecutiva”.

Un reciente artículo periodístico señalaba lo siguiente:

“El que más sabe de lo que transcurre por aquí conoce el 2% del total”, me dice un norteamericano, avezado en COP. “Un grupo de 20 o 30, alrededor de Christiana, son los únicos que saben todo”, sopla otro argentino que vino a cubrir el evento gracias a una de las becas que hay para hacerlo. Christiana es Figueres, la costarricense que dirige la secretaría de cambio climático dentro de la ONU hace cuatro años. (“Cómo cubrir la cumbre del cambio climático sin perderse en el intento”, Martín De Ambrosio, Suplemente Sábado, La Nación, 20/12/14 )

En relación al segundo aspecto, todos sabemos (o deberíamos intuir) las dificultades de las negociaciones, y sabemos lo difícil que es, por lo dicho anteriormente, resumir en dos palabras, en un único concepto, el resultado de la COP20.

Debemos tener en cuenta que cada decisión, por pequeña que parezca, implica enormes costos económicos para algunos y para otros no, que significa riesgos inmensurables para algunos y de  una magnitud mucho menor para otros, que significará la necesidad de realizar inversiones y cambios profundos en sus vidas cotidianas que afectarán a algunos más que otros. No siempre estas divisiones coinciden exactamente con las responsabilidades históricas y presentes en relación a las emisiones que están afectando el clima. Esta madeja de complejidades e intereses siempre está presente en cada párrafo que se discute.

También debemos tener en cuenta que superpuesto a la situación anteriormente señalada, están los históricos enfrentamientos geopolíticos, económicos e ideológicos, que se expresan en cada decisión que algunos países adoptan en su relaciones internacionales cotidianas. ¿Por qué habrían de dejarlos de lado en esta negociación?

También, el avance del problema, su agravamiento y el cada vez más escaso tiempo para actuar, hace que las urgencias y los frentes que deben atenderse al mismo tiempo sean cada vez más numerosos. Así se superponen con dramatismo las necesidades de actuación (y financiación) en los objetivos de reducción de emisiones, en la adaptación a un clima que cambia inexorablemente y, además, en las debidas compensaciones económicas que algunos pretenden garantizarse ante un cambio productivo y económico sin precedentes.

Imaginemos la disparidad de prioridades entre países insulares del Pacífico, amenazados en su supervivencia como tales ante el aumento del nivel del mar (Tuvalu, entre otros), la preocupación solapada o expresa de los países grandes exportadores de petróleo ante una economía que debe dejar de utilizar petróleo en sólo algunas décadas (Arabia Saudita y cia), pensemos en aquellos grandes emisores históricos que hoy han estabilizado o se encuentran en un proceso de reducción de las mismas (algunos miembros de la UE) y pensemos que, al mismo tiempo, países sumidos históricamente en la pobreza y que hoy se han convertido en los grandes emisores de este siglo (China, India, son algunos ejemplos). Los países mencionados son a mero título de ejemplos de cada grupo señalado.

A esta complejidad debemos sumar otra variable que hace a la equidad con que debe resolverse el problema. No es correcto concentrarse únicamente en las emisiones totales que cada país representa. También hay que tener en cuenta cuánta gente vive allí y calcular las emisiones per cápita, lo que nos dará una idea de cuál es la desigualdad entre cada uno de nosotros en el uso de la atmósfera. Cuando se observa el ranking de emisores por país y las emisiones per cápita, las listas difieren notablemente. Este, no es un tema menor.

Total de Emisiones de GEI x  País (2011)

Incluye Cambios en el Uso del Suelo y Bosques (1)

País

MtCO2eq

China

10.260

USA

6.135

India

2.358

Rusia

2.217

Indonesia

2.053

Brasil

1.419

Japón

1.170

Canadá

847

Alemania

806

México

723

   
Mundo

45.914

(primeras diez posiciones)

 

Emisiones de GEI per cápita (2011)

Incluye Cambios en el Uso del Suelo y Bosques (2)

  1. País

    tnCO2eq

    Kuwait

    62,62

    Brunei

    54,15

    Belize

    45,00

    Qatar

    43,72

    Guinea Ecuatorial

    35,85

    Omán

    34,23

    Trinidad & Tobago

    33.09

    Australia

    26,65

    Canadá

    24,67

    Emiratos Arabes Unidos

    23,64

       
    Promedio Mundial

    6,59

  (primeras diez posiciones)

 

Como puede observarse, el ranking varía notablemente y eso representa un problema a la hora de abordar cuáles son los compromisos que se deben asignar a cada uno. El criterio equitativo se llama “contracción y convergencia”. Esto significa que debemos reducir las emisiones globales a los niveles adecuados para estar por debajo de los 2°C (contracción) y que las emisiones per cápita vayan convergiendo a un valor similar para todos los habitantes del planeta.

