Llegamos a 1990 y, supongo que hay más de una razón para que éste sea el primer año, luego de 18, en que Simone no publique un disco nuevo. Luego del confuso 1989, supongo que era esperable que hubiera un hueco. Aquí es donde una discográfica muestra sus habilidades para sacar lo mejor de un artista o por el contrario, opacarlo. Opino, como mucho otros, éste era el momento para salir con un disco en vivo que cerrara un ciclo que en materia de shows, había sido espectacular. Pero no lo hizo.
Para no romper el casi imposible ejercicio de sacar un disco nuevo por año (y sus interminables giras) la CBS decide editar “Liberdade”, una compilación de temas de diversos discos de su catálogo de Simone de los 80. Sólo un banda es nueva, un registro en vivo, y que amplifica la ausencia de un digno registro en vivo de la época. Se trata de un cierre de show con “Liberdade, liberdade” y “O amahá”. Liberade Liberdade había sido uno de los sambas enredos más populares de los carnavales de 1989.
El disco está bien como compilación, pero, la CBS debió tratar mejor a un artista que le había hecho ganar seguramente mucha mucha plata.
Pero como de estas cosas hay que salir para arriba. Vamos al año 1991, en el Montreux Jazz Festival de ese año, Quincy Jones la lleva para hacer juntos “Comencar de Novo”.
TV SIMONE | Montreux Jazz Festival Noite dos cantores e compositores com Quincy Jones e Big Band Casino - Montreux, Suíça - 19 de julho de 1991 Exibido no programa Free Jazz In Concert Apresentação: Beatriz Becker Rede Manchete - 12.04.1992 APRESENTAÇÃO Free Jazz In Concert Beatriz Becker SIMONE Começar de novo (Ivan Lins/Vitor Martins) com QUINCY JONES E BIG BAND
Cartaz Oficial - Montreux Jazz Festival 1991
Cartaz Oficial - Montreux Jazz Festival 1991
Al año siguiente, Simone, nuevamente con el padrinazgo de Quincy Jones, ahora tiene su propio show dentro de Montreux Jazz Festival de 1992. Allí realiza el siguiente repertorio:
1. Cais 2. Isto Aqui o que é 3. Iolanda 4. Meu Bem querer 5. Alma 6. Eu sei que vou te amar 7. Gota D'aqua 8. Começar de novo 9. Sambas (pot purri) 10. Maria, Maria 11. Sera 12. Isto aqui o que é (Ary Barroso, no Caetano como dice la TV) 13. Mania de você
Músicos Luiz Chaffin Ricardo Leao Victor Chicri Ze Canuto Jorjao Paulo Braga Regência 'Mario Bauza Orchestra' Quincy Jones
Tengo en video la presentación de la TV de Brasil, Maria María y Isto aqui o que é (Con Rita Lee!)
TV SIMONE | Montreux Jazz Festival Casino - Montreux, Suíça - 6 de julho de 1992 Exibido no programa Free Jazz In Concert Apresentação: Nelson Motta BAND TV – 1992 APRESENTAÇÃO Free Jazz In Concert
No es necesario que lo repita para aquellos que siguen las entradas de este blog, Beatriz Sarlo es para mí una de las intelectuales más brillantes e implacables que tiene la Argentina. Hace una semana y días que participó en el programa “6, 7, 8”. Para mi gusto, no fue un debate, mientras ella reflexionaba sobre lo que le presentaban o planteaban, el resto del panel, incluido el “intelectual” Forster se dedicaban a sobreactuar un discurso aburrido, repetido y sin matices que es la ideología del “modelo”. En fin. El programa devino en un diálogo poco eficaz, pero mostró a Sarlo en capacidad de decir lo justo y callar ante las brabuconadas que debían ser pasadas por alto.
Fueron muchísimas las repercusiones de ese programa, no podía ser de otra manera, así lo entendí desde el mismo momento que lo estaba mirando en vivo (me avisaron oportunamente). Eso habla de la potencia Sarlo.
