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sábado, 6 de septiembre de 2014

“La agenda verde es productiva en términos políticos”

Entrevista con

Juan Carlos Villalonga: "El gobierno porteño entendió que la agenda verde es productiva en términos políticos"

publicado por La Nación, Suplemento Enfoques,

Domingo  8 de junio de 2014

 

El presidente de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad cree que, en temas ecológicos, la urgencia es hacer cumplir las leyes y unificar acciones con la provincia

Por Lorena Oliva

 

Tras ser durante largos años uno de los principales referentes locales del ambientalismo, primero desde Greenpeace y después desde el partido Los Verdes, los vaivenes de la política han colocado a Juan Carlos Villalonga ante una curiosa situación: como presidente de la Agencia de Protección Ambiental (APRA), perteneciente al Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, es el funcionario que debe cumplir con leyes y disposiciones que él mismo promovió desde sus antiguos roles para sanear el Riachuelo y también para encontrarle una solución definitiva al manejo de la basura en la ciudad.

Convencido de la voluntad del ciudadano a la hora de reciclar o de separar sus propios residuos, así como de la importancia que la opinión pública le otorga a la cuestión ambiental -lo que se refleja en una nutrida regulación-, Villalonga reconoce, sin embargo, falencias en el plano de la gestión pública a la hora de hacer cumplir las leyes. Algo que, asegura, la Ciudad está revirtiendo desde 2011.

"Yo creo que el gobierno de la ciudad ha entendido que la agenda verde es productiva en términos políticos", asegura, consciente de la existencia de razones para nada triviales detrás de este convencimiento: la falta de acuerdo con el gobierno provincial en materia de gestión metropolitana de residuos, así como la certeza de que la vida útil de los rellenos sanitarios va llegando a su fin.

-Tuviste un rol fundamental, hace casi diez años, en la sanción de la ley de basura cero. ¿Cómo se siente ser hoy parte del gobierno que la tiene que cumplir?

-Yo viví con angustia y dedicación la tarea de quebrar cierta inercia que existió desde el año 2005 hasta hace un par de años con basura cero.La ley no estaba siendo percibida con la urgencia necesaria. Pero creo que a partir de 2011 hay un drástico cambio en la ciudad de Buenos Aires, un poco por convencimiento y un poco también porque llegó algo que todos sabíamos que iba a llegar: el fin de la vida útil de los rellenos sanitarios. Me pasa algo parecido con el tema Riachuelo, pero allí uno ha estado históricamente del lado acusador, demandante, y ha sido parte de los que han impulsado finalmente el fallo de la Corte. En definitiva, la Corte condenó a la Ciudad, a la provincia y a la Nación a cumplir una pena, que es recomponer la cuenca, y ahora estoy sentado como condenado, estoy cumpliendo la pena: hoy estoy teniendo que sanear el Riachuelo, ser parte de esa solución.

-¿Qué función cumple la Agencia en el caso Riachuelo?

-Por un lado, estamos monitoreando todos los conductos pluviales de la cuenca, para detectar todas las conexiones clandestinas. Por otro lado, estamos en el consejo directivo de Acumar, que es el máximo cuerpo político que toma decisiones en cuanto a qué se hace. APRA también contribuye en el monitoreo del Riachuelo, y tiene a su cargo la recomposición de biodiversidad y de espacio verde de todo el borde costero. En la medida en que la Ciudad va pudiendo hacer el traslado de los asentamientos hacia nuevas viviendas, viene la recomposición. Lo que se está recomponiendo no es simplemente un paseo; se está logrando restituir todo lo que se pueda el hábitat natural. ¿Es suficiente? No, porque no lo podemos hacer solos, pero lo que tenemos que hacer es nuestra parte.

-¿Se puede gestionar y proyectar en términos ambientales dentro de los límites de una ciudad?

-No. Ahí viene lo fascinante del desafío que tiene Buenos Aires como área metropolitana. Tenemos que lograr ciertos consensos y cierta armonía. Ni el tema basura ni el tema Riachuelo se pueden resolver con una sola jurisdicción. Pensemos en todo lo que significa el manejo de cuencas y el desafío que plantea el régimen de lluvias que estamos teniendo. Eso exige una mirada regional. Hay que compatibilizar una mirada a largo plazo para poder pensar en soluciones acordes y en sintonía.

-Hasta ahora no venía siendo muy clara esa sintonía y las consecuencias emergieron dramáticamente con las lluvias de principios del año pasado?

-No? Yo creo que esto ha generado la percepción de que la sintonía debe estar, aunque lamentablemente no ocurre del todo.

-¿Cuáles son los principales problemas que requieren miradas que exceden lo puramente jurisdiccional?

-En términos de lo que estamos haciendo nosotros, te diría que el Riachuelo es el más desafiante. Después enfrentamos otro problema: los residuos especiales. La Ciudad está tratando de mejorar la gestión de esos residuos, pero eso no lo podés hacer como jurisdicción única; eso requiere una ley nacional. Comencé a trabajar por una ley de residuos electrónicos en 2008, pero lamentablemente todavía no la tenemos. Ya es la segunda vez que se cae un proyecto de ley. Necesitamos esa ley.

-¿Y qué puede hacer una jurisdicción cuando le falta un instrumento como una ley nacional, cuya sanción no depende de ella?

-Por un lado, podés elaborar instrumentos interinos para que los residuos electrónicos tengan la mejor gestión posible dentro de una jurisdicción. Y, por supuesto, la ciudad de Buenos Aires puede presionar a nivel nacional para que esa ley se obtenga. Porque, si no, lo que va ocurriendo es que, producto de no tener ésta u otras leyes nacionales, como la ley de envases, se van generando múltiples legislaciones locales o provinciales incompatibles entre sí y eso genera el peor de los escenarios.

-¿Qué relevancia creés que tiene lo ambiental para la ciudadanía? (

Para la opinión pública lo ambiental es prioridad. Eso no quiere decir que el argentino promedio puede dedicarle a lo ambiental una militancia o ser un consumidor hiperconsciente, porque estamos atravesados por mil problemas que nos llevan a que no podamos elegir siempre el producto más ecológico; a veces compramos el más barato.(2)

Publicado por Vida Silvestre (realizado por Poliarquía)

-¿Y a nivel político?

-La sociedad civil logró consensos importantes dentro de la política que se resumen en leyes votadas por el Congreso. Hemos logrado una cantidad de legislación muy buena: basura cero, la ley de bosques, glaciares, renovables, la sentencia como la de la Corte? Creo que lo que falla es la política pública, la ejecución, en lo que estamos muy atrasados y donde no hay un convencimiento en llevar a la práctica esas cosas. La ley de bosques sigue siendo una pieza extraordinaria desde el punto de vista legislativo, pero te encontrás con un gobierno nacional y muchas provincias perezosas a la hora de ponerla en práctica.

-Estuviste hace poco en San Francisco, una ciudad paradigmática en reducción de residuos. ¿Qué similitudes y diferencias encontraste?

-Lo que muestra San Francisco es la continuidad. Ellos tienen ya 25 años de trabajar en una misma dirección. Recuerdo que, cuando salió basura cero, en marzo de 2006, hicimos un seminario en la Legislatura y trajimos a alguien de San Francisco para que contara la experiencia. Me encontré a esa persona ahora en San Francisco y sigue siendo funcionario, es decir, hay continuidad, y eso permite la prueba, el error, la corrección, el ir ajustando la política, el ir encontrando el formato exacto que se adapte. Creo que a veces se piensa que, en los temas ambientales, que nunca son de corto plazo, la pelota está del lado del gobierno de turno, y la verdad es que pasan a ser una política de Estado cuando la pelota está del lado de todos. Más allá de quién gobierne en 2015, el desafío va a seguir siendo mayúsculo. No se le puede aflojar un milímetro al esfuerzo. Y eso la Ciudad lo ha entendido. De hecho, los niveles de reducción de residuos en 2013 se cumplieron perfectamente. Estamos en el nivel de 2006.

-¿Y en 2014 cómo venimos en materia de cumplimiento de niveles de reducción?

-La Ciudad va a comenzar a transitar por un período complicado a partir de este mes?

-Ahora...

-Sí, que es cuando dejamos de cumplir en la medición diaria lo que estaba previsto en los objetivos que se firmaron con Scioli. Hasta ahora se vino cumpliendo. Ahora, ¿cómo se piensa corregir eso? Con el esfuerzo que se está haciendo en poner equipamiento en los centros verdes se va a dar un gran salto en la capacidad de gestión y de procesamiento que tienen, que hasta ahora era bastante limitada. Se está poniendo mucha maquinaria para que los recuperadores puedan tener un mayor volumen de recuperación. Otra gran meta es mejorar la planta de MBT [N. de la R.: Planta de Tratamiento Mecánico Biológico] de José León Suárez, que tuvo muchos problemas.

-¿Cuáles son las razones por las que ahora se deja de cumplir?

-Porque la separación y la cantidad de volumen que se recupera en los centros verdes es un proceso lento. Naturalmente lento. Para 2015 ya va a estar en marcha una segunda planta, gracias a que se logró rezonificar un par de terrenos. Porque, además, producto de una relación no armónica con la provincia, la Ciudad ha tenido que procurar que todas estas plantas estén dentro de su territorio, y eso no es lo más racional. Lo racional sería aprovechar terrenos de la Ceamse, instalar grandes plantas de procesamiento de orgánicos, compostaje, todo eso en las afueras de la ciudad. Pero eso requiere una armonización de políticas que hoy no existe.

-Venían con un ritmo de reducción que ahora se corta de manera un tanto abrupta. Parecería que alguna de estas variables los hubiera tomado por sorpresa?