La reducción global debe ser muy grande, cercana al cero para luego del 2050 y en cuanto a las emisiones per cápita, casi no hay nación que no tendrá que reducirlas.

Con todo esto, no quiero justificar la parálisis de las negociaciones, sólo trato de mostrar una pequeñísima parte de aquello que las hace francamente complejas. Complejidad que se torna dramática cuando se las encara con viejos paradigmas nacionalistas o de políticas basadas en bloques políticos y/o económicos.

Para señalar ejemplos cercanos, tenemos el discurso de Argentina, un discurso errático desde los 90 para acá. Poco contribuyente, y hoy basado en un escepticismo científico que emana desde laIMG_1129[7] propia Presidencia de la Nación y que lo hace transitar las negociaciones tan solo procurando, de un modo mendicante, algunos dólares “climáticos”, defender las exportaciones agropecuarias aunque impliquen deforestación y no mucho más.

“Nos preocupan también las consecuencias comerciales vinculadas a esta agenda como las que se derivan de las medidas unilaterales en respuesta al cambio climático que llevan adelante algunos países desarrollados, las cuales podrían convertirse en barreras a nuestras exportaciones.”  (fragmento discurso Vicepresidente Argentina, Amado Boudou, COP20)(3)

Las negociaciones son para la delegación argentina un ejercicio acerca de “cómo nos posicionamos ante los intereses hegemónicos financieros y económicos que dominan el planeta”. En ese posicionamiento la principal lucha es que “los países desarrollados… se comprometieron a asistir financiera y tecnológicamente a los países en desarrollo”. Es esa la prédica argentina. No es que sea errada, es parcial y carece casi por completo de objetivos climáticos. Casi que la arena climática es para Argentina meramente otro campo de batalla discursivo.(4)

Casi que el único tema a señalar de manera obsesiva es la no ratificación de Estados Unidos del Protocolo de Kioto, agenda un tanto anacrónica, lo que se discute hoy pasa por otros tópicos. Es como si quisiéramos hacer revisionismo histórico, una especie de Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego, pero a escala planetaria. Nadie nos escucha, obvio.

El que nadie nos escuche, por supuesto es culpa de los medios. ¿Les suena conocido?

“Internacionalmente, la mayoría de los medios de comunicación que responden a estos intereses hegemónicos han venido planteando en cada COP sobre cambio climático que los que traban un acuerdo concreto y vinculante son los países en desarrollo”, así lo explica una alta funcionaria de la SAyDS (Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable”).

En definitiva, la actitud conservadora y mezquina de Argentina proviene de una interpretación del tema ambiental como Caballo de Troya del imperialismo. Esto ocurrió desde siempre. El movimiento ambientalista así fue interpretado por los sectores más conservadores y retrógados de la sociedad. No es casual que este gobierno entienda que “las Naciones Unidas, conducidas por los países desarrollados, utilizan todo ese poderío para impedir una democratización del sistema de gobernanza global, y su estrategia es la utilización de lo “ambiental” para frenar el desarrollo de los pueblos”.

Tomo el caso argentino porque es el que más nos debiera interesar conocer y analizar, pero son muchos más lo que sostienen cosas parecidas y peores. Y desde otras miradas bien diferentes, también están las miradas ultramontanas y conservadoras también.

Es así que un proceso naturalmente complejo, con altísimas implicancias económicas, políticas y sociales se encuentra atravesado intereses ideológicos y dogmatismos que generan inflexibilidades difíciles de sortear.

Estas son las razones por las que, a mi juicio, antes de hablar del “fracaso en la Cumbre” es preciso saber que vamos a esas reuniones, desde el inicio, con un “fracaso” casi asegurado, y vamos en procura de que algo milagroso o un rayo visionario aparezca. Es como iniciar un partido con 4 goles abajo, la derrota ya la tenemos. Así que hay que mandar el equipo arriba y a buscar el milagro.