Primero quiero poner una breve entrada del blog “Sin quórum” del diario La Nación:
Sarlo, a la carga: “La calidad periodística de 678 no existe”
Cuando pensaban que la polémica había terminado, ella dobló la apuesta. Beatriz Sarlo volvió a cargar contra 678 y contra el “aparato cultural” que impulsa el kirchnerismo. Luego de una semana de acusaciones cruzadas, la intelectual volvió al ruedo: “678 no existe como programa periodístico”.
Luego de reconocer que el “fenómeno” de la comunicación oficialista es “digno de ser estudiado”, Sarlo fue lapidaria con el ciclo ultra K. “Esto no tiene nada que ver con la calidad periodística del programa que no existe, repito, no existe como programa periodístico”, lanzó.
La semana pasada, la intelectual asistió como invitada al programa y dejó un puñado de declaraciones que resonaron durante los últimos días. Ante siete panelistas, Sarlo cuestionó al kirchnerismo y hasta se animó a atacar a Osvaldo Barone, un ícono del programa con la recordada frase: “Conmigo no, Barone”.
“El kirchnerismo impone no una dirección política meramente basada sobre un sistema enorme de subsidios y reparto de dinero, sino también sobre iniciativas culturales. Pagadas, por supuesto, todas ellas por el Estado”, dijo, en una entrevista con la agencia Paco Urondo.
Y agregó: “Es un aparato importante, no centralizado, no tiene una cabeza responsable de agitación y propaganda, pero sí hay un uso del dinero del Estado a través de la publicidad pública que va hacia ese aparato”.
Ahora quiero compartir el primer tramo del mentado programa. Destacable el grado de desconexión entre lo que se dice (Sarlo) y las respuesta de los supuesto críticos de lo que escuchan. Se reza un padrenuestro K que, más que una intervención en el debate, expresan un mensaje para que desde Olivos les pongan una nota. No entiendo sino esa desconexión y la repetición de frases, frases y frases que se dicen sin variciones así se está hablando de España, de Santa Cruz o de la milanesa con fritas.
8,7,8 (24/5) primera parte
Antes de seguir mirando el programa 6, 7, 8 con Beatriz Sarlo, comparto un artículo de los muchos que ese programa generó
El personaje
Una rebelde en el centro de la escena
Jorge Fernández Díaz LA NACION
Viernes 27 de mayo de 2011
Beatriz Sarlo, en la biblioteca de su oficina, donde pasa varias horas por día. Foto Archivo
Néstor Kirchner abrió la puerta que comunicaba con el despacho de su jefe de Gabinete, saludó a todos con una sonrisa y dijo: "Las ideas son importantes". Lo hizo ante una mesa servida para la ensayista Beatriz Sarlo y el historiador Tulio Halperin Donghi. Los intelectuales almorzaban en la Casa Rosada con Cristina Fernández de Kirchner, que venía de Nueva York encandilada por las ideas de los economistas Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Ese encandilamiento no producía la más mínima mella en los dos académicos, que la miraban con escéptica curiosidad.
Hacía poco tiempo que el kirchnerismo había llegado al poder y Julio Bárbaro había convencido a Alberto Fernández de que sería beneficioso para el matrimonio presidencial conocer en persona a dos de los pensadores más prestigiosos del país. "Las ideas son importantes", dijo Néstor aquel mediodía. Y Sarlo le respondió: "Sí, son importantes, Presidente. Pero lo que más me preocupa es qué va a hacer usted con el Partido Justicialista. Y sobre todo, qué va a hacer el peronismo con usted". Sarlo, en retrospectiva, especula con lo que en aquel instante estaría pensando Kirchner: "Esta tonta no sabe que en dos meses lo tengo acá a [José María] Díaz Bancalari tomando mate conmigo".
Como fuera, a partir de ese momento levemente incómodo comenzó a flotar un extraño frío en el ambiente.
Al salir a la calle, Beatriz le dijo a su compañero de almuerzo: "Yo no vengo más, Tulio. La única persona con la que se puede discutir es Alberto Fernández". Y se fueron para no volver. Al poco tiempo, un amigo de un amigo le hizo llegar la información de que los Kirchner le habían bajado el pulgar, algo que por supuesto la tenía sin cuidado. Ese resultó el único punto de encuentro entre los Kirchner y Sarlo, que se fue transformando con el tiempo en la más formidable crítica de sus sucesivos gobiernos.