-Hay cosas que se esperaba que dieran cierto resultado y no lo dieron, y eso se mejora. No es que vos podés comprar un modelo, ni siquiera el de San Francisco, lo traés y lo replicás y vas a tener el mismo resultado. Porque San Francisco parte de una cultura totalmente distinta, en la que se recolecta la basura sólo algunos días a la semana. Nosotros no, venimos de otra cultura, y ahora vamos a recolectar los 7 días de la semana. Yo creo que el cuello de botella es que tenemos que tener una mayor productividad y eficiencia en la separación en los centros verdes, ésa es la gran apuesta.

-¿Y qué pasa con el ciudadano? ¿No se creyó, tal vez erróneamente, que iba a ser una pieza más eficaz en este proceso, en lo que implica, por ejemplo, la separación en origen?

-Yo soy de los que confían absolutamente en que la gente quiere separar. No sólo quiere, sino que sabe que tiene que hacerlo. Lo que pasa es que desde 2004 hasta ahora ha habido múltiples intentos en distintas oleadas de comunicación que han ido cambiando el color y el nombre de las campañas y por eso no se produjo un fenómeno acumulativo.

-Faltó esa continuidad de la que hablabas?

-Exacto. Ahora, la idea es perfeccionar, pero sin cambiarle la bocha al vecino cada seis meses o una vez por año. Yo recuerdo que, en un momento, había tres consignas al mismo tiempo. Bueno, son errores que hay que asumir como tales y no volver a repetir. Y creo que se ha comprendido que hay que tener una comunicación mucho más uniforme y clara hacia el vecino.

-Los ganadores de este nuevo esquema ya los conocemos. Pero? ¿hay perdedores? ¿Qué sectores deberán reconvertir sus actividades a partir de basura cero?

-Creo que el paradigma va hacia el abandono del enterramiento masivo de basura. Eso fácilmente se reconvierte en una cantidad de actividades de reciclado y fundamentalmente de procesamiento de los residuos orgánicos. Creo que no hay perdedores, al contrario. Es revitalizar la economía generando más empleo, más actividades económicas y menos extractivismo ¿Te convencí?

-¿No hay sectores que se resistan a pesar de las bondades de este modelo?

-El que está haciendo un buen negocio en alguna actividad tal cual está hoy en día por supuesto que va a preferir mantener el statu quo, pero si mirás el cuadro grande, no estás dejando sectores en la ruina.(1)

-Los grandes volúmenes de basura que se venían manejando hasta ahora significaban negocios para determinados sectores.

-A ver? ¿negocio para quiénes? ¿Para la Ceamse? A la Ceamse se le acabaron los espacios. Vamos a tener que seguir dependiendo de rellenos sanitarios en toda esta etapa de transición, pero nadie quiere rellenos cerca de su casa en Buenos Aires y alrededores.

-Greenpeace, Los Verdes y ahora APRA. ¿Debiste flexibilizar alguna convicción al convertirte en funcionario?

-¿Sabés que no? Cuando me hicieron la propuesta y empezamos a hablar, pensaba que en algún momento me iba a venir el "pero" o el "hasta aquí". Te juro que no? y esto para mí fue una sorpresa, una grata sorpresa. Me he encontrado dentro del gobierno con un respeto por mi trayectoria a niveles conmovedores y esto me pasa en todos los niveles en los que estoy interactuando. El gobierno de la ciudad ha entendido que la agenda verde es productiva en términos políticos en cuanto a que le da un valor agregado a la gestión, en términos simbólicos y en términos de apreciación de la gente, y además le abre un horizonte de temas y vinculaciones a nivel internacional.

-Cuando te incorporaste al gobierno decías que no era una alianza de Los Verdes con Pro. ¿Cómo es tu estatus dentro de Los Verdes en la actualidad?

-Sigo siendo parte de Los Verdes, tenemos nuestra actividad.

-Hoy ejercés una función cuyos frutos son capitalizados por otro partido político.

-Primero, no hay que ser necio. Segundo, no hay que ser egoísta. Creo que si uno fuese egoísta y se quedara esperando a que las cosas las haga quien uno esperaba que las hiciera, no está entendiendo el mundo en que vivimos. No tiene idea de la cornisa sobre la cual estamos transitando. Desde las ONG les he brindado oportunidades para sacar leyes a todos los partidos. Seguimos actuando como Los Verdes porque para mí es importante tener una referencia sólida de lo que queremos. Porque, si no, la gestión te lleva al día a día, que por ahí te distrae de lo importante, y ese faro tiene que estar.

-¿Y seguís pensando que el vínculo que hoy te une con el gobierno no califica como alianza?

-Hoy soy parte del gobierno porteño. Y no tengo problemas. Probablemente, llegado 2015, habrá que tomar alguna decisión más orgánica o ir para otro lado? no lo sé. Yo sé que éste es un gobierno que arrastra mala prensa y prejuicios, pero yo estoy seguro de que si uno hiciera borrón y cuenta nueva, diría que este tipo de políticas las está llevando adelante un gobierno "progre".

 

 

Mano a mano

¿Un ambientalista en la mira del Pro?

En no pocas ocasiones, a lo largo de la conversación, Juan Carlos Villalonga se repreguntó a sí mismo acerca de si tal medida era la correcta o si tal política era suficiente, como si también el ambientalista estuviera entrevistando al funcionario. Con casi tres décadas de activismo por la ecología y públicos enfrentamientos con el macrismo en un pasado no tan lejano, hoy no tiene complejos en ponderar positivamente la gestión de Pro que, según se rumorea, está tratando de sumarlo definitivamente a sus filas. Villalonga nació en Rosario hace 54 años. Es padre de Manolo y Juana, a quienes les dedica gran parte de sus fines de semana como una forma de compensar el ritmo intensivo de trabajo que tiene a lo largo de la semana. Se considera fanático del jazz. "Tengo un pasado rockero, pero el rock me abandonó", refiriéndose, casi sin querer, a la desaparición de Luis Alberto Spinetta. "No me hagas hablar de él porque me pongo a llorar... Su muerte es algo que todavía no termino de asumir", reconoce. De esta nueva etapa como funcionario destaca un detalle: "Yo siempre fui medio jefe y acá soy tropa. Es un aprendizaje interesante".

 

Un futuro posible, según Villalonga

El programa basura cero, ¿marca el inicio del fin de los rellenos sanitarios en el país?

Salvo poquísimos ejemplos, en el resto del país, en su gran mayoría, tenemos basurales a cielo abierto. Pasar de un basural a cielo abierto a un relleno sanitario me parece un paso consciente, pero el paradigma es la recuperación de materiales y el relleno es el complemento que va tendiendo a cero. Esto es la base de una economía distinta de materiales. Y si estamos pretendiendo aproximarlo a lo que debiera ser la economía verde, una economía de materiales más racional, que rompa con el paradigma del "úselo y tírelo", esta economía lineal del "extraigo de la naturaleza, proceso, genero un producto, lo tiro y sigo sacando de la naturaleza" comienza a estar en crisis. El circuito tiene que ser circular, tenemos que procurar que los materiales vuelvan al circuito productivo. Esto, que puede parecer un problema de gestión de residuos, es un problema de gestión de recursos y es un pilar fundamental de una nueva economía. Por supuesto que siempre vas a tener que estar buscando materias primas, porque el modelo no es perfecto, pero bajás el nivel de extracción. El planeta no aguanta. Ya estamos superando la capacidad de recomposición del planeta..

 

(1) Sobre esto recomiendo leer “Intereses, ideología y clima”, por Paul Krugman. Cuando hablé para esta nota hice referencia a lo que sucedía con el cambio climático, donde a pesar de que grandes sectores e intereses pueden verse afectados en el corto plazo por las políticas de mitigación, el cuadro general es beneficioso para todos.

(2) El cuadro que aparece pertenece al trabajo “La situación Ambiental de la Argentina), Marzo 2014, publicado por Fundación Vida Silvestre y elaborado por Poliarquía Consultores. Se puede ver el trabajo completo aquí.

domingo, 20 de julio de 2014

Desafíos y Consensos

en baja MBTPlanta MBT de la Ciudad de Bs.As. en CEAMSE (Norte III)

Nota publicada en el Diario Z (6 de junio de 2014)

Juan Carlos Villalonga, Pte.Agencia de Protección Ambiental (Gob.Ciudad de Buenos Aires) y Consejo Consultivo Los Verdes

 

En 2005, la Ley Basura Cero planteó un cambio de paradigma en relación al destino que debían tener los residuos en la Ciudad de Buenos Aires. En aquel momento se podía prever que el fin de la vida útil de los rellenos sanitarios era inminente y el plazo muy corto.

A pesar de este diagnóstico, hasta no hace mucho tiempo, hubo enormes demoras en la aplicación de políticas acorde a los objetivos de la ley y que ahora obligan a la Ciudad a acelerar un proceso de cambio radical en el manejo de la basura.

La Ley de Basura Cero tiene hoy un alto consenso. La mayoría de los sectores políticos la consideran como la ley rectora en materia de reducción de residuos. Sin embargo, todavía falta que sea una verdadera política de estado. Para lograrlo es necesario que la responsabilidad no sólo sea tomada por el gobierno de turno, sobre quien recae la mayor responsabilidad, sin duda, pero que también debe ser compartida por la Legislatura y todo el arco político que la integra, el sector privado, la ciudadanía y los más diversos actores sociales dentro de la ciudad. image

Logrando ese consenso político se podrán tomar las alternativas y mejores opciones para el cumplimiento de los objetivos de Basura Cero. Ese paso aún está pendiente. Es parte del desafío que estamos desarrollando este año. Un ejemplo de ello ha sido el viaje que, en conjunto con legisladores de diferentes bloques, realizamos a San Francisco, ciudad pionera en la aplicación de Basura Cero, para compartir el diagnóstico, comprender las tareas pendientes e ir construyendo un dialogo que transforme esta ley en una política de estado.

