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miércoles, 15 de febrero de 2012

Rock: música dura. La suicidada por la sociedad

 

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En 1973, Luis Alberto Spinetta escribió un manifiesto llamado "Rock: música dura. La suicidada por la sociedad."


El manifiesto "no sólo estuvo motivado por mis lecturas –dijo Spinetta-, sino por el hecho de que existía un rechazo generalizado hacia el rock de parte de quienes sostenían que no era música argentina y que nosotros no formábamos parte de la sociedad y la cultural local. Creo que hoy esa marginación ya no es igual, por eso considero que la parte filosófica del manifiesto es más vigente que aquellas partes donde hay apreciaciones en el campo de lo profesional."


Durante los conciertos de presentación de Artaud (los famosos domingos por la mañana) una copia del manifiesto fue repartida a cada uno de los que asistieron a esos conciertos. Conocí el manifiesto por Miguel Grinberg y su efímero proyecto “Rolanroc”. Eran años donde el “rock” nos abría un espacio infinito para la experiencia y los ideales.

Cali

 

ROCK: MÚSICA DURA.
LA SUICIDADA
POR LA SOCIEDAD.

Son tantos los matices que comprenden la actitud creativa de la música local – entendiendo que en esa actitud existe un compromiso con el momento cósmico humano,
son tantos los pasos que sucesivamente deforman los proyectos, incluso los más elementales como ser mostrar una música, reunir mentes libres en un recital, producir en suma algún sonido entre la maraña image complaciente y sobremuda que:
EL QUE RECIBE DEBE COMPRENDER
DEFINITIVAMENTE QUE LOS PROYECTOS EN
MATERIA DE ROCK ARGENTINO
NACEN DE UN INSTINTO.
Por lo tanto: el Rock no le concierne a ciertas músicas que aparentemente INTUIDAS POR LAS NATURALEZAS DE QUIENES LAS EJECUTAN siguen guardando una actitud paternalista, tradicional en el sentido enfermo de la tradición, formulista, mitómana, y en la última floración de esta contaminación, sencillamente “facha”.
Sólo en la muerte muere el instinto. Por lo tanto, si éste se mantiene invariable, adjunto a la condición humana a la que necesitamos modificar para reiluminarnos masivamente, quiere decir que tal instinto es la vida.

 
El Rock no es solamente una forma determinada de ritmo o melodía. Es el impulso natural de dilucidar a través de una liberación total los conocimientos profundos a los cuales, dada la represión, el hombre cualquiera no tiene acceso.


El Rock muere sólo para aquellos que intentaron siempre reemplazar ese instinto por expresiones de lo superficial, por lo tanto lo que proviene de ellos sigue manteniendo
represiones, con lo cual sólo estimulan “EL CAMBIO” exterior y contrarrevolucionario. Y no hay cambio posible entre opciones que taponan la opción de la liberación interior.


El Rock no ha muerto.

 
En todo caso, cierta estereotipación en los gustos de los músicos debería liberarse y alcanzar otra luz.
image El instinto muere en la muerte, repito.
El Rock es el instinto de vivir y en ese descaro y en ese compromiso.
Si se habla de muerte se habla de muerte, si se habla de vivir, VIDA.
Más vale que los rockeros, cualesquiera sean sus tendencias (entre las cuales dentro de lo que se entiende por instinto de Rock no hay mayores contradicciones) jamás se topen con los personajes hijos de puta demonios colaterales del gran estupefaciente de la represión que pretende conducirnos por el camino de la profesionalidad.


Porque en esa profesionalidad se establece –y aquí entran a tallar todas las infinitas contusiones por las que se debe pasar hasta llegar a dar– un juego que contradice a la liberación, que pudre el instinto, que modifica como un cáncer incontenible la piel original de la idea creada hasta hacerla, en algunos casos, pasar a través de un tamiz en el que la energía totalizadora de ese nuevo lenguaje abandona la sustancia integral que el músico dispuso por instinto en su momento de crear, y luego esa abortación está presente en los escenarios, en la afinación, hasta en la imagen exterior del mensaje cuando por fin se hace posible verlo.
Tengo conciencia de que el público ve esta debilidad y no se libera: sufre.
Luego esta ausencia de totalidad, esa parcialidad, es el negocio del Rock.


El negocio del cual imageviven muchos a costa de los músicos, poetas, autores, y hombres creativos en general. O sea, esta difamación de proyectos sólo adquiere relieve en esa “ganancia” que representa haber ejecutado el negocio, y solamente en ese nivel hay una aparente eficacia.
Es la parcialidad de pretender que algo que es de todos termina en definidas cuentas en manos de aquellos bastardos de siempre.