Cali

PS: luego sigo

Lima Cop 20 comienza hoy: evento climático reunirá a más de 10 mil delegados  | Actualidad

(1) Fuente: CAIT 2.0 – WRI’s Climate Data Explorer http://www.wri.org/our-work/project/cait-climate-data-explorer

(2) idem

(3) http://unfccc.int/files/meetings/lima_dec_2014/statements/application/pdf/cop20_hls_argentina_spanish.pdf

(4) Las declaraciones pertenecen a Silvia Alicia Révora, Subsecretaria de Planificación y Política Ambiental. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. “¿Qué pasó en Lima?”, Página/12, 20/12/14.

sábado, 13 de diciembre de 2014

La brecha: el tamaño importa.

Vamos a dar un paso más luego de la anterior entrada.

Está claro que la opción de postergar esfuerzos de reducción para después del 2020 implicará que los esfuerzos deberán ser mayores, más urgentes y más costosos. La acción temprana, pre-2020, es vital para tener chances de permanecer en la trayectoria de emisiones que nos mantenga por debajo de los 2°C.

Como ya lo vimos, las emisiones han seguido creciendo en los últimos años. Por esta razón, este año, el emissions gap report no pone énfasis en las medidas posibles para cerrar la brecha del 2020 entre las emisiones previstas y las consistentes con la meta de los 2°C. La ventana de oportunidad se va cerrando.

Lo que se señala es el tamaño de la brecha y la necesidad de reducirla al mínimo posible para seguir teniendo alguna chance post—2020. Siempre procurando que los esfuerzos de mitigación sean de una dimensión tal que nos coloquen en la senda de los 2°C. Hoy vamos a los 4°C.

Todos los países, desde al año 2010, han sido convocados a realizar pledges (promesas), metas voluntarias de reducción de emisiones hasta el año 2020, fecha en la que entraría en vigencia el nuevo acuerdo global. Los pledges que se han presentado hasta ahora son insuficientes, aún si todos cumplieran con lo prometido. Durante la COP20 nada ha sucedido que modifique esta situación, nadie ha aumentado el nivel de ambición, como se dice en las negociaciones.

Las emisiones globales en el 2012 fueron de 54 GtC. La estimación que se realiza acerca de las emisiones, si no se adoptan medidas de mitigación, es que para el año 2020 estaríamos en 59 GtC, en el 2030 con 68 GtC y en el 2050 en 87 GtC.

Suponiendo que se cumpliera con las promesas que se han puesto sobre la mesa, las emisiones en el año 2020 serían de 52-54 GtC, un 7-12% por debajo del escenario BAU (Business as Usual).

Según los escenarios realizados en años anteriores, asumiendo el menor costo, y que parten de las emisiones del año 2010, las emisiones en el año 2020 deberían ser de 44 GtC (así aparecen en las anteriores versiones del emissions gap). Entonces el gap actual es de 8 a 10 GtC (52 menos 44, 54 menos 44).

Asumiendo los escenarios previos, el Gap en 2020 = 8-10 GtC

Pero lo cierto es que ese nivel de emisiones son ya imposibles, entonces se analizan escenarios que tengan el más bajo costo y sean consistentes con la meta de los 2°C, pero en el período post 2020.

En tales escenarios valen las cifras ya mostradas en un cuadro anterior: 2025, 47GtC; 2030, 42GtC; 2050, 22 GtC.

En tal caso, tenemos la siguiente situación:

image

En anaranjado, la banda de emisiones que nos permitirían seguir con chances de permanecer debajo de los 2°C (siempre con una chance del 66%).

Banda gris, la trayectoria si se cumplen los pledges presentados hasta ahora por los países. La estimación para 2030 (56-59 GtC) es una extrapolación de los pledges a 2020 (52-54 GtC).

En azul los escenarios BAU.

Por lo tanto, para el año 2025 tendremos un gap de 7-10 GtC, en el mejor de los casos.

¿Cómo se cierra esa brecha? Esa es la cuestión.

