domingo, 29 de junio de 2008

Un Mañana - Luis Alberto Spinetta


Página/12
Domingo, 29 de Junio de 2008

ENTREVISTA EXCLUSIVA A LUIS ALBERTO SPINETTA

“Habría que aflojar con el inventario y sumar inventiva”

El músico acaba de publicar Un mañana, su 22º disco solista, donde participan sus hijos y su padre. El Flaco habla también de la tragedia del colegio Ecos y del personaje Luis Almirante Brown, creado por Capusotto en su honor.



Por Cristian Vitale

Concebido en el entrañable e “intimísimo” universo de La Diosa Salvaje, acaba de nacer el 22º disco solista de Luis Alberto Spinetta. El CD incluye doce canciones cuyos secretos –típico en él– hay que descubrir de a poco. Con la paciencia de quien no espera más que belleza en los sonidos y en las palabras. Se llama Un mañana. “Tiene lo impredecible del futuro, más una dosis de certeza inherente a un momento preciso del futuro”, dice él –58 años, más de 400 canciones– en la entrevista exclusiva con PáginaI12. Su premisa, única exigencia para la “prensa” del disco, fue escribir las respuestas. Entonces no hay gestos, descripciones de ambiente ni metamensajes de otro tipo. Es sólo el hombre y su verbo escrito que conjuga, siempre, en presente y futuro. “Si dijera el mañana, sería una fanfarronada... pero uno intenta ver en el futuro y siempre hay un hilo de esperanza que une nuestra fuerza hacia adelante con el sentimiento de un cambio que se necesita inexorablemente, para que la vida sea mejor”, sigue.

Sostenido en la misma banda de hace cuatro años (Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería), y un “plus” doméstico entre padre, hijos y abuelo, Un mañana engloba una estética pareja, atada a la zaga Para los árboles-Camalotus-Pan, canciones pulidas, trabajadas, riquísimas en matices, tonos y melodías, siempre con un norte preciso: el devenir. Aclimata Luis: “En primer lugar, Cardone es quien merece la mirada. El ha sido el orquestador del disco, y además es el compositor de los preludios en ‘Canción de amor para Olga’. Ha sido fuerte y dulce, según la necesidad. Es el alma del trabajo. Se escribió todo”.

–¿Y el resto?

–Demostró una vez más su talento, haciendo viajes instantáneos hacia los diferentes motivos muy dúctilmente, y manteniendo a la banda en el aire como en “Vuelo al fin”, o mismo en “La mendiga”. En cuanto a Nerina, ella pacientemente elaboró bases ideales, comprendiendo los arreglos desde la base de los acordes y aportando una sonoridad sentida, profunda. Es una capa. Además, participan mis genios predilectos, Dante y Valentino. Dante se encargó de instalaciones de “pluguines” muy importantes para la mezcla digital, y Valen colaboró con unos arreglos de teclados preciosos en “No quiere decir”. Nunca hicimos algo tan juntos en cuanto a producción musical. Es un anticipo de lo que podríamos realizar si quisiéramos hacer algo grosso entre los tres. Valentino es una usina de música. Es muy reflexivo y tan autoexigente que finalmente logra en su música una fuerza descomunal. En su rap se nota esa energía lírica que lo caracteriza. Luz más luz.

–También suman Sartén Asaressi, el uruguayo Nicolás Ibarburu y Baltasar Comotto. ¿Qué pretendió lograr de cada guitarra?

–Aparecen para alternar la banda con otros sonidos y conceptos que a la vez no se apartan de la guitarra de base. Fue como guante y mano. Sartén sinfónico, Ibarburu visceral, Comotto místico. Podríamos estar hablando de una invitación a otras violas estelares como Ricardito Mollo, a quien adoro, o a Botafogo, o bien a Jaime Torres con su charango cósmico, o a Luis Salinas, el manantial de guitarra, o mismo a El Dante, quien es mi guitarra del cielo y así a tantos, pero quedará para el futuro.

–¿Cómo se podría imaginar de afuera el trabajo en La Diosa Salvaje? Aparenta cálido, artesanal, de mucho color y calor humano, y eso parece trasladarse directo a sus discos...

