viernes, 30 de mayo de 2008

Acuarela 1 - Marzo 1981

A modo de contexto, ya comenté qué sucedía en ese final de 1980 e inicios del 1981 cuando sacamos el número 1 de Acuarela. En primer lugar, la salida del primer número, formalizó la constitución del grupo y a mostrarnos ante los demás. En esos años, era esencial tener un grupo de afinidad para poder sobrevivir. Hacerlo público era otra cosa.

Comenzar a mostrarse significaba que uno quedaba expuesto a diversas cosas, algunas, las obvias de toda actividad que uno intenta hacer pública, y otras tenían que ver con que, como dice el tango, “yo sé que ahora vendrán caras extrañas”. La mayoría fueron las positivas y entrañables, inolvidables, pero también estaban las “otras”, que había que identificar para saber hasta dónde hablar y hasta dónde hacer intimidad. En ese momento hablábamos de “punzar” cuando alguien trataba de pincharte para sacarte cuáles eran tus gustos y qué pensabas de esto y de lo otro. Por ahí era un simple mortal que buscaba con quién hablar o podía ser un jodido que buscaba perejiles para apretar. Nadie lo sabía y eso requería de paciencia, mucho tiempo en el café y las mil verificaciones, y por supuesto, una irresponsabilidad que nos divertía, porque además, ¡había que conseguir chicas!

Así es que el grupo comienza a mostrarse en la comunidad “alternativa” de aquellos años en Rosario.

Veamos al número 1:

Tapa: Dibujo y Creación de Daniel García, hoy me resulta un dibujo hiper-naif, en onda hippie tardía y un vuelo a lo Roger Dean (buscando un logo con tipografía original). En fin, vale por la firma del autor en sus primeros pasos.

Editorial: muy corto, sin decir nada. Sólo para decir hola, existimos.

“Cada Peldaño de la Vida” (primera parte): Nota central sobre Hermann Hesse, es de mi autoria y cierro, en ese momento, un período de casi 5 años de lectura absoluta, hasta lo inimaginable, de Hesse. Durante ese tiempo no sólo leía a Hesse, sino que leía todo lo que hubiese a mi disposición sobre literatura alemana y autores relacionados a Hesse que mi obsesión me hizo leer (de algunos ni me acuerdo qué libro leí!). Desde 1977 conocía y frecuentaba la Biblioteca Argentina “Dr.Juan Alvarez”, un santuario monumental donde los ficheros eran investigados cual si fuese un google humano, sólo que aquí lo digital era en serio, con los deditos pasando una ficha atrás de la otra, horas y horas buscando y pidiendo libros. Así pasaron de Hesse (la mayoría de Hesse me los compraba), Thomas Mann, Rainer Maria Rilke, Arnold Zweig, etc.

“El hombre invisible”, poema de Alex, no recuerdo el verdadero nombre del autor, aunque lo sospecho, si es así, más allá de la “pálida” que escribe, también éste estaba buscando chicas.

“Las ganas de seguir…”, nota importante, reportaje a Juan Carlos Baglietto, hecho a inicios de 1981. Un Baglietto, aún barrial, que estaba ese año comenzando su carrera solista, aunque hacía poco nos había sorprendido con una aparición con el grupo “Irreal”, grupo en el cual lo habíamos conocido, y que tras una separación “forzada” por aprietes de la policía se habían desactivado. En Irreal tocaba Daniel “Tuerto” Wirtz, el gran baterista que falleció en febrero de este año.

Creo que no me equivoco si digo que este es el primer reportaje que se publica de Juan Carlos Baglietto. Recuerden que unos meses después explota la “trova”. Es increíble leerlo y ver las cifras de público que se manejaban como cifras exitosas (300 a 500 personas) y la convivencia natural con la censura.

Rescato el fragmento final de la nota:

(La conversación transitaba por el trabajo conjunto y la influencia de MIA, el grupo de los Vitale y cía por entonces, sobre el trabajo que venía haciendo)