Esta semana la autora de La audacia y el cálculo , un libro que analiza lúcidamente el aparato cultural kirchnerista, coronó una carrera que no buscaba, llegó a una centralidad que no le apetece y alcanzó una notoriedad que francamente la asusta. Todo se debió en gran parte al impacto de los artículos periodísticos de todos estos años, que abrieron debates y desmontaron mascaradas, y de su filoso ensayo que ya es un best seller , pero sería honesto decir que fue la televisión la que le dio el empujón final: su intervención en el programa 6,7,8 , principal instrumento propagandístico de la corporación gobernante, produjo una avalancha de tweet s, visitas a sitios en la Web, notas radiales y televisivas, crónicas y críticas en diarios, y comentarios obligados en la calle.
Sarlo se enfrentó sola a un panel de siete, y puso en jaque y tela de juicio el relato mediático que, cuidadosa y machaconamente, armaron el canal público y los intelectuales, periodistas y propagandistas del oficialismo para ganar "la batalla cultural". Fue una solitaria y única incursión, pero bastó para desarmar en minutos lógicas de hierro, discursos armados y montajes maliciosos. Y el episodio echa luz no tanto sobre Beatriz Sarlo y sus antagonistas paraestatales, sino sobre el vacío de la oposición política. Porque, ¿qué ausencia demuestra esa presencia? La ausencia de líderes opositores que tengan su coraje e integridad, su convicción y, sobre todo, la capacidad de articular una idea superadora, que no aparece a la vista.
En la trastienda de ese programa acaso histórico, al final de todo, Sarlo le dijo a Gabriel Mariotto: "Te quedaste en el 45". Y el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual le respondió: "Volvé al peronismo, Beatriz". Ella sonrió de costado: "¡Ni loca!".
En ese breve diálogo fuera de cámara está cifrado el pasado de la escritora, que en 1970 se fue a vivir y a trabajar a Trelew y fundó una filial de la legendaria JP. Casi todos los miembros de esa Juventud Peronista entrarían luego en Montoneros. Pero ella, al regresar a Buenos Aires, abjuró de esa salida y se afilió al Partido Comunista Revolucionario, fuerza maoísta que no tuvo pocas coincidencias con Juan Domingo Perón. Alguna vez escribió una frase emblemática: "Trato de pensar quién era esa mujer de 28 años que celebró el asesinato de Aramburu". Hablaba en nombre de toda una generación.
La derrota total y la llegada de la dictadura hicieron que Beatriz, junto con muchos otros intelectuales de izquierda de la Argentina y de Europa, revisara sus adscripciones revolucionarias. Fueron años duros de autocrítica en las catacumbas del régimen militar. Tras ese larguísimo proceso todos ellos se convirtieron en lo que todavía son: socialdemócratas sin partido, almas en pena.
Ese grupo de pensadores aprendió a respetar los funcionamientos democráticos, el pluralismo, la libertad de expresión, las reglas republicanas, la división de poderes. Veinte años después el kirchnerismo vino a interpelarlos y a decirles que todas esas cosas que habían aprendido eran irrelevantes o lisa y llanamente expresiones de la derecha. "Usan lo público como propiedad privada y partidaria, y el Estado como propiedad del gobierno, y eso me resulta intragable", me explicó cuando le pregunté por qué nunca se había sentido seducida por el kirchnerismo.
Beatriz fue, en consecuencia, fundadora y varias veces presidenta del Club Socialista, que en otros tiempos también frecuentaba el ahora filósofo oficial Ricardo Forster. Sarlo intentó en vano ayudar a unificar los partidos socialistas democráticos de la Argentina, y luego se sintió atraída por el gesto ideológico y la praxis rupturista de Chacho Alvarez. Lo acompañó hasta que éste quiso formar la Alianza que llevaría a Fernando de la Rúa al poder. Un día, sin que ellos lo hubieran acordado, Chacho la invitó a almorzar y Graciela Fernández Meijide a cenar. Ambos querían ficharla para su equipo. Sarlo les dijo a ambos que no. Y que les deseaba suerte.