Este mal, por último rebote, cae nuevamente en la nuca de los músicos, y los hace pelota. 
Luego de participar del juego, son muy pocos los que aun permanecen con fuerzas para impedir la trampa al repetir una y otra vez el juego mediante el cual expresarse, o simplemente arriesgar en el precipicio de la deformación un mensaje que por instintivo es puro y debería llegar al que lo recibe tal cual nació.
Este juego pareciera ser el único posible (hay mentalidades que nos fuerzan a que sea así).


Lo importante es que hay otros caminos.
Luego de haber caído tantas veces antes de ejecutar esa caída final, parábola definitiva en la que se cierran los cerebros para no amar ni dar, hay muy pocos músicos que pueden seguir conservando ese instinto.
DENUNCIO
SIN EL LIMITE DE LA DENUNCIA
A LO QUE NO RECIBE DENUNCIA
A LO QUE LA DENUNCIA TRASPASA
A ALGO PEOR QUE LA DENUNCIA.


Denuncio a los representantes y productores en general,
y los merodeadores de éstos sin excepción,
por indefinición ideológica y especulación comercial.
Ya que estos no se diferencian de los patrones de empresa
que resultan explotadores de sus obreros. O sea, por
ser los engranajes de un pensamiento de liberación
a quienes no les interesa que toda la pieza se mueva, dado
que al producirse el más mínimo movimiento, serían los
primeros en auto reprimirse y dejarían por tanto
de participar en la cosa.

 

Denuncio a ciertas agrupaciones musicales que se alimentan
con esas mentalidades no libres, a pesar de contar con
el apoyo del público de mente libre.

 
Denuncio a otros grupos musicales por repetitivos y
parasitarios, por atentar contra la música amplia y
desprejuiciada, estableciendo mitos con imágenes calcadas
de otras músicas que son tan importantes como las
que ellos no se atreven a crear ni sentir.

 

Denuncio a los tildadores de lo extranjerizante, porque
reprimen la información necesaria de músicas y actitudes
creativas que se dan en otras partes del planeta, y
porque consideran que los músicos argentinos no pueden
identificarse con sentimientos hoy día universales.
Además es de prever que si estos señores desconocen
que la Argentina provee a su música nuevos contenidos
nativos, ellos mismos están minimizando la riqueza
de una creación local apenas florecida.

 

Denuncio a otras mentalidades por elitistas
y pronosticadoras del suceso de la muerte de algo que por
instintivo no puede morir antes de la vida misma.

 

Denuncio a las editoriales “fachas” por distribuir
información falsa en sí misma, y por deformar
la información verdadera para hacerla coincidir con las
otras mentalidades a las que denuncio.

 

Denuncio a los participantes de toda forma de represión
por represores y a la represión en sí por
atañer a la destrucción de la especie.

 

Denuncio finalmente a mi yo enfermo por impedir que mi
centro de energía esencial domine este lenguaje al
punto que provoque una total transformación
en mí y en quien se acerque a esto.


El  rock, música dura, cambia y se modifica,
en un instinto de transformación.

 

“Cantata de puentes amarillos” de Artaud (1973)

miércoles, 19 de agosto de 2009

Visiones

woodstock

Habrán visto algunas efemérides y quizás algún que otro homenaje a los 40 años de Woodstock. Hay bastante para mirar sobre todo eso, también se ha re-editado película y discos originales en versiones ampliadas, etc. etc.

Para traer al presente un poquito de esos aires, quiero compartir este artículo de Miguel Grinberg (hice una entrada reciente dedicada a él) publicado en el diario Crítica. Una visión que no es para nada sencilla, por cierto, pero que si la analizamos seriamente, con sus pros y contras, vamos a ver con más claridad el potencial que está a nuestro alcance y también las trampas en las que estamos metidos.

Cali

Visiones verdes

Bastaría que en un solo lugar del país un grupo asumiera como tarea prioritaria los principios de ayuda mutua y cooperativismo para inaugurar una irrefrenable reacción en cadena.

Por M. Grinberg, 21.07.2009

Los argentinos estamos camino al bicentenario de la Revolución de Mayo con una mochila recargada de guerras fratricidas, golpes de Estado, semanas trágicas, décadas perdidas, crímenes de lesa humanidad, atentados canallas, corrupciones recurrentes, luchas endémicas por el poder y otras calamidades sociales generadoras de frustraciones y resentimientos rotundos. Durante 200 años hemos girado en una calesita de atascamientos colectivos consolándonos con arengas y proclamas sectarias a mansalva. Por eso no resulta extraño que hoy miles de jóvenes pertenezcan a la categoría “ni-ni” (los que no estudian, ni trabajan, ni proyectan). O sea, gente sin futuro. Pueblo sin raíz. Generación perdida.