–No hay nada comparable a grabar canciones con las herramientas que conocés, en el mismo lugar donde soñás, con sólo la gente que te quiere... no es ninguna novedad, y funciona siempre por ese sentido hogareño, digamos.

–“Mi elemento” es, en y por principio, el tema que surge como más entrador en primera instancia. ¿Qué se le ocurre contar de él?

–Es una canción espontánea cuya letra se veía venir desde lejos, como si uno ya la hubiese hecho. Y habla de estar creando en compañía de una Musa Inspiradora que, como tal, te arrastra a belleza, a sueño, a luz, a locura, te expone a la muerte, y en definitiva es la vida misma... es nuestro elemento.

–La tapa del disco parece anticipar mucho de lo que viene dentro. Reproduce una especie de “Quijote en harapos” en el peldaño más alto de una escalera. Pero ¿qué significa, puntualmente?

–Quizás es sólo un hombre dramático dirigiéndose a lo insondable, con sus manos de cabeza de perro con ojos que le permiten ver y seguir una senda. Podría decir que es una especie de “ser atribulado”. Alguien me dijo que se parece a Mescalito, un personaje de las Enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda. Pero en verdad se parece a cada uno nosotros, sobre todo cuando uno se despierta con el pelo revuelto. El diseño es de Alejandro Ros, y es otra idea genial nacida exclusivamente de él.

–La forma –un paralelogramo– recuerda a la primera edición en vinilo de Artaud, incómoda para encajar en bateas o en discotecas caseras. ¿Tiene algún objeto similar?

–Cuando Alejandro me presentó la idea, yo reaccioné como dudando, pensando en que otra vez iba a perjudicar los embalajes, el acomodamiento en las bateas, el ensamble manual, como sucedió con el diseño de Artaud pero no. Ros pensó en todo.

–Las tres partes de “Canción para Olga” remiten a una forma de distribuir segmentos típica de los setenta. Aparece como algo floydiano o de bandas sinfónicas ¿Qué demandó la canción para ser diseccionada así?

–La canción suena en mi cabeza desde hace unos dos años. Ahora puedo incorporar a los temas casi toda la línea que compuso Cardone en los interludios, porque recién al tenerlo grabado me puedo atrever a verlo en su totalidad, y tararear lo que no es letra. Olga se transforma en muchas más partes. No es tan trágico como “El hundimiento del Hesperus” de Procol Harum, pero intenta recuperar algo de esas densidades, si vale hacer referencias. Olga tiene algo de tango, algo suburbano.

–Un duende que cura (“Canción para Olga”), otro que, transformado, quiere conocer todas las ciudades desde arriba y no ve a nadie (“Preso ventanilla”), es recurrente la apelación a los duendes en sus textos. ¿En nombre de qué los invoca?

–En el caso de “Preso ventanilla”, es como una idea del ánima errante. Se recrea en cada cosa, busca su salida hacia acá y hacia el mundo desconocido, sin configurarse en alguien o en algo. Finalmente se resume en una flor para surgir en “llamaradas” bienechoras. No tengo duendes, ¡pero tengo cinco nietos!

–El texto de “Hombre de luz” le pertenece a Luis Santiago, su padre. El ya había hecho un aporte en “Encadenado al ánima” (Durazno Sangrando, Invisible, 1975). Y ahora reaparece su pluma con algo tal vez menos críptico: “Hombre de luz que vuelas al espacio / señálame la ruta al sol”.

–Su línea en “Encadenado al ánima” era “la noche llega y tal vez mañana no exista el tiempo con sombras... sacude sus plumas la avaricia, salpicando el pasto inmolado”, genial. Es un poeta. En el caso de “Hombre de luz”, la instrumentación de teclados eleva las cosas como para crear el espacio. Cuando se va esa especie de metrónomo de guitarra, es que ya se elevó, se alejó de nuestras lógicas y mensuras, intenta situarse hacia bien bien lejos...

–Hay una frase de “La Mendiga”, tema apertura, que impacta como señal de algo fuerte: ¿quién es quien luce harapos aunque tiene su guita?