Al regresar de un viaje académico por Alemania que le llevó cinco meses, se encontró con los primeros atisbos de Néstor Kirchner en el poder y los elogió con prudencia. "Me gustaron sus medidas", me dijo. Y luego, con cierta resignación, me dio un título para una entrevista que le hice: "Sólo el peronismo puede gobernar". Ahora que la crisis de 2001 quedó tan lejos, no piensa lo mismo. Su orfandad política, sin embargo, es la misma de siempre.
De su independencia a la hora de escribir soy testigo personal. Edito sus artículos en este diario, converso habitualmente con ella de política y periodismo, y juro que jamás acepta un encargo, salvo que suponga cubrir grandes acontecimientos: le encanta el género de la crónica. Pero las ideas para sus artículos surgen habitualmente de esos debates amistosos que tenemos. Más tarde ella, cuando está convencida del tema, lo estudia con mucho cuidado y lo escribe con total libertad en su vieja oficina.
En ese departamento mítico funcionaba Punto de V ista, una revista cultural que hizo época y que Beatriz dirigía para deleite de lectores calificados y escozor de escritores argentinos, que se quejaban por no entrar en el gran canon de Sarlo. Es que antes de ser esta figura central de la intelectualidad política, Sarlo fue durante décadas la más notable profesora de Letras de la UBA y la gran especialista en literatura nacional. Dejó muchos heridos en la vanidosa comunidad literaria con sus apologías y rechazos. Nadie le cuestionó jamás, sin embargo, su capacidad crítica. Además de escribir veinte libros, dictó cursos en Columbia, Berkeley, Maryland y Minnesota, y fue fellow del Wilson Center de Washington y profesora especial de Cambridge.
Una vez logré arrastrarla a una charla pública en el Centro Recoleta, que estaba abarrotado, y luego al salir a la noche fría quise conseguirle un taxi. "No, dejá, dejá -me dijo-. Andá vos. Yo camino." A mí me daba remordimientos permitir que atravesara barrios peligrosos. Ella, desarmada y sin auto, toda menudita, cruzando sesenta calles oscuras, parecía un blanco móvil. La acompañé algunas cuadras y al final, cuando ya nuestros caminos tenían forzosamente que separarse, le pregunté: "¿Qué le digo a tu marido si te pasa algo?". Beatriz se encogió de hombros: "No te preocupes; él sabe que me gusta callejear, que soy una exploradora". La dejé partir como Bogart deja partir a Ingrid Bergman en el final de Casablanca . Me di cuenta de que esa mujer era temeraria, nómade y tremendamente austera. No era vulnerable a los elogios y no necesitaba demasiado para vivir. Ni plata ni premios. Sólo un disco de Bill Evans y un buen libro. "No estoy escribiendo sobre el Gobierno ni los medios esta semana, y ni sueñes con que voy a ponerme con eso ahora, dame unos días: estoy escribiendo una nota sobre Borges, no sabés la felicidad que siento -me dice a veces cuando la llamo-. ¿Te das cuenta? Al final yo sólo quería ser una chica sencilla."
El destino, que es porfiado, la colocó una y otra vez en el centro de la escena. Allí está en este otoño electoral de palabras ásperas, lucha dialéctica y graves enconos.
Vamos a ver la segunda parte del programa 6,7,8. Aquí se roza esa pequeña idea delirante de que la actual crisis social europea se produce por ignorar los pilares del “modelo” argentino, idea tan pretenciosa como inapropiada. Tanto Forster como Mariotto lo despuntan. Luego se focaliza en uno de los grandes enemigos del modelo y que se proyecta como una sombra sobre la patria: Chiche Gelblung. Ay ay ay!.
Beatriz Sarlo hace una descripción de la democracia argentina, la transa del PJ con lo militares y la memoria sesgada que se ejercita. De algún modo, algo parecido quise expres en mis propias palabras en la entrada “Nunca más! (no al “nunca digas nunca”). Acto seguido Mariotto repite el padrenuestro y el avemaría.