Ecology Symbol¿Estaremos condenados, como el antiguo rey griego Sísifo, a empujar una roca inmensa por una ladera empinada y cuesta arriba, para que antes de llegar a la cumbre de la colina la roca ruede siempre hacia abajo, y sea preciso empezar la titánica tarea desde el comienzo? No lo creo. En cambio, pienso que la ecología social alberga una alternativa. Utópica, claro, como todas las genuinas epopeyas. Minoritaria, por supuesto, como el quehacer de todas las vanguardias.

Nuestro vasto territorio nacional se halla altamente despoblado y a merced de los especuladores inmobiliarios internacionales. Con apenas 40 millones de habitantes, se calcula que un 33% de la población vive en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, en tanto el resto de la provincia de Buenos Aires alberga a un 37% del total general. O sea: las áreas urbanizadas concentran a más de las tres cuartas partes de los argentinos. En los campos del antaño famoso “granero del mundo” vive muy poca gente. ¿Por qué? Porque por allí no hay porvenir alguno. O, al menos, es lo que narran quienes salieron de sus provincias rumbo a los asentamientos precarios de la periferia de las grandes ciudades del país.609200

Como ecologista generativo, creo en las revoluciones sociales “desde abajo”, no para sentarse en los recintos institucionales tradicionales sino para “tomar el poder natural de la comunidad”. Siento que la conmemoración del Bicentenario abre el camino para una nueva fundación argentina basada en la ecologización de enclaves ya constituidos (poblaciones en vías de decadencia) o la creación de una red de aldeas ecológicas autosuficientes o “pueblos verdes” en tierras ociosas. Con o sin apoyo de las autoridades municipales locales.

Tomo como ejemplo las prácticas populares brasileñas llevadas a cabo a partir de 1976 en el municipio de Lages (Santa Catarina). Allí, el intendente Dirceu Carneiro y su equipo promovieron alternativas para la agricultura, fuera de las variedades de trigo y arroz que las empresas transnacionales promueven para vender sus fertilizantes y para acentuar el proceso de concentración de propiedad de la tierra. Al mismo tiempo, las asociaciones de barrios y las agrupaciones de padres y profesionales constituyeron una especie de “cabildos verdes” basados en la democracia participativa, a fin de construir viviendas, hacer redes cloacales, cultivar huertos comunitarios y coordinar puestos de atención primaria de la salud. No como una metáfora de la vida hippie, sino como aprovechamiento intensivo de la potencia laboral de la gente. El trabajo voluntario y solidario crea pilares comunitarios que ninguna “trenza” política consigue socavar.eolica_catalana

También en Brasil y en Bolivia han sido inductoras de hondas transformaciones municipales las llamadas “comunidades eclesiales de base”, donde sacerdotes progresistas fomentaron la autoconstrucción de viviendas, los huertos familiares y el cultivo de peces de agua dulce en piletones excavados por la gente: el hambre no es una maldición del cielo, es una parálisis de la iniciativa personal fomentada por los enemigos del acto vital.

Bastaría que en un solo lugar de la Argentina un grupo humano asumiera como tarea prioritaria los principios de ayuda mutua y de cooperativismo, ya promovidos históricamente por ideólogos libertarios, para inaugurar una irrefrenable reacción en cadena.

Demostrarían contagiosamente que todo lo aquí expresado es posible y viable, que la construcción de la autonomía, la autovalía y la autoconfianza son herramientas genuinamente revolucionarias, incorporando tecnologías apropiadas para la generación de electricidad (molinos de viento y microusinas hidráulicas), hornos de pan, cocinas solares e infinidad de herramientas simples y baratas.
Por supuesto que este tipo de iniciativas no resuelve las grandes crisis planetarias. Pero en pequeños grupos de individuos decididos rescata saberes y poderes que siempre estuvieron al alcance de la gente común, cuya grandeza consiste en ser capaces de convertir buenos sueños en realidad, y la vida en una obra de arte.

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domingo, 9 de agosto de 2009

Acuarela 5: (8) La Construcción del Futuro

img [] La Construcción del Futuro: Vuelvo sobre el número 5 y llegamos a una extensa nota dedicada a la charla que organizamos en enero de ese año con Miguel Grinberg. Miguel era para varios de nosotros una IMAGE_468referencia fuerte en esos años, básicamente por la edición de Mutantia, revista que me venía partiendo la cabeza número a número, desde su inicio en 1980. Nunca hubo una revista similar en la Argentina, junto con El Expreso Imaginario, fue una publicación que marcó esa época y sus ecos llegan hasta hoy.

La charla se organizó durante fines del ´81 y quedó para nuestro regreso de las vacaciones en Entre Ríos. Fue un evento sumamente importante para ese momento de la revista. Para mi, en lo personal, fue una actividad que estaba en el rumbo que luego seguiría decididamente después de Acuarela. En torno a Mutantia se daban acalorados debates dentro de Acuarela.