–Creo que hay gente muy pirada que aunque cobre una jubilación sale a enfrentar el vértigo de la cruel ciudad mendigando, simplemente perdiéndose, hablando sola, cantando ragas demenciales... acá y en cualquier urbe. Ella grita y no grita. No es sólo abandonismo, también es reflexión, entendimiento ante la enfermedad, la discapacidad, los ancianos, uno mismo.

–“Recuerda que la luna es sólo un cuerpo entre tus lágrimas y el vacío sideral” (“Vacío sideral”) impacta. ¿A qué alude?

–Es fácil caer en los lugares en los que uno depositó algo. Hay que crear un anti Edipo de la repetición. Más vale que fluya sin más, porque uno no puede historizar en su propio repertorio. Las canciones deben ser sin importar qué repitan. Ya lo dijo Harrison, “es sólo una canción del Norte”.

–El aura que subyace en sus últimos discos es en general calma. ¿Hay ganas de hacer uno más furioso o visceral como fue aquel descomunal doble de los Socios del Desierto o San Cristóforo?

–Cuando hice últimamente rock medio pesuti, me pareció muy propicio el momento, y justamente, igual que ahora, nunca se aflojó la lírica. Algunas voces se alzaron reclamando acústicos, o sea que siempre me preguntan la misma cosa. Los tonos, los riffs, son elementos comunes en nuestro estilo. Si no entendemos cómo pasar de la balada al ritmo denso, no nos vamos a atrever y nos quedamos en alguno de los extremos. Ya sea fuerte o no, todo es música, así que... hay que aflojar con el inventario y sumar inventiva.

Para conducir a conciencia

El 8 de octubre de 2006, un grupo de estudiantes del Colegio Ecos volvía de Chaco tras un viaje cuyo leitmotiv era la solidaridad con pares de una escuela de esa provincia. Pero un tremendo accidente a la altura de Santa Fe trocó alegría en llanto. El micro chocó con un camión conducido por un chofer alcoholizado y murieron nueve pibes. Iban al mismo colegio que Vera, hija menor de Spinetta, y desde ese momento el Flaco se transformó en uno de los portavoces principales de la campaña Conduciendo a Conciencia, que reclama una Ley Nacional de Educación Vial. Uno de los ejes “espirituales” de Un mañana es, precisamente, la militancia por la causa... “el sin descanso se hace luz en la ausencia del otro. Y somos cosa frágil ante el universo”, escribe Luis en el texto que acompaña la edición. Y agrega para PáginaI12: “Los familiares de la tragedia de Santa Fe han creado Conduciendo a Conciencia, a fuerza de dolor y fe. Cada vida que se salve a través de esta campaña u otras, es clave. No manejar si se toma alcohol, respetar las velocidades máximas, usar cinturón, llevar a los niños atrás y con cinto, usar casco en moto, no hablar por celular mientras se maneja, cumplir las normas y exigir que se cumplan. Son medidas muy importantes para tener en cuenta. No podemos subestimar tantas muertes innecesarias. Tenemos que aprender a conducirnos en todo”.



Sobre ironías y metáforas

¿Cómo toma la parodia de Luis Almirante Brown y su Artaud para millones, que recrea Capusotto en su programa?

–Capusotto es genial, me muero con sus programas desde un comienzo. En Luis Almirante Brown es muy respetuoso. El personaje no se parece en nada a mí, y sólo utiliza la metáfora, a veces grotescamente desmedida, para referirse a mí. Me muero de risa. A veces, sus temas arrancan muy bien, haciendo alarde de convicciones spinétticas y tonos con vuelo, pero después mira de costado por encima de los lentes y se pudre todo... en casa morimos. Por suerte, yo no caigo en sus lapsus comerciales ¡por ahora!

–Una vez, en un festival que se hizo en Catamarca para apoyar la causa de unos campesinos a quienes les querían quitar las tierras, dijo: “Me cago en el rock”. ¿En qué, específicamente?

–Dije eso porque hay que dejar la actitud rockerita inoperante y salir a ver las cosas con claridad para cambiar lo que está mal... si no puedo ni cambiar de tono, ¿cómo voy a poder cambiar lo que afecta la vida de mis semejantes y mi propia vida?