Quiero aclarar algo sobre lo que dice el Secretario de Medios: que Italo Luder haya sido el candidato del PJ en 1983 no se explica sencillamente por las bajas sufridas por el peronismo durante la dictadura. Luder había sido electo Senador de la Nación en 1973 por la lista del Frejuli (la lista de Cámpora), fue elegido luego presidente del Senado de la Nación, puesto estratégico, dada la salud de Perón. Debido a esa razón llegó a la Presidencia provisional de la Nación durante el período de licencia de Isabel Perón. Luder no estaba allí por casualidad. Que Luder haya sido el candidato a la presidencia de la Nación en 1983 por el PJ cuando finaliza la dictaudra parece tener poco que ver con la masacre realizada por la dictadura, mas bien parece ser la continuidad de una cierta cúpula dirigente del PJ que ya existía previamente a la dictadura. Pero bueno, si se trata de acomodar las cosas, Mariotto lo hace. Veamos el segundo tramo. Ah! acá finaliza con el ya famoso “conmigo no Barone!”, parándole el carro a Orlando Barone, alguien que en cualquier barrio se lo conocería por un “buscarroña”.
8,7,8 (24/5) segunda parte
Vamos a la tercera parte. Aquí lo de Mariotto pasa a la categoría de papel triste, en tanto Forster, hablando sobre el mecanismo de la elección interna (de Cristina Kirchner) del candidato del FPV, logra armar la siguiente frase: “…me parece que lo que se decidió finalmente, Filmus como Jefe, para la Ciudad, y Tomada como vicejefe, representa muy profundamente una vocación transformadora, democrática, popular, progresista en la Ciudad de Buenos Aires…” . En fin, todos eso adjetivos yo los hubiera asociado a un mecanismo muy distinto de decisión. Supongo que el escape fue hablar de esos valores en relación a los elegidos y no al proceso de elección, que fue el punto planteado, pero bueno, esa es la función del intelectual orgánico, explicar con una parva de palabras evasivas lo inexplicable.
En la entrada previa en este repaso por la carrera de Simone, comencé a transitar el año 1989. Un año fatídico para Simone, pero también para Brasil. Casi, por las mismas razones.
Lo peor para la carrera de Simone sucede aquí. Tiene que ver con las primeras elecciones nacionales directas que se realizarían en noviembre de 1989. Elecciones directas que habían sido el reclamo masivo desde hacía casi una década para salir del régimen instalado por la dictadura.
Envuelta en el clima de rechazo a lo “politiquería” que había sido el signo de sus últimos shows durante ese año, Simone realiza un acto incomprensible: anuncia que apoyaría a Collor de Melo en las elecciones. Simone se desmarcaba así, de forma inexplicable, de su trayectoria de “izquierda” y del resto de la “comunidad” artística de la MPB de la que había sido un emblema. Esa declaración, nunca estuvo debidamente aclarada, pocas veces se volvió sobre ese punto, todo parece indicar una declaración al paso, pero que quedó en la memoria y su costo la persiguió por mucho tiempo.
Recuerdo que en ese entonces me enteré de la declaración de Simone, porque eso corrió como un fuego. Pensé que no volvería a escuchar a Simone. No fue así, pero el estigma Collor nos puso ante una prueba más que difícil a quienes le hacíamos el “aguante”.
1989 – Elecciones y Medios
Todo ese año 1989 estuvo impregnado por las elecciones presidenciales. Las campañas arrancaron a comienzos de ese año, la primera vuelta se realizó el 15 de noviembre y el 17 de diciembre, Fernando Collor de Mello fue elegido en segunda vuelta.
Estas elecciones fueron traumáticas para Brasil. En ese año irrumpen con fuerza los grandes medios de comunicación en la campañas políticas, el clima general era de cansancio y desesperanza a pesar de ser éstas las primeras elecciones directas por las que tanto se había luchado y, por supuesto, la defraudación de muchos que creían que el PT, con Lula a la cabeza, sería el ganador natural de las mismas. El triunfo de Collor de Melo fue una sorpresa y un golpe duro cuando a los pocos años debió salir despedido como un cohete en medio de un enorme escándalo de corrupción. Fueron elecciones raras y mucho se ha escrito sobre ellas.