IMAGE_470 La charla fue “auspiciada” por la Municipalidad de Rosario para contar con garantías de tener sala (Mateo Booz) y que todo termine mas o menos bien. Ayudaba que Miguel Grinberg contaba con un rica trayectoria en el ámbito literario en los ‘60 lo que facilitó bastante la cosa con Gary Vila Ortiz y algunos periodistas de La Capital.

En el mismo sentido que diversas experiencias independientes de entonces, nos animamos a comenzar a pedir datos del público para armar un fichero con gente interesada, un salto enorme, ¿se animaría la gente a dejar sus datos? Hubo unos 300 personas y comenzó a funcionar el fichero de Acuarela. Entre los conciertos, peñas y actividades como ésta, estábamos saliendo a la superficie. 600929

Tuvimos una excelente cobertura y a pesar de toda la malaria reinante, estábamos muy contentos porque comenzábamos a agitar con lo nuestro. Era el clima previo a las movilizaciones de marzo. Luego, como ya relaté, vendría el desquicio de Malvinas.

La nota en la revista reproduce buena parte de la charla. Mirándolo ahora, un exceso. Con Miguel hice luego una amistad que, con altibajos, idas y venidas, dura hasta hoy. Mi aprecio y enorme respeto por su obra es indestructible.

Hace poco tiempo falleció Andrés Cascioli, el que fuere director de la revista Humor, publicación esencial de aquellos años. Miguel Grinberg recordó a Cascioli en el diario Crítica con esta nota que hace referencia a aquel momento, a Mutantia y a Humor.

Adios al Tano Cascioli, desde el alma

Miguel Grinberg (27.06.2009)

Hay un capítulo de la obra editorial del “Tano” Andrés Cascioli que creo necesario añadir a lo ya dicho, pues gracias a él existió la revista bimestral Mutantia, que Download.aspxconcebí y dirigí desde sus Ediciones de la Urraca, cuyas oficinas estaban a la vuelta de mi casa en el barrio de Monserrat. Me lo presentaron a mediados de 1980, en pleno auge de la dictadura y de su revista Humo®. Le describí mi proyecto de hacer una publicación pacifista, antinuclear, contracultural y espiritual, en la línea de lo que luego fue reconocido como Movimiento de la Nueva Era. Sospeché que no terminaba de entender mi relato, pero su respuesta fue sorprendente: “Tengo un departamento de producción y tenemos una imprenta. Si me traés el contenido listo para diagramarla, la hacemos juntos”. Dicho y hecho. Asignó para diseñarla al talentoso Sergio Pérez Fernández y poco después Mutantia estaba en los quioscos. La bancó durante los siguientes meses, por supuesto me invitó a colaborar en su exitosa revista, y fui parte del equipo que creó la revista Hurra! Jamás firmamos un papel para refrendar nuestra sociedad y mucho menos intervino para supervisar los sumarios de mi revista, que a veces se pasaba de la raya de lo políticamente “correcto” en esos tiempos represivos. Nos publicaba generosos avisos promocionales en Humo®, donde no se privaba de publicar cartas de sus lectores que lo maldecían por promover esa “chatarra” esotérica incomprensible.

mutantia2 A fines de 1981, Mutantia estaba instalada en el mercado y me sentí con capacidad para seguir por mi cuenta. Dicho y hecho. De todos modos, su departamento de arte y su laboratorio quedaron a mi disposición para lo que hiciera falta. Aguanté hasta que la hiperinflación, el desagio y la tablita trituraron la economía de los argentinos, y la mía. En 1982, Juan Carlos Kreimer abordó a Cascioli y le describió su sueño de hacer una revista psicoespiritual llamada Uno Mismo: solidariamente, la imprenta de la Urraca se puso a disposición y de allí salieron los dos números iniciales. También apoyó el sueño gráfico que el dibujante Raúl Fortín volcó a la revista Humi. Cascioli defendía la libertad de expresión y la convivencia de los diferentes. No era un rockero, pero durante un festival de la Urraca en vísperas del retorno a la democracia, entre los artistas invitados estaba la Nueva Trova rosarina y en el estadio Obras fue la noche consagratoria de Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré. A la distancia, creo necesario consignar algunos episodios laterales que simplemente ilustran la energía solidaria de un hombre que hizo lo que debía hacer y que, al mismo tiempo, ayudó a otros a que convirtieran en realidad sus mejores anhelos. Gracias Tano, desde el alma.

155-1

En 1982 Luis Alberto Spinetta publica Kamikaze, un disco que sonaba permanente en el bunker. Aqui un tema, “quedándote o yéndote”:

Kamikaze Front