domingo, 22 de julio de 2012

Insensatez

“Insensatez” es un tema compuesto por Antonio Carlos Jobin a inicios de los 60  y publicado en un formato instrumental en su primer disco internacional en 1963, en el disco  “The Composer of Desafinado, Plays” (Verve). Pertenece a una época musicalmente revolucionaria, cuando estalla el fenómeno de la bossa nova. Estallido que aún no se ha apagado y no deja de tener ecos renovados todos los días.

Una lindo ejercicio para escuchar música es degustar cómo un tema admite lecturas y relecturas por distintos intérpretes, estilos y tiempos. El secreto de un clásico, o de de un standard radica en dónde? ¿su valor melódico?, ¿sus silencios? ¿su poesía?, ¿clima?, ¿simplicidad?, ¿complejidad?. ¿Cuál es la magia? No se sabe, esa es la magia.

Escuchemos la versión de aquel disco de 1963. Es su primer disco en los Estados Unidos y para un sello tradicional en el ámbito del jazz como es la Verve.

Arreglos y Dirección: Claus Ogerman. Grabado en New York e tre el 9 y 10 de mayo de 1963. Engeniero de sonido: Phil Ramone. Producido por Creed Taylor. Antonio Carlos Jobim - Violão, Piano. http://upload.wikimedia.org/wikipedia/en/c/cb/Thecomposerofdesafinadoplays.jpgSolos: Leo Wright (flauta), Jimmy Cleveland (trombone)
Baixo: George Duvivier

 

Si saltamos en el tiempo, vamos a una de las varios tributos que Pat Metheny le ha dedicado a Tom Jobim y en particular a “Insensatez”, que en inglés inmediatamente tomó el nombre de “How Insensitive”.

Esta es una versión tomado de los conciertos del Pat Metheny Group del DVD “Speaking of Now Live” (2003). Pat Metheny, guitar - Steve Rodby, acoustic bass, Antonio Sanchez, drums, and Lyle Mays, grand Steinway,joining in towards the end.

miércoles, 18 de julio de 2012

Un apunte más sobre lo lindo que se viene (post Rio+20)

Esta nota es una pequeña profundización de la anterior titulada “Rio+20 y algo de lo que se viene”.

El primer punto que señalé en aquella nota, como uno de los elementos centrales que caracterizarán esta etapa “post Rio+20”, lo titulé “Sin ONU mediante, aparecen las políticas “customizadas” del sector privado, gubernamental y no gubernamental”.

Muchos podrán creer que en Rio+20, dados sus pobres resultados, no pasó nada. Grave error. La pobreza de esa reunión tienen importantes consecuencias, una de ellas, es que el sector privado o corporativo, tendrá un rol casi excluyente en los próximo años en la agenda del desarrollo sostenible. Esto es consecuencia directa del vacío dejado por la comunidad internacional y la ausencia de una institucionalidad global multilateral a la altura de la historia,

Esto es malo, no porque las corporaciones sean per se portadores del “mal”. Sino porque las políticas sectoriales no alcanzan para afrontar el desafío que tenemos por delante. En particular, el sector privado, puede hacer mucho, pero nunca será suficiente ni podrá siquiera aproximarse a una política internacional concertada.

Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de representantes del sector privado que coincide con lo que estoy señalando. No es la única voz que comienza a señalar esta situación. El sector privado está observando que el vacío los ha dejado en el centro de la escena, por ejemplo, Sebastián Bogorito, director Ejecutivo del poderoso Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible, señala que “en el sector empresarial no había optimismo, sino una sensación de urgencia: se sabía que no importaba lo que el documento de los países decía o no decía, porque los temas ya estaban en la agenda y a partir de ahora se van a tener que discutir en otras instancias”. Terminada la cumbre, se abre una nueva etapa de desafíos en la que se buscará llegar a las definiciones necesarias que los líderes internacionales decidieron dejar para más adelante

Esto que sigue se publicó este Domingo en el diario Perfil:

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15/07/2012 Perfil - Nota - Sup. Especial - Pag. 4
Privados, en busca de liderazgo político
MARCELO IEZZI*
Responsable de la práctica de Desarrollo Sostenible de PwC Argentina.