Se suele decir que Collor fue el candidato de los medios. Si bien eso es cierto, no completa la explicación de su victoria Un pormenorizado estudio sobre el impacto en el electorado de la presencia y las apariciones de los candidatos en los medios muestra que el fenómeno fue mucho más complejo. Según Carlos Eduardo Lins Da Silva, autor del estudio “Industria de la Comunicación: personaje principal de las elecciones presidenciales brasileñas de 1989”, a pesar de la importancia cada vez más relevante de los medios de comunicación de masa, el estudio relativiza su poder de influencia, al menos en ese entonces. En una de sus conclusiones destaca que los medios “continúan lejos de ser el factor determinante del resultado de una elección. La mayor o menor capacidad de un candidato de mostrarse como el detentor de una imagen compatible con las aspiraciones de los electores es lo que determina el resultado del pleito”. Si bien Fernando Collor era el “candidato” de la red Globo, el estudio de Carlos Lins muestra que el fenómeno Collor de Melo encajó con algunos deseos y malestares profundos en la ciudadanía.
Hay un fragmento del citado estudio donde se menciona el caso Simone: “Otro mito que se deshizo en el horario gratuito: el de que el apoyo de un artista o personalidad querida del público, por su presencia en los medios de comunicación, puede ayudar a ganar votos. Collor no tenía el apoyo de ningún astro de la televisión, excepto Simone, Claudia Raia y Marília Pera. Todos los otros estaban con Lula, Ulysses, Covas, Brizola o Roberto Freire. En la segunda vuelta todos se aglutinaron alrededor de Lula. Las canciones del PT entonadas por los artistas de la televisión tenían la misma densidad de prestigio que las viñetas de fin de año de la Red Globo”.
1989 – Un respiro con Tom Jobim
En medio de la contienda electoral Simone publica su nuevo disco titulado “Simone”, aparecen allí las dos Simone de los últimos años, la que proponía un repertorio “romántico” de características cada vez más latinas y la estrella de la MPB. Vamos a un tema del disco, “Ligia” (Tom Jobim) con Jobim en piano y voz, arreglos de cuerdas de Jaques Morelembaum. Grabado en New York.
1989 – Primera derrota de Lula
Para poner en perspectiva el golpazo que significó las declaraciones de simone vale, por ejemplo, rescatar un fragmento de una obra que registra los inicios del PT titulada “El Sueño era Posible (Los orígenes del Partido de los Trabajadores de Brasil)” , allí Marta Harnecker, su autora, relata la siguiente anécdota que ocurre en 1979:
“Cuando decidimos trabajar para ganar adeptos entre los artistas importantes, Lula que era muy atrevido, en el buen sentido, muy osado, se metió personalmente: agarró una lista y comenzó por Chico Buarque de Holanda, Milton do Nascimento, Simone, MPB-4, todo lo mejor de la música popular brasileña. Todos nos quedamos mirándolo, porque sabíamos que esa gente ya tenía un cierto compromiso con el PCB. En el caso de Chico Buarque era un compromiso muy grande. Pensamos que Lula no tendría chance, que no valía la pena intentarlo. La izquierda más radical no tenía valor de ir a proponer a Chico Buarque que ingresara en otra propuesta política, porque respetaban su opción como definitiva. En realidad era un cierto conservadurismo de nuestra parte. Pero Lula creía que era posible. Hicimos una reunión en Rio de Janeiro, con los mejores músicos y artistas. Lula les habló de una forma tan brillante y conmovedora, que en esa reunión ganamos a Simone.”
Este es uno de los clips de los artistas para Lula en 1989. Chico Buarque, Gilberto Gil y Djavan cantan "Sem Medo de Ser Feliz", con Wagner Tiso en teclados.
En este otro, ya para la segunda vuelta, aparecen muchos más artistas e intelectuales. Detalle, muchos con la camisetas con la “V” del Partido Verde de Brasil, que había nacido pocos años antes.
1989 – Chico Mendes
A pocos meses del crimen de Chico Mendes, Simone graba para su nuevo disco “Louvor a Chico Mendes” (Almir de Araújo/Marquinho Lessa). La batera es de Caprichosos de Pilares, con quienes venía de hacer los shows del disco previo.
Para conocer un poco de la historia de Chico Mendes y lo que sucedía en la Amazonia y en Brasil en esos años, recomiendo leer “Senderos de Libertad” de Javier Moro. Es un libro que te mete dentro de una película (de terror) y no da tregua hasta terminarlo.
