sábado, 22 de noviembre de 2008

Acuarela 4. El Rayo (que no cesa) (parte 1)

Voy a retomar el itinerario que hice (colectivamente) con Acuarela.

Habiendo publicado su número 3 en septiembre de 1981 la revista ya alcanzaba a tener cierto prestigio dentro de un ámbito cultural rosarino muy movido, todavía invisible para la sociedad, pero que con el correr de algunos años muchos de sus actores se volverían gente muy visible y reconocida públicamente.


La densidad de la experiencia de esos meses finales de 1981 hace que sea imposible abreviarla en sólo algunos párrafos. Como verán, cambiamos la cara, estrenamos un nuevo diseño, se “moderniza” el logo y la revista tiene un salto cualitativo extraordinario en su edición. Nada de eso será gratuito. Ya volveré sobre el punto.

La tapa resume una especie de código interno con el "rayo que no cesa" de Miguel Hernández, al que citábamos con frecuencia y era nuestra cábala, conjugado con la irrupción, para mi decisiva, de una novedosa mirada planetaria de los asuntos sociales. Luego vuelvo a ésto con el contenido del número.

Esta etapa se caracteriza, entre otras cosas, por dos procesos paralelos y asociados. El primero es el agravamiento de la crisis económica que debíamos enfrentar. Asociado a esto, el grupo comienza a desarrollar actividades de búsqueda de ingresos para sostener la revista, “fundraising” le diríamos ahora. Así, poco a poco, la producción de eventos artísticos comienza a competir con la producción literaria y periodística. Pero en definitiva, esa actividad también nos permitía desarrollar lo que queríamos mediante otros medios. Aprendimos muchísimo de esa etapa y varios de nosotros hicieron de esa experiencia su nuevo oficio como productores artísticos.

Para dimensionar un poco el caos económico, durante ese año el dólar pasó de 2.000 pesos a 10.000. Apenas asumido Lorenzo Sigaut, el ministro de economía de Viola, lanza su célebre frase “el que apuesta al dólar pierde”, al toque, la devaluación fue del 30%. De ese modo, los pocos fondos conseguidos con las ventas de ejemplares y de ventas de publicidad se nos pulverizaban a la velocidad de la luz.

Como ya lo señalé en Acuarela 3 el panorama político mostraba algunas señales de apertura, y no es casual que en ese contexto se creara la denominada “multipartidaria”, un nucleamiento de partidos políticos que deciden salir a la luz y, con mucha timidez, buscar expresar el descontento y las ya inocultables denuncias sobre el régimen. La “multipartidaria” fue una buena señal de que no todo estaba muerto o paralizado. Su primer documento es de julio de ese año y dice:
“…Por eso, no obstante su universalidad, la Convocatoria no es incondicional, no es neutral, no es indefinida. Es un pronunciamiento de la democracia, para la democracia. La solidaridad que se reclama, se quiere para asegurar un futuro consecuente con los ideales de la Nación Argentina.
Los ideales que exaltan la personalidad nacional, que afirman la libertad, la justicia y todos los derechos humanos; que aseguren una estabilidad política donde rijan tales principios sin solución de continuidad.
En un ámbito de desesperación, de angustias, necesidades, miedos e inseguridades, agravado por la crisis económico-social más profunda de la historia del país, la Convocatoria ofrece como primer elemento de solución, la solidaridad de los argentinos..."

La experiencia política de la Multipartidaria se reduciría a uno pocos meses, hasta la guerra de Malvinas, donde terminará jugando un papel lamentable. Allí esa agrupación de partidos mostró sus reales límites intelectuales e ideológicos. Pero en esos meses del ’81, fue importante su existencia, a pesar de los límites en los que debió moverse.

Los síntomas de “ablandamiento” del régimen, con la llegada de Viola y su incorporación de civiles, básicamente en gobierno municipales, pronto comienzan a revertirse. El agravamiento de la crisis económica y una incipiente movilización social opositora motoriza la llegada al poder de un sector que podríamos calificar como “más duro”, aunque esas categorías son producto de una sutileza extrema que, en aquellos tiempos, medíamos al milímetro.

El descontento de los oficiales de la línea dura con el gobierno de Viola impulsaron a Galtieri a ocupar en noviembre de 1981 la presidencia de la junta militar y en diciembre a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de la Nación. Galtieri era un viejo conocido por los rosarinos. Galtieri había estado a cargo del segundo cuerpo del ejército con base en Rosario. Galtieri comandó desde 1976 la masacre realizada por la dictadura en la región Rosario y litoral.

De este modo, las cosas, que nunca habían cambiado demasiado, vuelven a ser tan enloquecedoras y sofocantes como lo venían siendo desde hacía varios años atrás.


“música de fondo para cualquier fiesta animada”

Hay un sonido que está muy ligado a mis recuerdos de aquellos momentos. Se trata del sonido de Jaco Pastorius. Tiene que ver con el descubrimiento de un mundo nuevo de la mano de una serie de músicos que nos hicieron saltar los tapones cuando parecía que todo sería agonía luego del derrumbe del rock progresivo y elsurgimiento del "no future" punk. El descubrimiento del jazz (y mucho más) de la mano del jazz-rock fue a finales de los ´70 y comienzos de los ´80 una verdadera bendición.

De toda esa bola de música, el sonido y estilo de Jaco Pastotius sobresalió y marcó la época. Ese sonido tenía, en la Argentina, bastante popularidad de la mano de Pedro Aznar, en Seru Giran. Lo de Aznar es realmente meritorio, a pesar de usar el mismo sonido del bajo “fretless”, nunca quedó como un choreo ni como una copia patética.


Una muestra, del clásico de Weather Report, el tema “A remark you made” de
“Heavy Weather” (1977) . Luego, “Esperando nacer”, del disco de Seru Giran “Peperina” (1981). La versión es en vivo y es la que aparece en 1982 en el disco “No llores por mí Argentina”.





De paso, cuando estaba escribiendo esto, aproveché para comprarme el primer disco solista de Pastorius, “Jaco Pastorius” (1976), para despuntar el vicio. Esta edición año 2000 viene con
bonus tracks y una edición especial con una larga nota escrita por Pat Metheny que arranca así:
"jaco pastorius may well have been the last jazz musician of the 20th century to have made a major impact on the musical world at large. everywhere you go,sometimes it seems like a dozen times a day, in the most unlikely places you hear jaco's sound; from the latest tv commercial to bass players of all stripes copping his licks on recordings of all styles, from news broadcasts to famous rock and roll bands, from hip hop samples to personal tribute records, you hear the echoes of that unmistakable sound everywhere. (it may even be more imitated at this point than the previously most pervasive jazz sound to escape into the broader culture beyond the local borders of jazz, the moody harmon mute stylings of miles davis). for all the caterwauling that has gone on about new musicians that have shown up in recent years being toted as the "next miles", or the "duke ellington of their generation", or whatever, jaco outranks all of them and all of that by being the one and the only of his kind, without predecessor; the only post 1970 jazz musician known on a first name basis with all music fans of all varieties everywhere in the world. from the depths of africa where he is revered in almost god-like status to the halls of most every music university on the planet. to this day, and maybe more than ever, he remains the one and the only JACO."
De ese disco extraigo los dos primeros tracks, "Donna Lee" (Charlie Parquer) y luego "Come on, Come Over" (Pastorius/Herzog). Ambas piezas deben ir juntas!

Cali


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