–Alguna vez dijo, también, que le está contestando, con más música y lírica, a un rock que escucha y le parece malo...

–Detesto la música y la letra que sobreentiende que uno es chato de pensamiento y de alma, ¿cómo combatir esa dejadez?, bien: leyendo, escuchando, escribiendo cada vez mejor, redoblando el poder lírico del que uno dispone.


domingo, 22 de junio de 2008

Acuarela 2 - Junio 1981

Vamos al segundo número de Acuarela, aparecido hace un invierno de hace ya 27 años (me parece que siempre era invierno en esa época!).



Ese 30 de marzo de 1981 “la Argentina” se estremeció por el atentado que sufriera el entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan. Recuerdo perfectamente cómo la televisión argentina repetía hasta el hartazgo esas imágenes. El país estaba alborotado, Reagan, el “queridísimo” Reagan, el que había reemplazado al molesto de Carter, casi se nos muere. Bueno, ese es el clima del comienzo de la producción del número 2 de Acuarela.



Ya gobernaba desde finales de marzo el general Roberto Viola. Martínez de Hoz es reemplazado por Lorenzo Sigaut en economía y el Proceso comienza a mostrar fisuras. Cierta política de “apertura” tiene como resultado la designación de algunos civiles en el gobierno y en algunas intervenciones municipales. Directa consecuencia de eso es el caso de Rosario, Alberto Natale (Partido Demócrata Progresista) asumía en abril de ese año reemplazando al marino Augusto Félix Cristiani.



El Proceso ya había abrochado con los alemanes un estúpido contrato para construir Atucha II. Una madrugada en “Saudades”, café que era el reducto nocturno, comentamos qué carajo era eso de la “peste rosa” y cómo que era eso de que una enfermedad sólo le agarraba a los homosexuales. De Polonia venían las noticias del sindicato “Solidaridad” y las películas de Wajda mientras la inflación galopante se comía nuestras reservas para el próximo número, pero ya estábamos en un baile imparable.



Vamos al número 2:



Tapa: manteniendo la onda del número previo, esta vez el dibujo pertenece a Susana Mattanó. Me gusta más que la anterior. Es una gran alegría para mí cuando busco en Internet y veo que Susana ha seguido teniendo una trayectoria en las artes plásticas y la fotografía.



Editorial / Simiente: En este ya nos animamos a escribir un poco más y dejar escapar nuestras pretensiones, “no por ‘subterráneos’ debemos ocultarnos en las tinieblas”. Como su titulo indica, queríamos explotar para algún lado.



Sensaciones: Una poesía de Claudio Joison. Claudio se integra al grupo desde este número y es una de las adquisiciones esenciales para nuestra fugaz pero intensa historia. Claudio luego tendrá una trayectoria muy reconocida en Rosario, gran productor artístico y de múltiples proyectos. Buena parte de los grandes eventos artísticos en Rosario de las últimas décadas tuvieron a Claudio como protagonista detrás de escena.



Cada Peldaño de la Vida (última parte): la continuación de la nota que había iniciado en el número anterior sobre la obra de Hermann Hesse. En este caso estaba ilustrado por acuarelas del propio Hesse (el nombre de la revista tiene una conexión secreta con estos trabajos). Reproduzco algunas aquí en un soporte más digno que una rústica fotoduplicadora blanco y negro. También hay un dibujo lisérgico mío, en fin. Termina con cita del libro Demian:

“Mi historia no es agradable, no es suave y armónica como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a ensueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse a sí mismos” (Demian)

Ecología 1: Si, como si fuese una lección! Y comienza con “Qué es la ecología?”, así nos metíamos en un terreno del que descubrí que allí estaba la verdadera clave del futuro de la humanidad. Esta nota es la primera contribución de Lelio Acetti, un obsesionado por la medicina, por Pink Floyd, por José Ingenieros y los males de este mundo. Hoy, quizás por todo eso, es psiquiatra. Otra incorporación importante, además, no venía de Ingeniería!.