Otro elemento que complica la situación actual es la falta de una relación armónica entre la Nación, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad. Si esto fuera posible, la Ciudad podría acceder al uso de terrenos de la CEAMSE para radicar plantas de procesamiento de residuos orgánicos o de compostaje a gran escala. En la actualidad, la ciudad está obligada a buscar soluciones dentro del área urbana lo que es complejo porque espacio no sobra. Por eso las recientes leyes para modificar la zonificación de algunos terrenos para radicar plantas de tratamiento.

Esto es lo complejo. La buena noticia es que la Ciudad, desde 2012, ha tomado decisiones en la dirección correcta y, entre 2012 y 2013, la Ciudad quedó en línea con los compromisos asumidos con la provincia de Buenos Aires en 2012. Esto representa una trayectoria muy exigente en cuanto a reducción. Si este año se logra un cambio cultural en cuanto a separación en origen, mejor desempeño de los centros verdes con los recuperadores urbanos y en 2015 una nueva planta MBT, la Ciudad habrá logrado los objetivos y cambiado de paradigma a una velocidad que no se ha visto en ningún lugar del mundo.

Los objetivos de la Ley en 2005 planteaban este cambio de un modo mucho más suave. Eso es menos costoso y más fácil. Sin embargo, la Ciudad lo está haciendo a una velocidad y con una decisión que permiten ser optimistas y pensar que en 2015 se estarán cumpliendo los objetivos de reducción acordados con la provincia en 2012.

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La reducción del año 2013 respecto del año anterior es del 29%, aún superior a la que se produjo en el 2002, debido a la profunda crisis económica, que fue del 21%. A finales del 2013 el total de RSU enviado a relleno se ubicó en un valor similar al de 2006. Según una estimación conservadora, durante 2014 se enviarán a relleno alrededor de 1.277.150 toneladas, esto significaría una disminución del 16% respecto de 2013. Eso representaría que estaríamos en niveles similares a los de 1991. Sería la primera vez que habrá una reducción por debajo del nivel de 2004, año de referencia de la Ley Basura Cero.

sábado, 26 de abril de 2014

Día de la Tierra: “Endless Dream”

22 de Abril

(Versión original de esta nota se publicó en La Nación, 23/4:14)

Por Juan Carlos Villalonga

Pte. Agencia de Protección Ambiental

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

 

El “Día de la Tierra” tiene una historia muy particular ya que no fue institucionalizado ni por Naciones Unidas ni por ningún otro organismo internacional. Surgió al calor del movimiento pacifista y estudiantil en los Estados Unidos, en un clima de efervescencia social, en el que se estaba gestando una nueva agenda.

La preocupación ambiental, hasta ese momento restringida a ciertos ámbitos académicos y especializados, comienza a registrar una notable expansión. Nacen las principales organizaciones ambientalistas, que luego alcanzarían una escala de actuación global, y surgen algunos textos como “Silent Spring” de Rachel Carson, que se convirtieron en emblemas de la época. En ese nuevo ambiente y luego de algunos intentos previos, la ciudadanía estadounidense se convocó el 22 de abril de 1970 a salir a las calles y a participar de numerosos foros, los famosos “teach-in”. In the late 1960s, there were love-ins, be-ins ... and, like the first Earth Day, teach-ins.  Here are two organizers of the first Earth Day.  Image via earthday2013funphotos.com

La iniciativa fue lanzada por el Senador demócrata Gaylor Nelson, quien llamó al activista John McConnell, miembro del movimiento pacifista, quien ya venía promoviendo la idea. Posteriormente fue sumado el Senador republicano Pete McCloskey, procurando un equilibrio político dentro del grupo promotor.

Veinte millones de personas participaron de las actividades. Los tópicos eran de los más variados, por lo general, focalizados en los temas de contaminación urbana de origen industrial,pero también en la incontrolada y deficiente gestión de los residuos urbanos.

El resultado fue arrasador. No sólo por la dimensión de la convocatoria sino, además, por algunos de sus resultados inmediatos, tales como la creación de la Environmental Protection Agency (EPA) en diciembre de ese mismo año y una serie de nuevas leyes ambientales relevantes que marcaron un antes y después.

El “Día de la Tierra” se convirtió en un evento global en 1990, cuando algunos de sus promotores originales, al calor de los preparativos de la “Cumbre de la Tierra” del 92, deciden relanzar la convocatoria. Desde entonces, cada año y en todo el mundo, es un día de celebración, cuando se multiplica el mensaje ambientalista que involucra a cada vez más ciudadanos.

Los temas ambientales se han multiplicado a lo largo de los años, y muchos de aquellos señalados en 1970 siguen estando en la agenda, ahora más agudizados. Este año, el foco central del Día de la Tierra es “Ciudades Verdes”: energía, movilidad, cambio climático y gestión de residuos.

Entre los problemas que no son nuevos y que incluso se han agudizado, se destaca el caso de los residuos. En aquel año, muchas de las ciudades que se movilizaron lo hicieron por la preocupación creciente debido al despilfarro y la contaminación que significaba el paradigma del “úselo y tírelo”.Si bien hoy esa idea rectora se encuentra en plena crisis, aún sufrimos sus consecuencias. Su reemplazo definitivo está en la base misma de la creación de una nueva economía de materiales que tenga chances de sustentabilidad. Es en ese lugar donde conceptos como “Basura Cero” obtienen su verdadera relevancia y dimensión.

Buenos Aires fue la primer ciudad de América Latina en alcanzar una legislación de gestión de residuos bajo este nuevo paradigma. Fue recién en 2005, y gracias al trabajo de organizaciones de la sociedad civil y legisladores, que se comenzó a transitar un proceso del que no se debe retroceder. Si bien el cambio está llevando tiempo, quizás más de lo que esperábamos casi 10 años atrás, ya no hay dudas de que es el adecuado. Enterrar la basura o destruirla mediante procesos térmicos a altas temperaturas es sencillamente profundizar un modelo de destrucciónde recursos en un planeta en crisis.

Avanzar en la separación en origen; recuperar materias primas y reciclar residuos orgánicos; responsabilizar a los fabricantes por los productos que colocan en el mercado y sus residuos, son asuntos que aún hoy nos desafían. Existen, claro está, alentadores avance, pero nos encontramos aún con muchas tareas pendientes. Y en este sentido el reto que tiene la Ciudad de Buenos Aires es trascendental, no sólo por la escala del sistema, sino además por la experiencia que podrá aportar a otras ciudades del país.

Hoy Buenos Aires puede mostrar una disminución muy importante en la cantidad de residuos que se envían a rellenos. Pasamos de unas 6.000 toneladas diarias a manos de 4.000. Esto muestra que las acciones serias y sostenidas en el tiempo dan resultados. Ahora el desafío es reducir es cantidad a la mitad en los próximos meses. En buena medida dependerá del cambio de hábito y de la correcta separación de los residuos en el hogar y de un sistema capaz de retornar a sistema productivo la mayor cantidad de materias primas. Ese desafío enfrenta Buenos Aires y su gente.

Pero al desafío que tienen gobiernos y ciudadanos se debe sumar el de grandes generadores y productores. Se debe avanzar, sin más demoras, en una necesarialey de envases y volver a poner a debate el proyecto de ley sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, frenado por intereses del sector. Entre otros, estos proyectos, que deben tener alcance nacional, son una base indispensable para iniciar el cambio en nuestra economía de los materiales. El cambio cultural que se ha iniciado y se promueve en los ciudadanos debe ser el inicio del abandono de esa vieja locura del paradigma de "úselo y tírelo".Cambiar nuestra relación con los residuos es cambiar nuestro vínculo con los recursos naturales, en un contexto global en el que tal cambio es el imperativo de la época.

Anexo

El video no es oficial. Disculpen las imágenes kitsch. Disfruten la relativa buena calidad del sonido (dentro de lo que Youtube admite)

Endless Dream is a song by Yes released on their 1994 album Talk. The song is split into three tracks: Silent Spring, Talk, and Endless Dream, tracks 7, 8, and 9 respectively. It is notable for being Yes' first epic in 14 years, since the album Drama, which featured "Machine Messiah". While older copies of the Talk CD featured the song separated into three tracks, later issues, such as the 2002 re-issue, combined it into one track.
I. Silent Spring
"Silent Spring" is entirely instrumental and is about two minutes long. It begins with a 50-second intro featuring various instruments before the guitar-heavy song starts. The song is very fast-paced, unlike the other two tracks that make up Endless Dream. Near the end the volume suddenly drops and the music fades into the next song.
II. Talk
"Talk" is the longest portion of "Endless Dream," at almost 12 minutes. It begins with notes continuing from "Silent Spring," and vocals starting at about 20 seconds in. The song features less guitar than the other two segments of "Endless Dream" (though there are several short moments in the song where guitar is the dominant instrument), and is mostly led by keyboards and vocals. The song contains several elements of progressive rock epics, but still sounds very modern, and is very different from epics of the "classic" Yes era. The song ends mid-note, which is continued onto "Endless Dream."
III. Endless Dream
"Endless Dream" starts with the final notes of "Talk" continuing onto the track, which quickly fade into a quieter rhythm. The song consists mostly of Jon Anderson singing a refrain from "Talk" with an additional verse. It ends with the sound of a single heartbeat (a heartbeat from an ultrasound, not the typical 'Bump-Bump'). Jon Anderson stated that these lyrics described a way of calming oneself in meditation and slowing down from the fast pace of modern life.