B: Influye en el sentido que nosotros adoptamos las cosas de ellos que nos parecen positivas para Irreal pero sin perder nuestra identidad. Así se crea el fichero que nos permite mantener una comunicación con nuestro público a través de boletines mensuales que informaban de nuestras actividades. Esto genera respuesta, yo recibía 5 cartas por día. También empezamos a pedir la opinión por escrito a la salida de cada concierto, esto es quizás más válido que el mismo aplauso. Otra actividad fue la grabación del cassete en forma independiente, basado en la actuación del teatro La Paz de Tucumán, y que está agotado. El fichero reúne más o menos 500 personas y está parado por el momento. Por otra parte la evolución del grupo nos lleva a incorporar a nuestros espectáculos elementos no tan habituales en grupos de rock como ser partes corales, expresión corporal… así nos presentamos en el Chaco con buena repercusión asistiendo 400 personas. Nos presentamos el Día de la Raza e hicimos “1492 ó …” y justamente dos días antes se habían revelado los Tobas, lo que daba una predisposición especial. Cuando ya estábamos por terminar no podíamos tocar más, porque todos estábamos llorando, músicos y público. Fue hermoso. Luego tocamos en el anfiteatro de Santa Fe con 500 personas, en Ingeniería en Rosario (Nota: en mi facultad de entonces!), en el ciclo MIA que comenté antes. Luego teníamos que tocar en San Nicolás, ya teníamos 260 entradas vendidas con dos días de anticipación y la presentación fue prohibida. Esto nos sorprendió muchísimo por la falta de argumentos para justificar esa medida. Además no creemos que lo nuestro sea censurable de modo alguno. Nuestros temas no pueden ser confundidos con algo de carácter panfletario, ante todo tiene criterios artísticos, no pierde el concepto de poesía.

A: ¿Qué pasa con Baglietto de ahora en más?

B: Me voy a presentar como solista en un ciclo de conciertos en algún teatro de Rosario y haré una presentación en el Café de la Flor (Nota: reducto amigo y con buena música, no era más grande que el living de un departamento). Me acompañarán Fito Páez, Rubén Goldín y otros músicos amigos.

A: ¿Y el Irreal “fantasma” del 3 de enero? (Nota: ese enero Baglietto se presenta como solista en el Anfiteatro Municipal y sorpresivamente se junta Irreal en el escenario, para sorpresa de quienes conocíamos de la prohibición. La foto de Baglietto que acompaña esta nota la tomé esa noche)

B: El recital del Anfiteatro indica las ganas de cada músico de volver a tocar, Irreal está más unido que nunca y por eso va a volver a tocar.

Sigamos con el número:

“El Pastor de Fantasmas”, nota sobre Roberto Arlt, nota que afanamos pedazos enteros de algún lado para reemplazar de apuro la nota “autocensurada” sobre Pérez Esquivel. De paso nos manteníamos en una línea “artístico-literaria”.

“Prensa Alternativa”, una notita de dos páginas donde hablamos de la cultura “beat”, mayo ´68, Kerouac, Sartre, etc. Esta nota es el verdadero editorial del número.

“Viento”, poesía de Daniel García, nuestro diseñador de tapa.

“Galería de estatuas”, cuento de Daniel García. Si, se era artista integral o no se era.

“Propuestas”, registro de las revistas hermanas que andaban por esos días en la calle: Rocksario, Smog, Invisible (Santa Fe), El Superochista. La primera, de Danielito González, un personaje increíble, infaltable en todos los recitales. Pasados los años, me lo he encontrado como productor de Luis Salinas. SMOG, con Horacio Vargas a la cabeza, hoy director de Rosario/12 (Página/12). Invisible, para mi una de las más sólidas de ese momento y el superochista, porque en ese momento se filmaba en Super8, no había cámaras digitales ni YouTube, no.

Pasado un Tiempo, poema de Rubén Vedovaldi: Esta va entera.


Pasado un tiempo

Un día llega en que todo se da vuelta
pobre de vos si estabas mal parado.
Los que más abrazaste no vuelven
los duraznos ya tienen gusanos.

En las puertas te sueltan los perros
y en sus fiestas pasás por extraño.

Mientras todos saltaban pantános
vos te pasabas los años en el barro
mirado el cielo
pidiendo la lluvia
esperando del viento algún milagro.

A los bosques los fueron talando
(los paraísos no son para siempre).
En tu cabeza se ha secado un niño
y en tu bolso llevás todo el peso
de un espejo lloroso y nublado…

son las cosas que nunca quisiste
poner bien en claro.


Contratapa con poesía de Marcelo Guillamet “Regresa, Aparición, Regresa” (Marcelo era estudiante de física y fanático de Frank Zappa, a quién se parecía increíblemente)

Finalmente, el staff completo que aparecía en ese número era: Antonio E. Sánchez, Juan C. Villalonga, Rubén E. Vedovaldi, Marcelo Guillamet, Benito M. Vicioso, Guillermo E. Solé, Ricardo Fornasero, Daniel H. García, Ricardo Tarditti, Liliana Pedraza, Alejandro Jaime, Estela Sanetti, José L. Bustos.

En mi pieza, se puede ver una foto de Hesse en la biblioteca y a Jon Anderson en la pared.