Para dimensionar esto, las emisiones de algunos países en el año 2011 fueron:

China: 10,3 GtC

Estados Unidos: 6,1 GtC

Unión Europea (28): 4,3 GtC

Es decir que para cubrir la brecha al 2025 habría que eliminar  la totalidad de las emisiones de China o la suma de Estados Unidos y la Unión Europea.

viernes, 12 de diciembre de 2014

#COP20: Escenario BAU (Business as Usual)

Developed countries need to meet their promises on finance and pre-2020 emissions cuts, said Su Wei (Source: Flickr/World Resources)

En base a lo mostrado en la entrada previa, y de manera lógica y directa, surge entonces la necesidad de definir cuál es la trayectoria de emisiones óptima para distribuir el uso del budget de carbono a lo largo de las próximas décadas.

Tal trayectoria debe cumplir la premisa de adelantar la acción todo lo posible para que el budget puede ser utilizado por más tiempo y que el recorte de emisiones sea lo suficientemente suave de modo que sea factible tanto técnicamente, como económica y políticamente.

Según el emissions report 2014 tal trayectoria debería desarrollarse de la siguiente manera:

1) En base a la información provista por el IPCC, las emisiones de CO2 deberían llegar a CERO entre los años 2055-2070.

2) El total de emisiones de GEI (gases de Efecto Invernadero) debe llegar a ser CERO entre los años 2080-2100.

Siempre hay que recordar que estas estimaciones están hecha bajo la premisa de permanecer bajo los 2°C con 66% de probabilidad.

Entonces la trayectoria que propone la UNEP es el siguiente para las emisiones totales expresadas de CO2eq (CO2 equivalente).

image

Estos números se reflejan gráficamente así:

image

Mientras la negociación hacia París 2015 sea encarada, como hasta ahora, realizando una sumatoria de las INDC (intended nationally determined contributions) de las partes, será una sumatoria de compromisos aislados que nada asegura que llegaremos con un acuerdo que esté en línea con la curva mostrada. Si el proceso de negociación fuera a la inversa, asumido un compromiso o meta global, luego se debe negociar INDC para llegar a la reducción pactada.

Peor aún, todavía la brecha de emisiones al 2020 no se ha cerrado. No hubo modificación en los compromisos presentados hasta ahora de los países que han hecho sus promesas.

En fin, si la idea es que todos pongan un “poquito”, y a eso lo vistan con frases demagógicas y metáforas a la civilizaciones precolombinas, nada asegura que lleguemos a algo significativo realmente. Más bien lo contrario.

jueves, 11 de diciembre de 2014

#COP20: La lógica del carbono

deadline

Por diversas razones, la versión 2014 del Emissions Gap Report de UNEP está focalizado, en esta oportunidad, en el CO2 “budget”. Una de las razones para introducir este enfoque es que al continuar creciendo las emisiones, como lo mostré en la anterior entrada, las chances de reducir la brecha (“gap”) de emisiones al 2020 resulta ya en una tarea bastante difícil de cumplir. Entonces, el “budget” de carbono nos permite construir trayectorias de emisiones más allá del 2020 y en las que se cumpla el objetivo de permanecer por debajo de los 2°C.(1)

El IPCC ha indicado que el total de CO2 que sería posible emitir a la atmósfera y aún permanecer debajo de los 2°C sería de unas 2.900 GtCO2. Desde los inicios de la era industrial, a mediados del siglo IXX, hasta la actualidad ya se ha emitido un total de 1.900 GtCO2. Quiere decir que nos quedan disponibles unas 1.000 GtCO2 para cumplir con la meta de los 2°C durante este siglo.(2)

image

Un cálculo sencillo sería que los 1.000 GtC a razón de 54 GtC (año 2012) agotaríamos esa cantidad en 18,5 años, es decir que para el 2030 nos quedamos sin más carbono que emitir, deberíamos de allí en más tener CERO emisiones.

AQUI DEBO HACER UNA PEQUEÑA CORRECCION: Los 54 GtC corresponden al total de emisiones de GEI, debo tomar únicamente las de CO2, que fueron 36 GtCO2, lo que da como resultado 28 años, o sea, se agota para el 2040, coincidente con el cálculo de más abajo de la AIE. Todo lo demás sigue igual.

Como un corte abrupto y total de un año a otro es imposible, se trata de ver cuáles son las curvas (de las infinitas que hay) que nos permitirían gastar ese presupuesto a lo largo del presente siglo.