Lyrics:
Hold your head up high you know you've
Come a long way, a long way
Tainted as a fugitive with nothing left to say
Temptation may come hope your vision doesn't stray
In the name of God you may be forced away
Moving forward to the only place you know
Side tracked by some indiscretion
Changing as you go
Temptation may come hope your
Conscience doesn't hide
The longest trip you'll take is inside
It's the last time telling myself everything
Call me over then bring me back again
It's the last chance telling myself
That I believe
Your forever is mine and all I need
Now life tell me now in your arms
All I really need is you by my side
I sing this to you all the world and all it is
I bring this to you this gift of love
And the world turns and the world turns
Time tells all we know we look to it
Jesus on the radio
Pledge me what you got I'll give you
Eternal resting spot
How intense I pray depends on how much you pay
It's the last time getting it this life
First calling in a silent spring
It's the first time getting it this life
First calling in a silent spring
Fear strikes deeper than visionary
Screams and tears never justify this love
Talk talk listening
Like the first words ever to reach out
Talk talk
Like the first sounds in a silent spring
Talk talk listening
Like the first words ever to reach out to you
Talk talk
Like the first sound you start to sing
So take your time
Look round and see
The most in time is where you're meant to be
For they talk too loud
And take the hope and peace from your heart
We call this surrender
Slowly towards the north
And this endless dream giving ourselves everything
We're deserving we're gonna bring it back again
It's the last time telling myself everything
It's the last time bring me back bring me back again
When the world brings you down
You can search you inside
For the love you will find (bring me back home)
When the world brings you down
You can search you inside
When the world brings you down
I've waited so long
When the world brings you down
You gotta play this living game
When the world brings you down
So take your time
Look round and see
The most in time is where you're meant to be
For you are light
Inside your dreams
For you will find that it's something
That touches me

sábado, 30 de noviembre de 2013

Con el mismo compromiso, desde otra responsabilidad

Lunes 25 de noviembre de 2013

Juan Carlos Villalonga: "La basura va a ser el eje de la política del ministerio"

Ex integrante de Greenpeace y de Los Verdes, y otrora crítico del macrismo, ahora estará al frente de la Agencia de Protección Ambiental

Por Laura Rocha | LA NACION

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Villalonga, al frente de los temas ambientales. Foto: Santiago Filipuzzi

Basura, cambio climático y Riachuelo serán temas centrales para la nueva gestión de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad (APRA). Al frente estará Juan Carlos Villalonga, ex Greenpeace y Los Verdes, que hasta no hace mucho tiempo protagonizaba encendidas protestas contra la gestión macrista.

"Es una oportunidad, sí; es un desafío, por supuesto. Pero lo más fuerte son las convicciones, lo que uno quiere hacer. He protagonizado muchísimas protestas. Está todo el archivo de Greenpeace, de Los Verdes; mi blog personal, donde se puede encontrar todo lo que fui diciendo. Ahora también es cierto que cuando llegó [Diego] Santilli al ministerio [de Ambiente y Espacio Público] hubo un cambio, al menos de diálogo.

-¿Cuáles son esos cambios?

-En términos de movilidad se están haciendo cosas impensadas hace cinco años. El caso de la peatonalización del microcentro: eso no es un invento de Macri o de este gobierno, es algo que viene desde hace muchos años, pero nadie se animó a hacerlo y se está haciendo. Y enfrentando críticas y objeciones. También está el caso del Metrobus...

-¿Y con respecto a la basura?

-Si se analiza el gobierno de Macri, a grandes rasgos tiene una primera etapa que ha sido bastante deficiente en términos ambientales. Creo que el lanzamiento del programa Ciudad Verde fue algo epidérmico, pero ahora me encuentro con gente absolutamente comprometida. La situación con la Ceamse los obligó a realizar un vuelco en la política muy importante. Las obras que hoy se están haciendo en los centros verdes nunca se hicieron.

-¿No teme que le pidan que promueva la reformulación de la ley de basura cero para habilitar la incineración?

-Eso lo hemos discutido. Y por supuesto que no se negocia. En 2014 el tema basura va a ser el eje de la política del ministerio. Los tiempos apremian y tenemos que hacer un cambio cultural muy demorado. La ley de basura cero salió porque todos se dieron cuenta de que no podían inventar nuevos rellenos sanitarios. Las circunstancias ahora obligan a profundizar esta vía.

-¿Cómo acompañará la APRA esa política?

-La agencia va a estar dedicada a lo técnico, a las evaluaciones de impacto ambiental, a las habilitaciones, y tendrá dos direcciones generales: estrategia ambiental a mediano plazo y otra de gestión ambiental para el corto plazo. Se van a generar indicadores, diseñar nuevos métodos. El sistema de reciclado de la ciudad no es trasladable a otros lugares.

-¿No se está empezando al revés? Hoy ya existe un sistema...

-Parte de las críticas ha sido que la comunicación es esquizofrénica. Los cambios y la formulación del plan de reciclado se realizarán con el sistema que está funcionando ahora y está dando resultados. Basura no sólo es contaminación: tenemos que reciclar, recuperar y poder comercializar los productos. Vamos en dirección de concretar una política cuyo resultado es el pilar de una economía verde, sostenible y ecológica.

-¿Se puede lograr sin una ley de envases?

-La ciudad tiene una responsabilidad máxima, pero hay una porción de esa basura que necesita de leyes nacionales: residuos electrónicos, ley de envase, hay que reformular la cantidad de productos que se utilizan, y aquellos que son difíciles de reciclar tendrán que ser rediseñados.

-¿Cuál es la potencialidad de la agencia?

-Debe ser un organismo de referencia, no sólo de la ciudad, por las opiniones y por los dictámenes que emita. A veces pensamos la ciudad en términos muy municipalistas y tenemos que verla como un referente provincial. La Ciudad tiene el potencial y los recursos. Tiene la obligación moral de hacerlo.

-¿Cuál será el plan de lucha contra el cambio climático?

-Lo que pueden hacer las ciudades es de extrema importancia. Estamos atravesando un período hasta 2020 sin ningún acuerdo global: se terminó el Protocolo de Kyoto y no tenemos nada. Que la ciudad esté comprometida en conjunto con el C-40 [Grupo de Liderazgo Climático] es lo poco que tenemos y no puede fallar.

-¿Y con la participación de la Ciudad en el Riachuelo?

-La intención es que la Ciudad juegue un rol importante en la Acumar. Que se establezcan límites de vertidos mucho más exigentes.

-¿Su incorporación es una alianza de Macri con Los Verdes?

-No hay un vínculo orgánico ni una alianza. Lo único que acordamos es que esto se ve como una oportunidad buena. De ahora en más yo soy responsable de lo bueno o lo malo que haga en la gestión..

jueves, 20 de diciembre de 2012

Economía verde al servicio de las personas

Vamos cerrando el año con este artículo escrito por Michael Renner, investigador principal en el prestigioso Worldwatch Institute. El artículo, en su versión en español, se publicó en agosto de este año en Política Exterior nro. 148.

Un futuro verde es alcanzable sólo en base a la sostenibilidad ambiental, la equidad social y en un marco político democrático y participativo. La tesis de Renner es que no habrá prosperidad sostenible sin una transformación del sistema económico y que la presente crisis debe acelerar –no retrasar– el paso a una economía verde con alto contenido tecnológico y creadora de nuevas fuentes de empleo en energía, transporte, edificación y reciclado.

En las dos décadas posteriores a la Cumbre de la Tierra de 1992, las presiones sobre los recursos naturales y los ecosistemas del planeta han aumentado a medida que crecía la producción material de la economía. No sorprende que la mayor parte del consumo humano se concentre en las ciudades. Las zonas urbanas representan la mitad de la población mundial, y un 75 por cien del consumo energético y de las emisiones de carbono.

Las tensiones ecológicas son evidentes: pérdida de especies, escasez de agua, acumulación de carbono y sustitución de nitrógeno, muerte de los arrecifes coralinos, agotamiento de las pesquerías, deforestación y desaparición de humedales. La capacidad del planeta para absorber residuos y contaminantes está a prueba. Alrededor del 52 por cien de las pesquerías comerciales están totalmente explotadas, un 20 sobreexplotadas y un ocho agotadas. El agua está empezando a escasear y se prevé que dentro de 20 años su suministro satisfaga solamente el 60 por cien de la demanda mundial. Aunque los rendimientos agrícolas han aumentado, ello ha sido a costa de una disminución de la calidad de los suelos, la degradación de las tierras y la deforestación.

Las repercusiones afectarán a todo el mundo, especialmente a los más pobres. Ha sido la actuación de una minoría lo que nos ha conducido al borde del precipicio. Según datos del Banco Mundial, el nivel de consumo de las clases medias y altas se ha multiplicado por más de dos entre 1960 y 2004, comparado con un incremento del 60 por cien para la población que ocupa los últimos puestos de la escala de renta per cápita. La mayor parte de los consumidores mundiales, unos 1.000 millones de personas, vive en los países industrializados occidentales, aunque en los últimos 20 años ha surgido un número creciente de grandes consumidores en países como China, India, Brasil, Suráfrica e Indonesia. Otros 1.000-2.000 millones de personas aspiran a acceder a la sociedad de consumo y es posible que sean capaces de alcanzar algunas de las adquisiciones que la caracterizan. Pero el resto de la humanidad –incluyendo la “base de la pirámide”, los más desposeídos– tiene pocas esperanzas de lograr alguna vez vivir así. La economía global no está diseñada en su beneficio.