Los Libros de la Buena Memoria

Como he tenido muy poco tiempo en estos últimos días, aprovecho para seguir "reciclando" viejas notas del blog previo. El suplemento Radar (Página/12) trae una sección muy buena (cabe señalar que es para mi el mejor suplemento dominguero) en donde un artista elige una obra de otro artista para escribir sobre ella. Esta nota salió, creo el 4 de marzo de 2007 (fecha dudosa porque no la coloqué en la entrada original). Bueno disfrutenlá.

Cali

un músico elige su canción favorita: ariel prat y “los libros de la buena memoria”, de spinetta

La llave del mandala

Por Ariel Prat

Mis gustos musicales están muy arraigados en general al tango y a la milonga desde pibe. La radio fue mi guía, no tuve tocadiscos ni tele hasta casi la adolescencia. Pero cuando escuché al Flaco por primera vez en el ’74, fue Pescado 2, su voz me orientó a otro margen del arrabal, acompañado por esa poesía única de reo en franca explosión atronadora y misteriosa, como escribiera alguna vez para una canción que nunca terminé el flaco Guillermo Saavedra (“el tiburón de Pompeya”): “Tu voz pecera luminosa/ me lleva más allá del fastidioso escollo de los verbos”, ¿qué más?...

Una noche en Zaragoza, en una cena después de un concierto (el único allí), me junté con él y su gente. Recuerdo que fue en el 2002, justo había terminado el Mundial, y el Flaco iba por primera vez de gira por Toulouse, Barcelona y Zaragoza. Tuve la oportunidad, luego de hablar de nuestra gran pasión, que es River, de contarle algo que quería que supiera; por cariño a su obra y a su don de personaje turro pero en frac y por mi rendida admiración: “Flaco, en todas las pruebas de sonido, hace años que como talismán hago una versión de ‘Los libros...’. Es infaltable, y a veces los músicos se enganchan en la versión. Qué sé yo, quiero que lo sepas, ese tema es parte de mi entraña porteña y musical y lo amo profundamente...”. Quedó esto como parte de la conversa, se asombró un poco y al rato, a los postres, me dijo: “Negro, por favor, acercate...” Yo pensaba: “¡Zas!, ¡el Flaco me va a contar aquel secreto, el flujo de la poética spinettiana y el sacudir jadeante de sus sueños...!”. Puse la oreja a su voz en medio de la mesa aragonesa, preparado para recibir el mandato, ¿la llave del mandala quizá?...

“Decime, ¿acá es cierto que el salchichón es lo mismo que el salame?”

Licor no vuelvas ya, ¡¡¡deja de reír!!!!

Alto el flaco, todo un libro él...

Tras su presentación en el Festival Internacional del Tango, Ariel Prat, “El Juglar” porteño radicado en España, interpretará varios de sus temas conocidos y parte del que será su inminente sexto trabajo, nuevamente con Dani Buira y el acompañamiento de su “Club Murguérico”: Miguel Suárez (guitarra, bajo y coro); Nano Campoliete (guitarra, acordeón y coro); Ale Caraballo (bombo murguero y cajón); Javi Giangualani (bombo murguero); Esteban Buazzo (percusiones) y Omar Massa (bandoneón) .
Todos los jueves del mes a las 22 en C. C. Torquato Tasso, Defensa 1575, San Telmo.
Y el viernes 9 en el Aserradero de Rosario, también a las 22.

Los libros de la buena memoria

El vino entibia sueños al jadear
Desde su boca de verdeado dulzor
Y entre los libros de la buena memoria
Se queda oyendo
como un ciego frente al mar.
Mi voz le llegará
Mi boca también
Tal vez le confiaré
Que eras el vestigio del futuro.

Rojas y verdes luces del amor
Prestidigitan bajo un halo de rouge.
¿Qué sombra extraña te ocultó de mi guiño,
que nunca oíste la hojarasca crepitar?

Pues yo te escribiré
Yo te haré llorar
Mi boca besará
Toda la ternura de tu acuario.

Mas si la luna enrojeciera en sed
O las impalas recorrieran tu estanque
¿No volverías a triunfar en tu alma?
Yo sé que harías largos viajes por llegar.

Parado estoy aquí
Esperándote
Todo se oscureció
Ya no sé si el mar descansará...

Habrá crecido un tallo en el nogal
La luz habrá tiznado gente sin fe
Esta botella se ha vaciado tan bien
Que ni los sueños se cobijan del rumor.

Licor no vuelvas ya
Deja de reír
No es necesario más
Ya se ven los tigres en la lluvia.