Cuento: un cuento de Daniel García, nuestro artista de tapa original del que publicamos un cuento del año 1975 con ilustración del propio Daniel.



Reportaje – Roberto Fontanarrosa: Otra nota importante y central de este número. Extenso reportaje al “Negro” Fontanarrosa cuyo tipografía se destaca del resto porque esta nota fue escrita con una “composer”, una máquina de escribir eléctrica que mágicamente escupía los textos ajustados a los márgenes prefijados, mágia!. La nota es muy buena, y todavía no era el lugar común que luego fueron las repetidas notas a Fontanarrosa dadas por su popularidad y su accesibilidad. Quiero rescatar un tramo que se vincula con lo que cité del reportaje a Baglietto acerca de la censura.



A. ¿Tenés o tuviste problemas con la censura?

Problemas no, censura sí. Uno ya sabe qué se puede publicar y qué no Yo no voy a hacer un chiste sobre las fuerzas de seguridad, la iglesia, la religión. Por ahí uno manda un chiste sobre economía… a veces rebotan por política, otras por compromisos del diario, incluso comerciales, una vez mandé un chiste sobre Reutemann y como él escribe ahí, no va. Un chiste sobre Reagan rebotó. Pero en general son pocos. Sobre sexo se va notando un cambio, hace unos años era prohibido.

A. Se pusieron de moda los chistes de economía, no?

Si, aparte estaba todo instrumentado para que Martínez de Hoz fuera el hombre malo del gobierno. Aparte Clarín estaba enfrentado ideológicamente por ser del desarrollismo.

A. Entonces por lo que vos decís, la censura no es oficial.

Al principio del gobierno militar sí era oficial. Al grupo de Humor lo controlaban. Ahora ha aflojado mucho, pero ahora ya los mismos editores saben lo que es conveniente o no. Pero hay temas que son difíciles de medir. Una de las fortalezas de la censura es que es medio una nebulosa, no hay una línea clara que divida lo que se puede y lo que no, sino que hay una masa gris que hace que vos frenes antes. Todo lo referido a la institución familiar en muy difuso, vos no sabes si hacer un chiste de un tipo que sale con una loca porque afecta a la cosa familiar, o los “triángulos amorosos”, etc.

Dibujo original luego de haber pasado unos añitos colgado en una biblioteca



“Quisera encontrarte…”: poesía de Rodolfo Piska de quien no recuerdo detalles.



Ciencia y Filosofía: Nota cuya autoría no recuerdo, pero que reflejaba los intereses que teníamos muchos de los que hacíamos Acuarela. Muchos proveníamos de Ingeniería o Física y comenzábamos a descubrir, o intuir, las “razones” y “sinrazones” de cierta ciencia y cierta tecnología. También la subordinación de la ciencia al estado y su trasformación en instrumento de dominación y opresión.



Musicales… de los avatares de la crítica: nota con la reseña de un pequeño “megaconcierto” del 7 de mayo en la sala Lavarden donde estuvieron Baglietto, Goldin, Páez, Silvina Garré, Walter Nebreda, Acalanto, P-700 y otros. Un recorrido por lo que sería parte de la “trova”, la movida de jazz-rock local y la música de proyección folk latinoamericana. Claudio Joison se convertía así en nuestro especialista en seguir shows locales. Recuerdo en una noche de esas donde Claudio me insistía que Fito estaba para ligas mayores, yo no estaba convencido, y sostenía que su extrema asimilación con la figura de Charly lo reduciría a un plano menor. En fin, por algo Claudio hizo luego una trayectoria extraordinaria como productor musical.



Cartelera: incluía una nutrida agenda local, que muestra la ebullición por esos días de la escena musical rosarina. También se anuncia la llegada de Spinetta Jade (con su reciente disco debut “Alma de Diamante”) y de Litto Nebbia (recién vuelto al país de su exilio en México), éste último aún sin fecha. Además se recomienda un programa histórico, “Pop & Jazz”, por Radio Nacional, los Domingos a las 15:00 hs. conducido por Oscar “Chiquito” Gómez y Carlos Nunciato. Más adelante, algunos de Acuarela fuimos invitados a hacer algunos programas especiales en ese ciclo. Un honor.