La aportación a la economía mundial de los países que no pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha aumentado en la pasada década. Tomando como referencia la paridad del poder adquisitivo del año 2000, dicha aportación ha aumentado del 40 por cien del PIB mundial al 49 en 2010, y podría subir al 57 en 2030. Y la expansión económica de países como China, India y Brasil ha mejorado la situación económica de muchas personas. El número de pobres descendió en 120 millones en la década de 1990 y en casi 300 millones durante la primera mitad de la década de 2000, según las estadísticas de la OCDE.

Pero sería un error considerar que la expansión constante de una economía mundial industrializada e intensiva en consumo constituye la vía infalible para superar la pobreza y la marginación social. La crisis económica que estalló en 2008 provocó un aumento del desempleo, de 177 millones de personas en 2007 a 205 millones estimados en 2010. Los temores a un “crecimiento sin trabajo” fueron confirmados en un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que señala que la recuperación del crecimiento mundial del PIB en 2010 no estuvo acompañada por una recuperación comparable del empleo. Y las emisiones globales de dióxido de carbono derivadas de la quema de combustibles fósiles aumentaron en 500 millones de toneladas durante 2010, constituyendo el mayor incremento anual desde el comienzo de la Revolución Industrial. Resulta difícil no llegar a la conclusión de que la economía ha dejado de beneficiar a las personas y al planeta.

Crecimiento verde y decrecimiento

En tiempos de crisis económica las necesidades ambientales son relegadas rápidamente al estatus de “lujo”. Sin embargo, hay una aceptación creciente de que los objetivos ambientales y de desarrollo no entran necesariamente en conflicto, sino que pueden y deben ser conciliados. Cuando los gobiernos reaccionaron al estallido de la crisis económica global de finales de 2008, destinaron una pequeña parte de sus incentivos económicos a una serie de programas “verdes”. Se calcula que un 15 por cien de los fondos destinados a relanzar la economía en todo el mundo fueron a parar a programas de apoyo a las energías renovables y a otras tecnologías energéticas bajas en carbono, a la eficiencia energética de los edificios, a vehículos bajos en emisiones y a iniciativas de gestión de agua y de residuos.

La crisis alentó el desarrollo de conceptos como el “New Deal ecológico mundial”. En Reino Unido, la Fundación para una Nueva Economía publicó un informe pionero sobre el tema, y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se convirtió en un destacado defensor de la economía verde. Aunque el término “economía verde” ha ganado muchos adeptos, su significado es todavía susceptible de interpretación por los gobiernos, las empresas y la sociedad. El PNUMA afirma que “una economía ecológica no tiene por qué ser un lastre para el crecimiento. Al contrario, la reorientación de la economía hacia parámetros más ecológicos puede constituir un nuevo motor del crecimiento, un generador neto de empleos dignos y una estrategia vital para erradicar la pobreza persistente”.

Sin embargo, hasta qué punto resultan compatibles la economía verde y el crecimiento económico es una cuestión no resuelta. Indudablemente, es importante desarrollar tecnologías más eficientes en recursos y bajas en carbono, lo que contribuiría a solucionar algunos de los problemas ambientales. Pero la eficiencia también abarata el consumo, pudiendo estimular una mayor demanda, lo que los economistas denominan el “efecto rebote”. Para influir verdaderamente en la senda hacia la sostenibilidad, se requiere un desacoplamiento total entre rendimiento económico y consumo de materiales.

La transición hacia una econo­mía verde implica tanto cambios sociales, políticos y culturales, como desarrollar nuevas tecnologías. Dado que las circunstancias y necesidades varían tanto, los países industrializados, emergentes y en desarrollo tienen concepciones diferentes de lo que implica exactamente la economía verde, y de cómo avanzar hacia ella. De hecho, en los países emergentes y en desarrollo temen que las recetas de la economía verde puedan utilizarse para justificar medidas que impidan sus aspiraciones de desarrollo. La economía verde debe resultar necesariamente un proyecto atrayente.

Aunque la mayor responsabilidad recae sobre los países industrializados, son en última instancia los países emergentes los que tienen la llave de la economía ecológica, según Saleemul Huq del International Institute for Environment and Development. Los países emergentes, que están experimentando un enorme crecimiento, comienzan a sumarse al materialismo de los viejos países industrializados. Sin embargo, no están atrapados todavía en una economía dependiente de los combustibles fósiles y pueden dar el salto a tecnologías, estructuras y estilos de vida acordes con un “buen vivir”, con bajo consumo de materiales. Pero, como advierte Huq, ello ocurrirá solo si se percibe como una oportunidad a favor del desarrollo y no como una limitación impuesta. El Centro para la Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York señala que las economías emergentes no solo son “laboratorios del futuro” sino también modelos para los países más pobres.

Los recursos naturales proporcionan una media del 25 por cien del PIB de los países más pobres. En India, el 10 por cien más pobre de la población obtiene el 57 por cien de su PIB a través de la agricultura, la ganadería, la explotación forestal y la pesca. Mantener las actuales prácticas económicas de los países industrializados supone poner en peligro creciente los bienes naturales que aseguran la subsistencia y la vida de cientos de millones de personas pobres, a causa del cambio climático y otras repercusiones del colapso ecológico. Proporcionar viviendas, transporte, energía y atención sanitaria más sostenibles y equitativos representaría importantes beneficios para reducir la pobreza y garantizar una vida más sana y segura.

Establecer fórmulas de gestión y reciclaje de residuos que mejoren los estándares sanitarios, por ejemplo, y proporcionar agua potable y saneamiento, mejoraría de forma importante la salud y la calidad de vida de la población, generando al mismo tiempo empleo.

Empleo verde

Un problema de la economía actual es su excesiva dependencia de recursos limitados y contaminantes, como los combustibles fósiles, y la utilización escasa de un recurso abundante: las personas. Aunque el aumento de la productividad de los trabajadores haya constituido un motor del progreso, su búsqueda inquebrantable está convirtiéndose en una maldición. En adelante el progreso requiere otorgar mayor prioridad a la productividad de la energía, de los materiales y del agua. Una adecuada remuneración del empleo es clave para que la economía esté al servicio de las personas, por lo que la transición hacia una economía verde requiere prestar una atención especial a empleos de calidad que contribuyan a mantener o a recuperar la calidad ambiental.

Hasta ahora, la creación de empleo verde se da sobre todo en un número relativamente pequeño de países líderes en I+D y en inversiones ecológicas, que han adoptado políticas públicas innovadoras favorables al medio ambiente y que disponen de una sólida base científica y manufacturera, así como de una fuerza laboral bien formada. En países como Japón, Alemania, China o Brasil la principal fuente de empleo se encuentra ya en las energías renovables, en la eficiencia energética y de los materiales y en otros sectores relacionados. Pero otro creciente número de países reclama participar en el empleo verde, y la instalación, funcionamiento y mantenimiento de equipos como paneles solares, aerogeneradores, materiales aislantes y equipos industriales eficientes creará más empleo aún que las manufacturas verdes.

Se requiere una estrategia “verde para todos”, con nuevos planteamientos en el suministro energético, transportes, vivienda y gestión de residuos, que combinen el cambio técnico y estructural con el empoderamiento social.

Energía. La gran dependencia de los combustibles fósiles es uno de los principales responsables de la contaminación y del cambio climático. El petróleo, el gas y el carbón representaban en 2010 el 87 por cien del consumo comercial de energía primaria. Las renovables (incluyendo la hidroeléctrica) representaban el ocho y la nuclear un cinco. Pero gran parte de la población de los países en desarrollo tiene carencias energéticas y depende de la quema contaminante de recursos tradicionales de biomasa (leña, carbón, estiércol y residuos de cultivos).

Una transición energética ecológica y equitativa requerirá que la población más rica reduzca su demanda energética mediante la eficiencia y el ahorro, abandonando los combustibles fósiles, mientras que los pobres necesitarán más energía menos contaminante. Las dos facetas de esta transición brindan oportunidades de empleo. El sector energético es un generador relativamente modesto de empleo, a pesar de su efecto catalizador sobre la economía. Pero las renovables tienden a crear más empleo que la industria de los combustibles fósiles, madura y muy automatizada, mientras que la eficiencia energética brinda también mayores oportunidades de creación de empleo que el aumento de la oferta energética.

La inversión en renovables se disparó de solo 7.000 millones de dólares en 1995 a 243.000 millones en 2010, principalmente en eólica (96.000 millones) y solar (89.000 millones). Los líderes en términos de potencia renovable instalada (excluyendo la hidroeléctrica) son Estados Unidos, China, Alemania, España e India. Si se incluye la hidroeléctrica, Canadá y Brasil se incorporarían a los primeros puestos.

En 2010 la eólica representaba, con mucho, el mayor porcentaje de potencia instalada de renovables en el mundo, seguida de la biomasa y de la solar fotovoltáica. Esta última está acelerándose, aumentando la potencia mundial a un ritmo medio anual del 49 por cien entre 2005 y 2010, comparado con un 27 para la eólica y la energía solar por concentración y un 16 para la solar térmica. La producción de bioetanol aumentó al año un 23 por cien y la de biodiésel un 38.

Más de 100 países están desarrollando en la actualidad su potencia eólica. Los principales fabricantes de aerogeneradores tienen su base en China, Dinamarca, Alemania, EE UU, España e India. En términos de potencia instalada, son líderes China, EE UU, Alemania, España e India. Como ha demostrado la región española de Navarra, el desarrollo de la energía eólica puede reportar beneficios locales considerables.