“Los libros de la buena memoria” integra el LP El jardín de los presentes, tercer y último disco de larga duración de la banda Invisible, que integraban Luis Alberto Spinetta (voz y guitarra)’, Carlos “Machi” Rufino (bajo) y Héctor “Pomo” Lorenzo (batería). Invisible nació en octubre de 1973; fue la tercera banda de Spinetta, tras la separación de Pescado Rabioso. Con Invisible, dijo alguna vez Spinetta, se alcanzó cierto balance: “Si el primer disco de Almendra fue dulce y el segundo agresivo, en Pescado sucedió al revés: con el segundo disco doble se almendrizó el sonido. Con Invisible llegó el equilibrio entre ambos mundos”. El debut en vivo fue a fin de año, y a principios del ‘74 editaron sus primeros simples: “Elementales leches” y “Estado de coma”. El primer LP, Invisible, tenía una duración tan extensa que traía un simple a modo de “bonus”, con las canciones “La llave del mandala” y “Lo que nos ocupa es esa abuela, la conciencia que regula el mundo”. Sus dos LP siguientes serían el “conceptual” Durazno sangrando (1975) y El jardín de los presentes (1976), donde ya se había sumado el guitarrista Tomás Gubitsch y se incorporaron como invitados Gustavo Moretto y los bandoneonistas Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini. “Los libros de la buena memoria”, “El anillo del capitán Beto” y “Que ves el cielo”, tres de las canciones de este disco, terminaron entre las más conocidas de la banda, que se separó inesperadamente en su momento de mayor popularidad, tras dos recitales en el Luna Park, en diciembre del ‘76.



jueves, 22 de mayo de 2008

El disco "negro" de Serrat


Apenas salido del horno, sería en 1973, por esas cosas que en aquel momento hacían que Serrat se escuchaba y mucho y que mis hermanos mayores habían comprado o se lo habían prestado, llegó a mi pieza el disco negro de Serrat , "Miguel Hernadez". Todo negro y con letras grises, difícil de leer la contratapa y las lettras. Incluso un Serrat con barba en la contratapa. Todo era distinto al Serrat de la TV. Creo que fue para mí la primera vez que entendí que las tapas eran parte del contenido. Me impactó, y aún hoy me resulta en uno de los mejores discos de Serrat, que luego me obligó a saber y leer sobre Miguel Hernández y la guerra civil española. Nuevamente, esta es otra entrada que reciclo de "Tester de Violencia" 1.0.

Aquí les dejo a Serrat presentando, en 1974, con un acompañamiento despojado, "nanas de la cebolla"

Cali






Letras de las canciones: Miguel Hernández

Música de las canciones: Joan Manuel Serrat, excepto «Nanas de la cebolla», por Alberto Cortez

Arreglos y Dirección musical: Francesc Burrull

Compañía Discográfica: Zafiro/Novola

Referencia del LP: NLX 1034 B - Dep. Legal M. 43.426/1972

Grabación: En los Estudios AUDIO FILM de Madrid

Técnico de Sonido: Juan Manuel Vinader

Fotografías: Colita, Archivo y Familia Miguel Hernández

Diseño: Enric Satue

Texto de Joan Manuel Serrat para una edición mexicana del disco:
«Conocí a Miguel Hernández en uno de aquellos bancos del umbrío jardín de la Universidad, la vieja y entrañable Universidad Central a cuyo balcón principal un glorioso día se asomó la libertad para arrojar sobre la acera el busto altivo del dictador. Gran día aquél. Luego llegaron sus lacayos y nos comieron a palos, pero no importa.
En aquellos bancos hablábamos de amor, conspirábamos contra el régimen, leíamos poesía y tomábamos el sol al mismo tiempo. En aquellos claustros, en aquellos jardines, en aquellas aulas, entre octavillas clandestinas y apuntes de Genética Aplicada, también iban de mano en mano los maravillosos libros que desde Argentina nos hacía llegar la Editorial Austral –bendita sea– y que nos devolvían a aquellos que fueron condenados al ostracismo, con toda su voz y todo su acento. Aquellos libros eran ventanas abiertas por las que entraba un aire nuevo que ventilaba el tenebroso tiempo de la dictadura.
Quisiera que los que escuchen estas canciones recuerden que su autor fue un poeta perseguido, condenado y encarcelado. Un hombre que murió en prisión por el delito de pensar y escribir cosas como las que aquí pueden oír.
Fue un pastor de cabras, fue una persona comprometida con su gente y con su tiempo. Un hombre sencillo y sensible que amaba la libertad y decía: "... soy como el árbol talado que retoño y aún tengo la vida" ... y se la quitaron.
Que el destino mantenga fresca la memoria y nos libre de aquellos que asesinan a los poetas y a la poesía.»