Al ritmo actual de emisiones y existiendo cada vez una brecha (gap) más grande entre la curva ideal de emisiones y la que estamos recorriendo, lo más probable es que nos pasemos en el uso del budget, entramos en rojo y por lo tanto, si queremos permanecer bajo los 2°C tendremos que pasar a emisiones negativas para “devolver” lo que gastamos de más. Cuánto más nos excedamos, más grande deberá ser el esfuerzo para pasar a emisiones negativas. De allí la importancia de las acciones tempranas, es decir la reducción en el corto plazo. Cuanto más bajo sea el pico de las emisiones, más suave será el descenso y menor la necesidad de capturar emisiones en la etapa final de presente siglo. 

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Según el rango de curvas o escenarios analizaos por IPCC, para permanecer debajo de los 2°C, deberíamos haber alcanzado la neutralidad de emisiones entre el año 2055-2070 habiendo realizado una importante reducción en los años venideros. Ese  sería el tiempo que tendríamos para  usar el budget de manera “ahorrativa”.

La curva azul (RCP2.6) es la trayectoria que deberemos seguir según el IPCC. Como ven, en las últimas décadas de este siglo deberíamos pasar a emisiones negativas ya que el budget  sería sobrepasado o en el mejor de los casos, si se ahorra mucho antes, permanecer en cero emisiones (es la banda color azul).

image

Emissions of CO2 alone in the Representative Concentration Pathways (lines) and the associated
scenario categories used in WGIII (coloured areas show 5-95% range). The WGIII scenario categories summarize the wide range of emission scenarios published in the scientific literature and are defined on the basis of CO2-eq concentration levels (in ppm) in 2100. (IPCC Fifth Assesment Synthesis Report)

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) el cálculo que ellos hacen es que el carbon budget sería agotado para el año 2040 siguiendo una trayectoria de emisiones en las que hay algún esfuerzo de mitigación. Aquí las cifras se refieren al total de gases de efecto invernadero y no sólo al CO2. En el gráfico de la derecha, los sectores adónde las inversiones deberían dirigirse para permanecer debajo de los 2°C.

B2pYt10CIAAHcTp

Esto es todo por  ahora.

(1) En 1997 publiqué esta versión de la “Lógica del Carbono” en base a los cálculos realizados por Bill Hare.

image

 

(2) Multi-model results show that limiting total human-induced warming to less than 2°C relative to the period
1861-1880 with a probability of >66% would require cumulative CO2 emissions from all anthropogenic sources since 1870 to remain below about 2900 GtCO2 (with a range of 2550-3150 GtCO2 depending on non-CO2 drivers). About 1900 GtCO2 had already been emitted by 2011. (IPCC Fifth Assesment Synthesis Report)

miércoles, 10 de diciembre de 2014

COP20: Las emisiones vuelan por el aire y el planeta ya no será lo que era.

 

Quiero aprovechar para repasar al panorama actual en relación a diversas cuestiones climáticas. En primer lugar, quiero destacar la información relativa al crecimiento de las emisiones que están afectando al clima. La información central que utilizo aquí proviene del Quinto Informe del IPCC. Esta información resulta ser la más confiable y consolidada dentro del mundo científico. A pesar de haberse terminado de publicar recientemente (noviembre 2014) todos sus datos estadísticos llegan hasta el año 2010, procurando la mejor consolidación de la información que se evalúa.  

Para comenzar veamos lo que ha ocurrido con la evolución de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GHG). El gráfico muestra el período 1970 a 2010. Un incremento sostenido y cada vez más preocupante ya que no sólo crecen, sino que se acelera ese incremento.

El crecimiento de las emisiones entre 2000 y 2010

ha sido más grande que en las tres décadas previasimage

El punto que agrego en el gráfico es el nivel de emisiones del año 2012 (54 GtC) acorde al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente. La pendiente de crecimiento es más pronunciada en los últimos años.

Como se puede ver, la componente de emisiones de CO2 provenientes del sector energético (combustibles fósiles) es la que más contribuye al incremento total. De allí que sea tan importante la incorporación de fuentes renovables que desplacen combustibles fósiles para atenuar así el incremento de las emisiones y comenzar a reducirlas.

Es importante actuar sobre todos los componentes de los gases que afectan al clima, pero el CO2 es clave por su dinámica y porque su reemplazo es factible en el corto y mediano plazo mediante el reemplazo tecnológico, tanto en materia de generación energética como en su uso más eficiente.