Los principales fabricantes mundiales de paneles fotovoltaicos son empresas ubicadas en China, Taiwán, EE UU, Alemania y Japón. Pero existen grandes oportunidades de creación de empleo en la venta, montaje, instalación y mantenimiento de estas infraestructuras, incluso en países que carecen de industria manufacturera solar nacional. Pequeños sistemas solares suministran energía hoy a millones de hogares en los países en desarrollo, y las cocinas y lámparas solares portátiles ofrecen toda una serie de beneficios. En Bangladesh los programas de micro-crédito han contribuido a extender los sistemas solares de 320.000 hogares en 2009 a 1,1 millones en agosto de 2011.

La producción de biocombustibles también está aumentando, aunque sigue existiendo una controversia sobre la alternativa de alimentos o de energía, y sobre si este tipo de combustibles supone un beneficio neto en términos de emisiones de carbono. En 2010, el etanol y el biodiésel abastecieron en conjunto alrededor del 2,7 por cien de la demanda mundial de combustibles para el transporte por carretera. Brasil tiene con mucho la mayor industria de bioetanol. Aproximadamente medio millón de personas trabaja en las plantaciones de caña de azúcar destinadas a la producción de biocombustibles y otras 190.000 en el procesamiento de la caña para etanol. La importancia del biogás también está creciendo, con más de 44 millones de hogares en el mundo que dependen de digestores comunitarios o individuales para sus necesidades de iluminación y cocina. China es el líder mundial en este sector, pero los gasificadores para generación de calor se utilizan cada vez más en India y otros países.

Aunque los datos no se recogen de forma sistemática y siguen existiendo grandes lagunas, el número de empleos en energías renovables está creciendo en todo el mundo. Una estimación aproximada sugiere un mínimo de 4,3 millones de empleos directos e indirectos, lo que supone un considerable aumento respecto a los 2,3 millones de 2008.

El empleo en energías renovables sigue siendo más pequeño que el relacionado con los combustibles fósiles. La extracción de petróleo, gas y carbón proporciona más de 10 millones de puestos de trabajo, y la utilización de estas fuentes energéticas en plantas térmicas y de generación eléctrica supone varios millones de empleos adicionales. Pero teniendo en cuenta que las energías renovables representan todavía un porcentaje pequeño del consumo energético total, resulta alentador el número de personas que trabaja ya en este campo.

Transporte. El sector del transporte, en particular los cerca de 1.000 millones de vehículos motorizados, representa más de la mitad del consumo mundial de combustibles fósiles líquidos y contribuye al cambio climático, con emisiones que crecen más rápidamente que las de cualquier otro sector económico y que representan alrededor de la cuarta parte de las totales de dióxido de carbono.

Los esfuerzos para reducir la huella del transporte se han centrado principalmente en medidas tecnológicas para incrementar la eficiencia en el consumo de combustibles fósiles, sustituirlos por combustibles alternativos o desarrollar vehículos híbridos o eléctricos. Aunque la eficiencia en el consumo de combustibles ha mejorado en los últimos años, la venta de modelos eficientes no se aproxima todavía ni siquiera al 10 por cien de las totales, y los vehículos híbridos y eléctricos representan menos del tres por cien.

Una serie de países está poniendo sus esperanzas en el desarrollo de los biocombustibles. En la actualidad, Brasil produce casi exclusivamente vehículos “flex-fuel”, que funcionan con cualquier mezcla de gasolina y etanol, y espera adaptar todo su parque móvil a este tipo de motores en los próximos 20 años. Más de 80 países, muchos de ellos en desarrollo, han decidido apostar por una alternativa diferente: vehículos que funcionan con gas natural (en su mayoría gas natural comprimido, GNC), cuya combustión es menos contaminante que la de la gasolina. Pakistán, Irán, Argentina, Brasil e India representan las tres cuartas partes del parque móvil mundial de vehículos GNC, que ascendía a cerca de 13 millones en 2010.

Pero por sí solas este tipo de medidas son inadecuadas, considerando el incremento del número de vehículos y de las distancias recorridas. Es preciso que los países ricos reduzcan su gran dependencia de los coches. Otros países están ya emulando o aspiran a desarrollar un sistema de transporte centrado en el automóvil, a costa, con frecuencia, de ciudades congestionadas y con niveles de contaminación muy altos. En las sociedades pobres, el gasto público en sistemas de transporte basados en el coche acentúa las disparidades sociales. Un sistema de transporte público asequible desempeña una función fundamental para lograr un mayor grado de equidad social.

Edificación. Aproximadamente la tercera parte del consumo energético final a nivel mundial se produce en edificios, y casi el 60 por cien de la electricidad es consumida por los edificios residenciales y comerciales. En un escenario tendencial, se prevé que la demanda energética de los edificios aumente un 60 por cien para 2050. Sin embargo, este sector ofrece también un enorme potencial para lograr importantes ahorros energéticos y de emisiones de carbono, si se utilizan materiales de construcción más apropiados y se invierte en sistemas más eficientes de calefacción, refrigeración e iluminación, así como en equipos y aparatos eléctricos con menos gasto.

La industria de la construcción tiene igualmente una gran importancia en términos de puestos de trabajo, representando en la mayoría de países entre el cinco y el 10 por cien del empleo, aunque a menudo con fuertes variaciones estacionales. Al menos 111 millones de personas trabajan en este sector en todo el mundo, pero es posible que la cifra real sea mucho más alta, teniendo en cuenta la fragmentación de esta industria y que muchos trabajadores están en condiciones laborales irregulares.

La renovación y acondicionamiento de los edificios suele ser más alta en los países industrializados, con un importante patrimonio edificado y un bajo crecimiento de la población. Por el contrario, en los países en desarrollo, especialmente en China e India, donde las economías están creciendo con rapidez y existe un gran éxodo rural hacia las ciudades, tiene gran importancia la adopción de criterios de edificación más ecológicos. El porcentaje de población urbana que vive en barriadas marginales en los países en desarrollo descendió desde el 39 por cien en 2000 hasta el 32 en 2010. Pero el número absoluto de habitantes de estas barriadas ha aumentado en paralelo al crecimiento de la población. En África subsahariana más del 60 por cien de la población urbana vive en barriadas marginales, el doble que en los países asiáticos en desarrollo y una proporción mucho más elevada que el 24 por cien de Latinoamérica.

Las políticas públicas y una buena normativa pueden impulsar una edificación más ecológica, mediante códigos de edificación, programas de compras verdes, normas para los aparatos eléctricos, requisitos de eficiencia energética e hídrica, auditorías obligatorias y otras disposiciones parecidas. La directiva sobre Eficiencia Energética de los Edificios de la Unión Europea exige certificados de eficiencia para vender o alquilar un edificio. La Comisión Europea considera que pueden crearse entre 280.000 y 450.000 puestos de trabajo nuevos en este sector para 2020, principalmente auditores, certificadores e inspectores.

En varios países algunos de los incentivos financieros aprobados para enfrentarse a la crisis económica promueven la edificación ecológica. Se calcula que el 13 por cien asignado a este sector por el paquete alemán de incentivos financieros, de más de 100.000 millones de dólares, generará unos 25.000 empleos en la construcción y la manufactura relacionada con el acondicionamiento de edificios. Este programa consolida anteriores medidas de éxito en Alemania, donde la financiación pública destinada a la mejora de edificios generó una inversión privada adicional considerable, equivalente a 26.000 millones de dólares. Unos 280.000 edificios fueron renovados en 2008, creando o evitando la destrucción de unos 221.000 empleos en un momento en que la industria de la construcción sufría una fuerte recesión y despidos generalizados. Lo mismo podría ocurrir en EE UU, donde se estima que la Iniciativa por Mejores Edificios generaría 114.000 empleos.

Reciclado. La actual economía “marrón” se fundamenta en obtener a gran escala recursos naturales. La extracción de minerales se aceleró durante el siglo XX, multiplicándose por 27 y superando el ritmo del crecimiento económico. En la actualidad, para extraer la misma cantidad de mineral que hace un siglo se requiere mover tres veces más rocas y otros materiales.

Una economía de “usar y tirar” significa que el flujo de residuos aumenta en paralelo a la extracción de materias primas. En 2010 se recogieron en todo el mundo unos 11.000 millones de toneladas de residuos sólidos, aunque la cantidad generada es incluso mayor. La gestión de los residuos se traduce con frecuencia en el relleno de vertederos, la incineración y el transporte a otros países, de forma legal o ilegal. Estas prácticas suponen una gran factura ambiental y sanitaria para las comunidades vecinas. En cambio, la reutilización, el reciclado y el remanufacturado de productos sustituye el procesado de materiales vírgenes por materiales de desecho y evita la contaminación. Todos los años se reciclan más de 1.000 millones de toneladas de metales, papel, caucho, plásticos, vidrio y otros materiales. Pero este volumen representa tan solo la décima parte de los residuos recogidos.

Reciclar es también positivo desde el punto de vista del empleo. La selección y procesamiento de residuos para su reciclado genera 10 veces más empleo por tonelada que el transporte a un vertedero o la incineración, y la fabricación de nuevos productos a partir de materiales o equipos reciclados proporciona más trabajo que el proceso de recuperación. En los países industrializados el reciclado constituye una verdadera industria, frecuentemente con un alto grado de automatización. El número de empleos directos e indirectos asociados a esta actividad industrial en EE UU se estima en 1,4 millones, y en la Unión Europea en alrededor de 1,6 millones.

Chatarreros y basureros informales recogen en los países en desarrollo cantidades mucho mayores de materiales que las empresas de gestión de residuos. Los basureros están empezando a formar cooperativas locales y nacionales y a organizarse para legalizar sus actividades, mejorar su posición social y lograr una capacidad negociadora mayor frente a los municipios y los intermediarios. El Movimento Nacional dos Catadores de Materiais Recicláveis (Brasil), la organización que más ha avanzado en este sentido, surgió en Porto Alegre y São Paulo en los años ochenta. Durante la pasada década la legislación nacional les apoyó y la recogida de basuras fue reconocida como una ocupación legítima. En 2010 la Política Nacional sobre Residuos Sólidos obligó a incluir a los basureros informales en los programas municipales de reciclado.