Terminó una Cumbre de la que se esperaba más de lo que pudo dar. El momento no fue el ideal, con toda Europa sometida a una muy profunda crisis y con Estados Unidos viviendo un lento proceso de recuperación.

En este contexto, no se tuvo la determinación necesaria para lograr el cambio que se había propuesto a través de dos objetivos centrales: transitar el camino hacia una economía verde y disponer de un marco de gobernanza mundial para temas de alcance global, tales como el cambio climático.

Ambos objetivos fueron demasiado para líderes políticos muy concentrados en sus agendas de muy corto plazo y estricto alcance nacional.

Algunos creyeron ver amenazadas sus soberanías ante una institución de gobernanza global, otros se adivinaron financiadores de un cambio que produciría beneficios globales pero no tantos en sus votantes como para salvar su continuidad política.

El sector privado, que es el que con su producción de bienes y servicios da cuenta de la mayor parte de los consumos energéticos y de recursos naturales, así como moldea los patrones de consumo de la inmensa mayoría de la humanidad y genera o no incontables puestos de trabajo, emerge de esta cumbre sin nuevas guías de liderazgo político hacia el desarrollo sostenible. Seguramente tomará nota de esta situación: muchas de las empresas son evidentemente globales, sin límites de geografía política, y reciben demandas por conductas ambientales, sociales y económicas crecientes y cada vez más concretas por parte de una diversidad de actores, desde el simple ciudadano hasta el más fiel consumidor, pasando por ONGs, gobiernos, empleados y académicos. Un buen número de ellas ya sabe que su presente y su futuro están íntimamente ligados al éxito en alcanzar formas de producción sostenibles, inclusivas, transparentes y rentables y, confían en sumar al resto de sus pares en esta nueva etapa.

Por ahora, parecen ser los actores centrales que guiarán esta etapa post Río+20 que muchos políticos decidieron no liderar.

sábado, 14 de julio de 2012

Cuando la caridad viene en botellas

Observo con cierto asombro como las empresas de gaseosas y aguas embotelladas, que durante años fueron foco de críticas por la proliferación que promueven de envases descartables -uno de los símbolos más perversos de la sociedad de consumo- han iniciado desde hace un tiempo un prolijo lavado de imagen y se han convertido en activas protagonistas de campañas solidarias y ambientales. Tal es el caso de Coca-Cola, Villavicencio, entre otras como la recolección de tapitas, uso de botellas en construcción, etc.

El caso particular de las aguas embotelladas, mineralizadas o minerales merece especial atención. No sólo desvían la atención respecto del incremento de envases y recursos no renovables que despilfarran, sino que además, su mayor virtud ha sido la de “privatizar” de facto algo que nunca se “privatizó”, el consumo de agua.

Si bien mucho se habla en los últimos tiempos acerca de privatización de la naturaleza y de mercantilización de los bienes comunes, particularmente en los debates previos a Rio+20, es poco lo que se enfatiza sobre uno de los mayores y elocuentes despojos que se nos hace en nombre del mercado como es el caso de las aguas minerales.

Esto que digo, no es nuevo, recomiendo leer ¡Vienen por el agua! (y mirar sus videos) que publiqué aquí hace un par de años.(1)

Está claro que las buenas intenciones con que se realizan campañas para recolectar tapitas de gaseosas o botellas con fines solidarios no está puesto en duda. Hasta me animaría a decir que detrás de estas campañas se encuentra gente del sector empresario bien intencionada que encontró de este modo una manera de canalizar fondos hacia objetivos irreprochables.

Pero advierto que las organizaciones de la sociedad civil no deben perder su capacidad crítica sobre el sector corporativo. Debe advertirse que las empresas procuran con estas campañas consolidar un mensaje tranquilizador hacia la sociedad, mostrándole que virtuosamente, pueden “solucionar” el problema ambiental y, al mismo tiempo, movilizar recursos hacia causas nobles. Lo que en realidad hacen es ocultar el problema y transferir monedas, en comparación a lo que significaría tener que hacerse cargo por el pasivo ambiental que ocasionan y la fantástica renta que obtienen al haber creado el “mercado” del agua embotellada.

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(1) el video The Story of Bottled Water” (2010) tiene la opción de verse subtitulado en español en la opción CC de YouTube.