Senderos de libertad de Javier Moro:
Durante tres años, Javier Moro recorrió miles de kilómetros a través de la Amazonia en avioneta, canoa, autocar e incluso a pie para recrear la epopeya del mayor plan de colonización jamás emprendido por el hombre. A través de la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero convertido en baluarte internacional de la defensa del medio ambiente, y de la de uno de los pistoleros contratado para eliminarlo, se desarrolla el drama de unos misioneros desgarrados entre su lealtad a la Iglesia y su compromiso con los pobres, de policías obligados a trabajar para asesinos, de un grupo de indígenas enfrentados a miles de mineros instalados en sus tierras, de los caucheros expulsados a sangre y fuego de sus hogares. Todos ellos, armados únicamente de su valor y de la fuerza de sus convicciones, organizan su resistencia contra los buldozers y los ejércitos de los terratenientes. Para reconstruir los acontecimientos, el autor entrevistó a líderes populares amenazados de muerte, a terratenientes acusados de tener esclavos, a indios que están logrando sus primeras victorias contra los blancos, a buscadores de oro tan generosos como arruinados, a científicos temerosos de no poder finalizar sus investigaciones. Senderos de libertad es un homenaje a los que arriesgan la vida para conseguir un poco de justicia en un mundo que les niega hasta el reconocimiento de su propia existencia.
1989 – Otro respiro
Otro tema de Tom Jobim incluido en el nuevo disco, con Tom Jobim al piano y voz.
El disco contiene muy bueno temas, sólo hay un par que desentonan. Aquí en un tema con el sonido característico de la dupla Milton Nascimento – Fernando Brandt, “Espelho de Nós”. Detalle: de la troupe de Milton Nascimento, en los teclados está Wagner Tiso, el mismo que en esos días estaba en campaña por Lula.
1989 – Cae el muro y algo más
Fue un año complejo, no lo digo para justificar la metida de gamba de Simone, sólo que retrospectivamente se puede ver claramente que había un giro de los acontecimientos mundiales y en nuestros países también. En noviembre de ese año se produce la caída del Muro de Berlín con todo lo que eso significaba. Ese episodio central en la historia del siglo XX ocurrió apenas uno pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones en Brasil
En Argentina, luego de una crisis económica análoga a la de Brasil de esos años, aunque sin los escándalos de corrupción de Sarney, las elecciones son ganadas por Carlos Menem, quien en muchos aspectos planteó un gobierno como el que quiso implementar Collor de Melo, éste último, sin éxito.
Anexo I
Termina la década y para Simone termina con un episodio que le costará remontar. Con una discografía, la de los 80, que si no hubiera existido ese episodio de este año, tendría otra valoración, muy probablemente.
Ese año, en los carnavales del 89 Simone participa cantando (puxando) para el desfile de Tradição el samba enredo “Rio, Samba, Amor e Tradição”. Simone lo hace junto a Candanga, el “puxador” oficial de Tradição. El rol del puxador no es sólo cantar, es empujar a todo el desfile durante horas a cantar y danzar, una faena nada sencilla y se pone en juego, voz, resistencia y mística.
O puxador do samba é mais do que um cantor: é um animador, que tem a obrigação de manter elevado o moral da escola. É dele que partem os gritos de guerra que, ainda na concentração, antes do desfile, acendem os ânimos e contagiam todos os integrantes. Alguns puxadores são verdadeiros especialistas em apelos emocionais, aproveitando o aquecimento na concentração para trazer a lembrança das raízes e das tradições da escola.
Un video sobre los momentos previos al arranque del desfile.
Anexo II
Ya en el final de año, Simone es invitada al show anual que realiza Roberto Carlos y por e que pasan innumerable artistas, y en el que en varias oportunidades estuvo Simone. Aqui un tramo:
Anexo III
A lo largo de estas entradas he intentado ir poniendo las múltiples colaboraciones de Simone en otros proyectos más allá de su discografía oficial. Repasando las cosas que dejé de lado, rescato ahora este tema que es parte de uno de los discos más famosos de George Duke de 1979.