La crisis económica está afectando a la demanda y al precio de mercado de los materiales reciclables, obligando a más gente a depender de la recogida de basuras ante la falta de empleo en la economía formal. Uno de los problemas es la tendencia a privatizar la gestión de los residuos, con fórmulas que excluyen a los basureros y a sus organizaciones. También la aparición de nuevos movimientos de residuos, particularmente los relacionados con la informática, que suponen nuevos riesgos sanitarios y laborales.

Una nueva solidaridad global

A diferencia del patrón convencional de competencia económica, que genera ganadores y perdedores, la economía verde ha de centrarse en resultados beneficiosos para todos que transformen en sostenibles las actividades económicas. Existe ya una intensa competencia entre los fabricantes de tecnologías y productos verdes, como la energía eólica y la solar, así como políticas gubernamentales que tienen un sesgo mercantilista o proteccionista.

Una consigna sencilla sería “evitar que haya perdedores”. Teniendo en cuenta la vulnerabilidad del medio ambiente en un planeta pequeño y cada vez más poblado, cuyos recursos están siendo explotados hasta el agotamiento, es preciso reconocer que perderán los ganadores si no ganan los perdedores. En una economía verde los pobres tienen que ganar más que los ricos en términos relativos, para que se reduzcan y eventualmente se superen las enormes diferencias en términos de demanda de recursos. En última instancia la sostenibilidad del medio ambiente será imposible sin equidad social.

La situación ha llegado a tal punto que exige una ruptura total con las soluciones tendenciales. Una necesidad crucial es reequilibrar las iniciativas públicas y las privadas. Desde la primera Confe­rencia de Río en 1992 se ha dedicado demasiado tiempo y esfuerzo a intentar que las fuerzas del mercado impulsen una transformación ecológica de la economía. Pero las fuerzas del mercado solo funcionan cuando se regulan de forma adecuada. Durante los últimos 20 años hemos asistido a una cierta dejación de funciones de los responsables de las políticas públicas. Es preciso reconocer que “tomar las riendas” del mercado exige más políticas públicas, y no menos.

Las siguientes sugerencias no pretenden ser un listado exhaustivo, sino meras indicaciones sobre algunos enfoques que podrían ayudar a la humanidad a alcanzar la sostenibilidad con equidad.

  • Red de centros cooperativos de innovación verde. Para poder difundir lo más ampliamente posible la innovación ecológica, se requieren modelos cooperativos para el I+D y el despliegue de tecnologías verdes.
  • Global Top Runner. Una forma de aprovechar las fuerzas del mercado para promover la sostenibilidad es el enfoque del programa Top Runner de Japón, creado en 1998 y que ha contribuido a hacer de su economía una de las más eficientes del mundo, estableciendo normas para una serie de productos que se convierten en referencia para los fabricantes.
  • Financiación verde. Con frecuencia los productos ineficientes parecen más baratos. Puede resultar difícil comprar productos ecológicos cuando el desembolso inicial es elevado, aunque esto suponga un ahorro de dinero a lo largo de la vida del producto. Reducir o eliminar esta desventaja es clave para facilitar la transición hacia una economía verde. Esto podría lograrse con ayuda de un programa de financiación pública verde, que ofreciese tipos de interés y condiciones de préstamo preferentes para los productos ecológicos.
  • Durabilidad, reparabilidad y mejorabilidad. En una economía verde, las políticas fiscales y subvenciones debieran conceder un trato preferente a productos duraderos, susceptibles de reparación y mejora.
  • Productividad energética y de los materiales. Las políticas fiscales, las subvenciones y otras herramientas de política pública podrían estructurarse igualmente de forma que otorguen preferencia a las empresas que destacan en su actividad por mejorar la productividad de la energía y de los materiales.
  • Precios para un bienestar sostenible. En la actualidad los consumidores que adquieren cantidades mayores de un producto son frecuentemente premiados con descuentos, lo que incita al consumo. En una economía verde debería aplicarse un sistema opuesto de fijación de precios, que hiciese posible el consumo de bienes en las cantidades que satisfagan las necesidades básicas.
  • Reducción de la jornada laboral. Un gran número de personas trabaja demasiadas horas en un intento de ganar lo suficiente para seguir en la cresta de una ola de consumo sin fin. Una economía y una población menos esclavas del consumismo podrían plantear un enfoque en el que los aumentos de productividad se traduzcan en una reducción de las horas trabajadas.
  • Democracia económica. Un número considerable de países se rige por procesos democráticos, pero no hay democracia en el ámbito económico, pese a que determina aspectos de la vida tan importantes como las horas de sueño o los ingresos. En EE UU, por ejemplo, las empresas tienen los mismos derechos que las personas a la libertad de expresión, pero no hay apenas control sobre unas empresas que actúan con frecuencia en todo el planeta y que falsean el proceso democrático por haberse convertido en entidades “demasiado grandes para fracasar”. Unas empresas más vinculadas a las necesidades e intereses de sus trabajadores y de las comunidades a las que sirven podrían desempeñar un papel más constructivo en la creación de una economía sostenible.

Si el objetivo es la prosperidad sostenible de las generaciones actuales y de las futuras, se necesitan políticas transformadoras. Es necesario que las políticas vayan mucho más allá de las soluciones tecnológicas, cambios limitados en políticas fiscales, subvenciones y otros esfuerzos marginales. Es preciso que la naturaleza y la racionalidad del sistema económico se transformen radicalmente. Del crecimiento a toda costa de la economía, la principal preocupación pasará a ser una economía sostenible que permita la recuperación ecológica y un bienestar humano sin materialismo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Scioli le tomó examen a Macri

Se sigue hablando del “acuerdo” entre Scioli y Macri cuando en realidad, lo único que produjo la reunión del martes pasado entre ambos fue una necesaria disminución de la escalada verbal en torno a la crisis de la basura. No mucho más.

Si se mira objetivamente, de lo que se trató fue de una demostración de poder por parte de Daniel Scioli que obligó a Mauricio Macri a presentarle números de reducción en los envíos de basura de la Ciudad hacia la CEAMSE. Macri fue a rendir una especie de examen. Scioli se llevó los números y ahora se supone que los mismos serán validados por un acta formal de una asamblea extraordinaria de la Ceamse la semana próxima. El flagrante incumplimiento de la Ciudad con la Ley Basura cero lo condujo a esta débil situación.

No hubo una solo línea de comunicación conjunta, no hubo un sólo párrafo refrendado por ambas administraciones o un mensaje común. No hubo “acuerdo”.

La ciudad hizo público su compromiso de reducir un 78% las toneladas de basura que se envían al relleno de Norte III en unos 18 meses. La viabilidad y la integridad ambiental de esa propuesta merece un análisis específico. Se puede decir que la meta es ambiciosa, está a la altura del desafío que la Ciudad debe afrontar y pondría en línea a Buenos Aires con el compromiso asumido por Macri en 2011 (cumplir la meta del 50% de la ley Basura Cero a finales de 2015).

Ahora, la actual crisis de la basura en el AMBA es mucho más compleja que la necesaria reducción que debe realizar la Ciudad de Buenos Aires. El relleno sanitario de Norte III ha llegado al final de su vida útil. Eso motivó los paros recientes en el personal que trabaje en él. Nada se dijo acerca de la expansión de los predios de ese relleno. Nada se dijo acerca de la necesidad de rellenos para el 2013 y los años inmediatos posteriores. Este tema ha sido el detonante del conflicto que los llevó a Scioli y Macri a reunirse este semana.

Tampoco hubo mención alguna a la imperiosa necesidad de que los municipios del AMBA comiencen a reducir la cantidad de basura que tienen por destino rellenos y basurales. Reducción que debería estar en línea con lo que la ley provincial 13.592 los compromete.

Los dichos de ayer del ministro Julio De Vido, ratificando la voluntad del Gobierno Nacional en no ceder los terrenos aledaños de Campo de Mayo para que pueda ampliarse la capacidad de Norte III. Fue una definición que muestra que la crisis no está ni mínimamente superada.

Finalmente, sigue dando vueltas en la cabeza de muchos que el “tratamiento” o la “gestión” de los residuos deberá incluir la incineración, ya sea convencional o bajo los nuevos ropajes de la “termovalorización”. Asi surge de los dichos del propio Jefe de Gabinete porteño Rodríguez Larreta y de varios intendentes de la crítica región metropolitana.

JCV

 

Los Verdes – Diciembre 2012

Crisis de los Residuos - Hoja de Ruta

Pasos urgentes a dar durante el año 2013 para enfrentar la crisis de los residuos en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Gobierno Ciudad de Buenos Aires debe:

· Garantizar la capacidad de recolección diferenciada, clasificación de materiales y reutilización de unas 3.000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos (RSU)1.

· Completar la doble contenerización de la Ciudad de Buenos Aires.

Gobierno Provincia de Buenos Aires debe:

· Aplicar la Ley Provincial 13.592 estableciendo metas de reducción en el enterramiento de RSU del 10% para el 2013 y del 30% para el 2015 para cada uno de los municipios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA): San Martín, Avellaneda, Morón, La Matanza, Vicente López, Lanús, Lomas de Zamora, Tres de Febrero, San Isidro, Almirante Brown, Berazategui, Quilmes, Florencio Varela, Esteban Echeverría, Moreno, Merlo, Gral. Sarmiento, Jose C. Paz, San Miguel, Malvinas Argentinas, San Fernando, Hurlingham, Ituzaingo y Tigre2.