Otros gases se asocian a actividades que dependen de factores más complejos para lograr reducciones. Por ejemplo, en buena medida el metano proviene de la producción de alimentos (arroz, ganadería, etc.) por lo que su reducción implicará cambios dietarios y culturales importantes, los que lógicamente implican procesos más lentos..

Aquí tenemos la evolución histórica del CO2, desde mediados del siglo IXX, tanto proveniente de la quema de combustibles fósiles como de emisiones producidas por deforestación.

image

En comparación al crecimiento exponencial de las emisiones por el uso de combustibles fósiles, la deforestación ha permanecido relativamente estable a lo largo de los años. Sin embargo puede notarse una reducción importante en la última década, luego de tener sus valores más altos en la segunda mitad del siglo pasado.

Cuando uno observa estas curvas puede notar que todas las negociaciones internacionales, campañas y llamados de atención, desde los 80 para acá, han dado poco resultado, es decir no modificaron la tendencia a la suba permanente de las emisiones. De allí el dramatismo que van tomando cada año las conferencias internacionales y los pronósticos futuros en cuanto al cambio climático.

Aún así, hay que hacer una aproximación más detallada de esta situación para entender algo más. Mientras en los últimos años se estabilizaron las emisiones provenientes del mundo desarrollado, históricos grandes emisores, el mundo en desarrollo pasó a ser el principal factor del aumento de las emisiones globales.

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Claro que la línea roja ascendente se debe en buena medida a sólo un pequeño grupo de países como China o el denominado grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Al mismo tiempo, cuando uno mira qué ha pasado en el mundo desarrollado, o países Anexo I acorde a la clasificación del Protocolo de Kioto, se puede notar que mientras la Unión Europea realizó esfuerzos muy notables en materia de reducción de emisiones hubo también países con mucho menos compromiso, pero aún así, el mundo desarrollado se encuentra con niveles de emisión relativamente estables, pero aún a niveles extremadamente altos.

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Dada esta complejidad de actores, donde los poderosos emisores ya no se ubican en las categorías tradicionales donde se los ubicaba anteriormente (desarrollados y en vías de desarrollo) es imprescindible avanzar hacia un acuerdo global legalmente vinculante que establezca compromisos de reducción para cada uno de los países, por supuesto, acorde a las responsabilidades comunes pero diferenciadas. Pero todos deberemos estar jugando el mismo juego y nadie debe quedar exento de responsabilidades.

Ahora, este aumento de emisiones ¿hacia dónde nos lleva?

Si continuamos con acciones de bajo impacto para reducir las emisiones, el crecimiento de las mismas nos lleva a un escenario de suba de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera lo que producirá un aumento de la temperatura que implicará consecuencias desastrosas para los ecosistemas y un cambio radical para la civilización tal cual la conocemos hasta ahora. El escenario sin un cambio drástico de tendencia nos conduce a una concentración de CO2 en la atmósfera de aproximadamente unas 1000 ppm, lo que implicará una suba de la temperatura de alrededor de 4°C.

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 Tal suba  de la temperatura (~4°C) es un escenario catastrófico para innumerables ecosistemas, perdida de biodiversidad a una escala nunca antes vivida por el hombre, la pérdida irreversible de la inmensa mayoría de glaciares y masas de hielo y una suba en el nivel del mar que en el escenario más conservador rondará el metro. Esto tendrá impactos para miles de millones de personas y ciudades enteras deberán ser evacuadas progresivamente.

Aún suponiendo que el sistema climático reacciona linealmente, sin que ocurran episodios que aceleren el proceso, se trata de un escenario irreversible que modificará por completo al planeta tal como la humanidad lo ha conocido. Aún en el caso que logremos detener por completo las emisiones hacia el final de este siglo. 

“Many aspects of climate change and its impacts will continue for centuries, even if anthropogenic emissions of greenhouse gases are stopped. The risks of abrupt or irreversible changes increase as the magnitude of the warming increases”.(IPCC)

 

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Como puede apreciarse, según el IPCC, en el único escenario de emisiones en que puede haber un leve retorno a los niveles actuales de concentración de CO2 y de la temperatura a lo largo de cuatro siglos, es el escenario RCP2.6, el más restrictivo, que nos llevaría a no superar los 1,5°C. El resto de los escenarios, aún aquel que nos permitiría no superar los 2°C, nos conduce a una suba que es irreversible. En cualquier caso, habremos cambiado el planeta.