Propuestas: Las revistas reseñadas son “El Superochista”, “Smog”, “Invisible” de Santa Fe, “Efe de equis” (ésta es de la facultad de ingeniería que comenzaba a desperezarse), “El maldito Chocho” originada por el grupo Cucaño, grupo de intervención artística surrealista, una máquina totalmente loca. También “Rocksario”. Aparecía “Risario”, algo así como la revista Humor, y finalmente “Nexo” de Córdoba. Claramente comenzaba a explotar las publicaciones de las distintas tribus que emergían por ese entonces en Rosario.



Recuerda… cuando venga el porvenir: poema de Rubén Vedovaldi, por supuesto, ésta también va completa. Antonio Sanchez le había puesto música y era la que siempre le pedíamos.

Recuerda… cuando venga el Porvenir



Recuerda… cuando venga el Porvenir

dale muchos recuerdos de mi parte

Dile que lo soñé dile que anduve

hablandote de él desde la infancia.

Dile que fuimos juntos a buscarlo

por tréboles de cuatro y trece hojas

en campos de primavera verde y mariposas blancas

en cientos de cometas y aeroplanos.



Recuerda… cuando venga el Porvenir

extiéndele tu mano como a un dios

Dile que eramos muchos sin cansancio

recogiendo cerezas en la luna para alimentarlo.

Dile que eramos muchos y teníamos

LOS CABELLOS MAS SUELTOS DE LA HISTORIA

Las cajitas de música más mágicas.

Las paredes más locas en los cuartos

LOS CUARTOS MAS ABIERTOS AL AMIGO

el delirio más largo en los caminos

los caminos más hondos en el día

los días más intensos en el alma

Y UNA ESPERANZA ENORME DE SER PUROS

completamente puros al tocarlo…



Recuerda… cuando venga el Porvenir

dile que no hemos desaparecido

dile que no hemos sido hallados muertos

con la cabeza rota de artificios

el corazón hinchado de venenos

y la canción ultrajado por otros.

Dile que sólo estamos un poco demorados

no muy lejos de aquí seguramente

pero que, desde siempre y sin duda alguna

hemos salido todos a buscarlo.



Recuerda…

cuando venga el Porvenir



Ruben Vedovaldi



El equipo que hizo posible el número 2 de Acuarela fueron, según consta en la contratapa: Juan C. Villalonga, Ricardo Tarditti, Benito M. Vicioso, Guillermo Solé, Héctor Escobar, Antonio Sanchez, Lelio Acetti, Claudio Joison, Susana Mattanó, Daniel García.



En la foto Benito y Guillermo por esos días. En la otra yo, multiplicando el pan.



martes, 17 de junio de 2008

Cosas que algunos tienen que decir


Como vamos a jugar en serio, voy a cumplir. Por un lado voy a reciclar a su debido momento y oportunidad el contenido de la versión previa de este blog. Por un lado, como muestra de vigencia de las cosas y de… coherencia? Veamos, esto pone de manifiesto que he publicado cosas del señor J.P.Feinmann, por un lado, a pesar de mi distanciamiento por su seguidismo oficialista. Por otro lado, quiero con esta nota, tímidamente introducir una reflexión, que prometo será extensa, acerca del mundial 1978. Este artículo de Feinmann es un homenaje al dibujante Rep y a esos momentos en que alguien tiene que pegar un puñetazo en la mesa y decir las cosas. Observen la fecha, para ubicarnos en el tiempo y el espacio (televisivo).

Cali

Página/12, Sábado, 24 de Diciembre de 2005

Cosas que algunos tienen que decir

Por José Pablo Feinmann

Rep dibuja reflexiones. Rep es invitado por los escritores a esas citas que hacen para hablar de literatura. Rep dice cosas que otros no dicen. Rep tiene dos dibujos –entre tantos otros– que son excepcionales. Si rescato dos es porque fueron los que más me sacudieron, por así decirlo, las tripas. Uno salió hace tiempo. El otro, ayer.