· Prohibir la incineración de los RSU en todo el ámbito de la Provincia de Buenos Aires. Del mismo modo debe prohibirse cualquier tipo de tratamiento térmico de los residuos, con excepción de tratamientos biológicos.

Gobierno Nacional debe:

· Generar un ámbito de concertación entre la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad y los Municipios para definir de qué modo se ampliará la capacidad de los actuales rellenos sanitarios acorde a las metas de reducción que cada una de las jurisdicciones deberá cumplir en las próximas dos décadas.

· Aprobar la Ley de Residuos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en los mismos términos que el Proyecto de Ley que caducó recientemente debido al freno impuesto por el oficialismo en el Congreso Nacional. Este es el único modo de relevar a los gobiernos locales de una carga económica y ambiental de enorme magnitud que debe ser asumida por los generadores de tales residuos3.

· Brindar asistencia técnica y financiera para el desarrollo de las inversiones y
emprendimientos necesarios en cada jurisdicción.

1 Entendiendo que el GCABA debe cumplir con su compromiso asumido en el 2011 de lograr la meta de la Ley Basura Cero del año 2012 (reducción del 50% respecto al 2004) en el año 2015. En tal caso, calculamos que la cantidad enviada a rellenos durante el 2013 rondará en 1.400.000 toneladas. Asumiendo un crecimiento tendencial en la generación de residuos, se estima que se deberán “reciclar-reutilizar” alrededor de 1.000.000 de toneladas durante ese año.
2 La Ley 13.592 establece que cada municipio deberá establecer planes para reducir el 30% de la totalidad de los residuos con destino a la disposición final. La ley fue aprobada en el año 2006 y aún no hay políticas de reducción en marcha. Es decir que las metas que se proponen dan holgura a un plazo que ya está vencido. Las metas deben tomar como año base las cantidades enviadas a disposición final en el 2011.
3 Se hace referencia a la Ley Presupuestos Mínimos de Gestión de Aparatos y residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos. Expediente Diputados 0072-S-2011.

   

martes, 4 de diciembre de 2012

¿Qué debería pasar con la basura en Buenos Aires?

El gráfico naranja muestra la evolución de las toneladas de basura que la Ciudad de Buenos Aires ha venido enviando a rellenos sanitarios. Como se puede ver en el año 2011 se produjo un aumento del 8%.

Se estima que el total del año 2012 rondará los 2.150.000 toneladas, eso representaría una reducción del 6%. No se puede adelantar si esa reducción se produjo por políticas de minimización y reciclado.

La curva negra es la evolución que debió haber tenido si se cumplía con la Ley Basura Cero.

La curva verde es el compromiso asumido por Macri el año pasado (campaña electoral) de cumplir con la meta del 50% (2012) para el final de su mandato, en el 2015. Suponiendo de allí en más una evolución acorde a lo establecido en basura Cero.

Acorde a ese último compromiso la cantidad de basura enviada a rellenos por la Ciudad durante el 2013 debería rondar en 1.400.000 tn

 

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martes, 30 de octubre de 2012

La Ciudad, rehén de su incumplimiento de la Ley de Basura Cero

(nota publicada en Página/12 el 27/10/12)

Por Juan Carlos Villalonga *

El 2013 será un año difícil para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en materia de gestión de residuos, debido a la nula aplicación de políticas tendientes al cumplimiento de la Ley 1854 de Basura Cero. Luego de casi seis años de gestión, el gobierno de Mauricio Macri ha incumplido las dos primeras metas de reducción de residuos enterrados que son establecidas por la ley. Es más, los residuos generados por la Ciudad y enviados a la Ceamse duplican las cifras determinadas por las metas.

Esta situación se ve agravada ya que para el año próximo está estimado el cierre del relleno Norte III, que opera la Ceamse en José León Suárez, donde van las más de 6 mil toneladas diarias de basura de la CABA.

En 2010 se cumplió la primera meta de reducción de entierro de basura plasmada en la Ley Basura Cero. Según la norma, la Ciudad debió enterrar 1.048.000 toneladas de basura, pero envió a la Ceamse más del doble: 2.110.122 toneladas. Este año, en diciembre, vence la segunda meta, que establece la reducción del 50 por ciento con respecto al año base, 2004. Lamentablemente, en abril pasado fue superada la cifra de basura que se debía enterrar en todo el año. Las más de 6 mil toneladas diarias enviadas a Ceamse desde mayo hasta diciembre de este año serán el excedente.

El proyecto que terminó concretándose en la Ley 1854, de Basura Cero, surgió en 2004, cuando el colapso de los rellenos del conurbano a los que iba la basura de la Ciudad (y más de 20 municipios del AMBA) obligó a las autoridades a buscar nuevos destinos para los residuos, lo que generó, a su vez, la movilización de vecinos de diferentes partidos del Conurbano que rechazaron ser los nuevos “beneficiarios” del sistema Ceamse.

Aquel contexto de crisis obligó a la Ciudad a pensar en un sistema que le permitiera terminar con la dependencia de otros distritos y mostró, ya entonces, que la población reconoce a los rellenos como fuente de contaminación y pérdida de calidad de vida. Nada de aquel proceso fue aprendido y, a pesar de la existencia de la ley, la situación hoy es la misma, o más grave, debido a la falta de aplicación de políticas tendientes a Basura Cero en un contexto en el que se celebra a la sociedad de consumo como el paraíso. La falta de entendimiento de que el viejo paradigma de gestión de residuos ha eclosionado hace tiempo es la barrera más evidente que tiene el Gobierno de la Ciudad para diseñar políticas tendientes a la reducción progresiva de residuos. Y no son sólo los funcionarios quienes no han captado el cambio y la necesidad de llevar adelante otro tipo de sistemas que no tengan a la tecnología como solución mágica, aunque a ellos les corresponde la tarea de gobernar.

Después de seis años, y a pesar de contar con el presupuesto más abultado del país para tratar los residuos, la gestión sigue siendo pésima. Nada ha cambiado en materia de políticas de manejo de residuos desde 2004, lo que sumado a un incremento en el consumo nos lleva a una situación sumamente crítica.

Con una generación de basura record y muy bajo nivel de recuperación para el reciclado y nula para el compostaje, la Ciudad enfrentará en 2013 la disputa con la provincia, la Nación y los municipios en la búsqueda de espacios para seguir enterrando su basura. Será tiempo de que sus autoridades decidan no seguir siendo rehenes de su propia incapacidad para aplicar la ley en un contexto que se ha vuelto más adverso debido a la falta de políticas serias.

* Presidente Junta Directiva de Los Verdes.

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Durante el año 2011 se enterraron 2.278.000 tn de residuos, un récord histórico luego de un crecimiento del 8% respecto al año anterior. En el gráfico se puede comparar la evolución de los RSU enviados a rellenos sanitarios hasta el año 2011 y, en línea con puntos, la evolución pautada por la ley “Basura Cero” para los RSU enviados a rellenos. La impresionante diferencia de 1.400.000 toneladas entre el cumplimiento de la ley y lo efectivamente enterrado nos indica con claridad la total ausencia de políticas de gestión de los RSU en concordancia con la Ley 1.854.

sábado, 14 de julio de 2012

Cuando la caridad viene en botellas

Observo con cierto asombro como las empresas de gaseosas y aguas embotelladas, que durante años fueron foco de críticas por la proliferación que promueven de envases descartables -uno de los símbolos más perversos de la sociedad de consumo- han iniciado desde hace un tiempo un prolijo lavado de imagen y se han convertido en activas protagonistas de campañas solidarias y ambientales. Tal es el caso de Coca-Cola, Villavicencio, entre otras como la recolección de tapitas, uso de botellas en construcción, etc.

El caso particular de las aguas embotelladas, mineralizadas o minerales merece especial atención. No sólo desvían la atención respecto del incremento de envases y recursos no renovables que despilfarran, sino que además, su mayor virtud ha sido la de “privatizar” de facto algo que nunca se “privatizó”, el consumo de agua.

Si bien mucho se habla en los últimos tiempos acerca de privatización de la naturaleza y de mercantilización de los bienes comunes, particularmente en los debates previos a Rio+20, es poco lo que se enfatiza sobre uno de los mayores y elocuentes despojos que se nos hace en nombre del mercado como es el caso de las aguas minerales.

Esto que digo, no es nuevo, recomiendo leer ¡Vienen por el agua! (y mirar sus videos) que publiqué aquí hace un par de años.(1)

Está claro que las buenas intenciones con que se realizan campañas para recolectar tapitas de gaseosas o botellas con fines solidarios no está puesto en duda. Hasta me animaría a decir que detrás de estas campañas se encuentra gente del sector empresario bien intencionada que encontró de este modo una manera de canalizar fondos hacia objetivos irreprochables.

Pero advierto que las organizaciones de la sociedad civil no deben perder su capacidad crítica sobre el sector corporativo. Debe advertirse que las empresas procuran con estas campañas consolidar un mensaje tranquilizador hacia la sociedad, mostrándole que virtuosamente, pueden “solucionar” el problema ambiental y, al mismo tiempo, movilizar recursos hacia causas nobles. Lo que en realidad hacen es ocultar el problema y transferir monedas, en comparación a lo que significaría tener que hacerse cargo por el pasivo ambiental que ocasionan y la fantástica renta que obtienen al haber creado el “mercado” del agua embotellada.

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(1) el video The Story of Bottled Water” (2010) tiene la opción de verse subtitulado en español en la opción CC de YouTube.