En el primero se veían dos construcciones arquitectónicas: el Estadio Mundialista de River Plate y el edificio de la ESMA. Este dibujo forma parte de una novela que publiqué en 2003 bajo el título: La crítica de las armas. Cito un párrafo: “De las dos (construcciones) surgían gritos poderosos. En verdad, de una surgía un solo grito. De la otra, varios. Del Estado Mundialista el grito era unánime, era el grito hermanado del pueblo de la nación: ‘¡¡¡Gooooolllll!!!’ De la ESMA surgían múltiples gritos, todos distintos, todos expresando el dolor, la vejación: ‘¡¡¡Ayyyy!!! ¡¡¡Arrrrgh!!! ¡¡¡Aggg!!!’. ¿Oían los torturados de la ESMA el grito sagrado de los hinchas de la selección militar? ¿Oían –querían oír– los hinchas de la selección militar los gritos de los torturados de la ESMA? Lo que torna incómoda esta cuestión (incómoda, no para las víctimas de la ESMA, sino para los festivos hinchas del ‘matador’ Kempes) es la obscena cercanía de los dos lugares”. El texto sigue. Se trata de una novela que incluye entre sus temáticas la de la culpa colectiva de los pueblos. Y, por fin, dice esto: “Cuando un pueblo está a quinientos metros del horror y, aun de ese modo, salta de alegría, tiene que preguntarse, entonces, qué es, qué fue ese día, qué relación estableció –ante semejante cercanía espacial– entre su conciencia moral y la ética de los asesinos”. Le pedí el dibujo a Rep. Mi intención era publicarlo en la novela. Nos desencontramos (por culpa de una de mis tantas distracciones) y no pudo ser. Pero, de todos modos, allí quedó, descripto por el narrador.

Ahora Rep publica otro dibujo. Es un tipo desnudo que larga un grito de hartazgo. “¿Saben qué? Me tienen las pelotas llenas con Maradona”. Al pie del dibujo, Rep escribe: “Alguien lo tenía que decir”. Alguien tiene que decir lo incómodo. Lo que nadie dice. Alguien tiene que estar en contra de un circo perpetuo que todos apoyan. Del que todos gozan, de una u otra manera, ingenuamente, auténticamente o del modo más perverso. Alguien tiene que decir que contra los ingleses Maradona hizo dos goles muy, pero muy diferentes. En uno se apiló a medio equipo inglés. Y utilizo deliberadamente el verbo apilar porque era el nombre que el verdadero Borocotó, el padre del diputado-vergüenza, usaba para sus crónicas. Apiladas, así les decía.

Maradona, sí, se apiló a un montón de ingleses y la puso en el arco. Fue glorioso. El otro, el de la mano de Dios, fue una picardía criolla, una más de las tantas picardías criollas con las que llegamos a ser un gran país. Ese gol fue una mierdita bien armada. La pelota era del arquero inglés. El tipo había salido bien. Pero el Diego metió la mano y vengó la humillación de Malvinas. ¡Qué piolas que somos! ¡Qué grande el Diego!

Ahora lo declararon el (creo) mejor conductor televisivo del año y le dieron qué sé yo cuál plaqueta de oro. Se la dio la otra diva del país liviano y bobo. Del país cuyo riesgo-país ya no se mide, por suerte. Pero su riesgo-pelotudo es infinito, por desgracia. Ahora, también, tuvo otro lío en Brasil. Uno más: como cuando salió con un rifle a balear periodistas que, en efecto, le tenían tan llenas las pelotas como él se las tiene llenas a Rep. Un policía (dice la noticia) lo apuntó con un revólver y el Dios de la Mano Divina (él) le dijo: “Tirá que vas a ser famoso”. El síndrome John Lennon.

Y nada más. O sí: esta nota no es antipopulista. No soy Sebreli. Amo el fútbol, pero Maradona, que ya no lo ejerce, sigue jugando de cualquier cosa en un partido que muchos no queremos ver y nos lo imponen a cada rato, agobiantemente. Un partido del que podemos decir, con el entrañable Rep, que nos tiene repodridos. Que nos tiene ¿Saben qué? Con las pelotas llenas.